(Segunda de tres partes)

José Martínez Cruz

Defensa de casos emblemáticos y apoyo a colectivos. 

Uno de los casos que ocupó una parte sustancial del trabajo fue la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, un emblemático símbolo de la impunidad y las violaciones graves en México. Ahí logramos fortalecer la coordinación con colectivos de familiares y organizaciones como el Centro PRODH y Tlachinollan para mantener vivas las demandas de verdad y justicia.

Se elaboró un proyecto para analizar las líneas de investigación oficiales y proponer nuevos enfoques, buscando evitar la repetición de la llamada «verdad histórica», la versión oficial cuestionada que cerraba el caso injustamente. Durante mi gestión se digitalizaron y testaron más de 180 tomos del expediente, trabajo que luego fue desmantelado tras mi salida.

Este esfuerzo refleja una postura crítica y firme frente a la actuación del Estado, incluyendo las fuerzas armadas, sobre las cuales la CNDH detectó omisiones y posible encubrimiento en la desaparición de los jóvenes, por lo que elaboramos un borrador de informe sobre la responsabilidad del Ejército y llamamos a la sociedad a exigir la aclaración plena de estos hechos y la responsabilidad de los involucrados.

Obstáculos y falta de autonomía. 

La autonomía de la CNDH, principio consagrado en la Constitución, fue un eje central en su proyecto institucional. Sin embargo, denunciamos que esta autonomía se vio severamente comprometida bajo la dirección de Rosario Piedra Ibarra, presidenta electa en 2019 y reelegida en 2024 en medio de fuertes críticas y cuestionamientos sobre su independencia.

Desde mi perspectiva, la Presidencia de Piedra Ibarra subordinó la Comisión al gobierno federal, abandonando el compromiso de defensa franca y sin concesiones a los abusos de poder. La tensión llevó a la pérdida de la confianza mutua y presenté mi renuncia en agosto de 2020, acompañada de la salida de otros directores con perfiles afines, como Edgard Sánchez.

Las dificultades internas ocasionadas por métodos burocráticos y autoritarios, vigilancia constante a su equipo, reasignación arbitraria de casos conflictivos y trabas administrativas, limitaron la capacidad de la CNDH para ser crítica y objetiva en asuntos delicados y políticamente sensibles.

La Jornada Morelos