Las semillas de los días

 

Las semillas son una de las estrategias evolutivas más importantes de la historia vegetal. Las semillas son la forma de reproducción usada por las plantas, aproximadamente el 90%, por eso pensar en plantas y semillas es prácticamente indisoluble.

Pero ¿qué es una semilla? Para Thor Hanson en El triunfo de las semillas, es “un bebé en una caja con su almuerzo”. En términos biológicos, una semilla es la estructura de dispersión y propagación, que surge a partir de la polinización y fecundación de un óvulo en el interior del ovario de una flor. Típicamente las semillas tienen tres componentes principales: el embrión; los tejidos de almacenamiento o reserva (endospermo) y una cubierta protectora llamada testa. Estas partes justamente corresponden a las partes mencionadas por Hanson: el embrión es el bebé; el almuerzo, el endospermo; la caja, la testa.

Habitualmente una semilla contiene todo el material genético y los recursos necesarios para el desarrollo de una nueva, siempre y cuando las condiciones ambientales sean favorables. Y digo habitualmente porque algunas de ellas no contienen tejidos de reserva de los cuales pueda alimentarse el embrión. Este es el caso de muchas orquídeas, que tienen semillas muy pequeñas sin reservas y necesitan asociarse con hongos micorrízicos que les den nutrientes.

Existe una enorme diversidad de formas y tamaños de semillas: desde un frijol, el grano de un maíz, las semillas de mostaza, el comino, los huesos de mamey y de aguacate, todas son semillas, pero con grandes diferencias. Algunas palmeras tienen las semillas más grandes que se conocen, como el llamado coco de mar (Lodoicea maldivica), cuya semilla llega a pesar entre 18-20 kg. Los cocos que tomamos en la playa (Cocos nucifera) también son semillas. La capa fibrosa externa de la semilla le permite flotar y así dispersarse a través de las olas. A pesar de ser la forma principal de reproducción de las plantas, no siempre fue así. Surgieron durante el Devónico, hace unos 370 millones de años. Elkinsia polymorpha es una de las plantas con semilla más antiguas de la que se tienen registros fósiles; les llaman “helechos con semillas” por su similitud en la forma, porque no tienen parentesco con ellos.

Para que las semillas sean una forma de reproducción tan exitosa, ha sido necesario que desarrollen adaptaciones específicas que les permiten mantenerse viables durante un considerable tiempo hasta que se crean las condiciones necesarias para germinar, lo que se conoce como latencia. Ese experimento que muchos hicimos en la primaria de tomar unos frijoles y ponerlos a germinar justo muestra cómo funciona la latencia. Ese frijolito seco está como dormido hasta que las condiciones ambientales son propicias para que “despierte” y comience a germinar. Lo que este mecanismo posibilita es que las semillas germinen solo cuando “valdrá la pena hacerlo”, ya que si germinaran sin humedad morirían sin remedio.

Otra de las adaptaciones fascinantes de las semillas son las que aprovechan el fuego para poder germinar. Estas semillas pueden estar en ambientes ideales de humedad, luz y calor (en los que otras semillas germinarían) y aun así mantenerse dormidas. Este mecanismo está regulado por factores como la presencia de inhibidores químicos, la dureza de la testa o la necesidad de estímulos ambientales específicos como las altas temperaturas, que debilitan la testa y facilitan el intercambio gaseoso o la presencia de sustancias químicas en el humo que actúan como señales bioquímicas para inducir la germinación.

Sin las semillas la vida de las plantas se extinguiría y con ellas nuestra permanencia. Las semillas son tan importantes que se han creado bancos de semillas, son instalaciones diseñadas para preservar el germoplasma, es decir, toda la diversidad genética presente en las semillas. En los bancos de semillas se acopian, deshidratan y almacenan semillas a bajas temperaturas.

Una de estas iniciativas es el Banco Mundial de Semillas de Svalbard, en Noruega, inaugurado en 2008. Está construido dentro de una montaña de roca y rodeado de permafrost, lo que garantiza condiciones óptimas para el almacenamiento a largo plazo. Su función principal es actuar como un respaldo para los bancos de semillas locales y nacionales, protegiendo muestras de cultivos esenciales ante catástrofes naturales, conflictos armados o fallos en los sistemas locales. Este banco contiene actualmente millones de semillas, representando una de las colecciones más completas de diversidad agrícola a nivel global.

La idea detrás de los bancos de semillas parece que, en caso de una catástrofe, la humanidad pueda contar con las semillas necesarias para volver a dar vida al planeta. No por nada en Furiosa, la precuela de Mad Max Fury Road, el paraíso verde (que después será el reino de Immortan Joe) comienza con una semilla sembrada en el cuerpo de Dementus.

Una semilla es una esperanza. Felices germinaciones.

*Comunicador de ciencia / Instagram: @Cacturante

Imagen: cortesía del autor

Gabriel Millán