Emmanuel López Pérez y Gabriela Mendizábal Bermúdez*

La seguridad social es más que la protección de la salud a través de seguros o programas sociales. Es un sistema de protección que tiene como finalidad generar condiciones de bienestar para todas las personas durante todo el ciclo completo de su vida, satisfaciendo necesidades y protegiendo de las consecuencias de los riesgos; a través de prestaciones de atención a la salud y prestaciones que sustituyen el ingreso económico a falta de salario. Esto es tener acceso a una calidad de vida digna.

Pese a las bondades que otorga la seguridad social, la mayoría de la población mexicana desconoce el significado e importancia de este conjunto de palabras, ya que comúnmente solo se relaciona con la atención a la salud desconociendo que, a través de ella, se acceden -por ejemplo- a prestaciones cuando se configura una contingencia como la vejez, la maternidad o un accidente de trabajo, por mencionar algunas.

En nuestro país el mayor sistema pensionario se encuentra ligado a la seguridad social, en específico a través de los seguros sociales (IMSS, ISSSTE, ISSFAM). Ellos otorgan prestaciones obligatorias, cuando a causa de una invalidez, incapacidad para trabajar por un riesgo de trabajo, o por edad, dejamos de ser económicamente activos y se requiere un ingreso en monetario para satisfacer las necesidades diarias o simplemente por la muerte de la persona que sostenía o contribuía al sostén de la familia, como en los casos desafortunados que da origen a las prestaciones de viudez y orfandad.

La falta de educación en seguridad social afecta a la mayoría de los mexicanos. Según el CONEVAL (2022), 64.7 millones de personas carecen de acceso a este derecho, siendo un factor clave en la pobreza y la mayoría desconocen sus derechos. La informalidad, salarios insuficientes y la precarización laboral también contribuyen a ello. Muchas personas priorizan ingresos económicos inmediatos para sus necesidades, ignorando los beneficios y la importancia de la seguridad social, lo que perpetúa la vulnerabilidad y desigualdad en el país.

Este desconocimiento se agudiza en la población joven que solo buscan acceder a puestos de trabajo con un salario razonable y condiciones trabajo “flexibles” (trabajo por proyectos, temporales, sin horario, y principalmente a distancia) sin darle la importancia requerida a prestaciones laborales como la antigüedad laboral o el derecho a o la seguridad social. Esta población joven representa 31 millones de personas entre 15 a 29 años, con base en el informe denominado “Estadísticas a propósito del Día Internacional de la Juventud” del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

El impulso para la inclusión de unidades de aprendizaje dentro de la currícula de la educación básica, media superior y superior en materia de seguridad social debe de plantearse por las autoridades educativas como cursos obligatorios con la intención de generar procesos de reflexión y conciencia desde edades tempranas sobre la importancia de la prevención, la planeación al futuro y este derecho y los beneficios que de ella se desprenden a corto, mediano y largo plazo. Por su puesto, los propios seguros sociales deberían generar campañas de difusión para la sociedad sobre el acceso a la seguridad social y no solo centrarse en un derecho que garantiza el acceso a la salud, sino como un mecanismo ideal para consagrar estándares de vida digna. Aunque en México existe la Semana Nacional de la Seguridad social realizada en el mes de abril para difundir temas relevantes que engloban a este derecho, es insuficiente por el poco impacto que logra.

Un ejemplo por seguir en Latinoamérica es Uruguay, ya que se han incluido cuadernillos en su sistema de educación básica que abordan temas relacionados con conceptos básicos, historia de la seguridad social, instituciones encargadas de su otorgamiento, pensiones, subsidios por enfermedad y maternidad entre otros. Un ejemplo que se puede replicar a la realidad mexicana.

Por lo anterior, la educación en seguridad social es un pilar para promover una sociedad más equitativa, responsable y consciente sobre la importancia de un sistema de protección social mediante la seguridad social. Es fundamental para que las personas comprendan los alcances de este derecho y asumir la corresponsabilidad que conlleva acceder a ella y los beneficios que recibirán en algún momento de su etapa de la vida.

Un derecho que no es conocido es un derecho que no es apropiado y un derecho que no es apropiado es un derecho fácilmente perdido.

¿Y usted qué sabe de seguridad social? ¿Sabe derecho a qué prestaciones tiene? ¿Tendrá derecho a una pensión por vejez cuando la necesite?

*Profesor y profesora-investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos

La Jornada Morelos