

La educación superior en Morelos. Del CIDOC al CIDHEM y el COLMOR
En el país, como en el Estado de Morelos se apostó, tras el fin de la revolución armada, por una educación obligatoria, pública, laica y gratuita, orientada a la formación de ciudadanía y el desarrollo económico acorde con los lineamientos del artículo tercero de nuestra Constitución Política. Las escuelas normales rurales jugaron un papel crucial en la formación de maestros comprometidos con el trabajo comunitario, en particular durante la presidencia del Gral. Lázaro Cárdenas, al añadirse al texto constitucional el carácter de educación socialista. Posteriormente las secundarias y bachilleratos estatales se expandieron en Morelos de manera significativa a partir de la década de 1960. Sin embargo, este modelo no estuvo exento de críticas: la estandarización de contenidos, el centralismo del currículo, y la desconexión entre educación escolar y realidad social fueron señalados por diversos políticos, desde José Vasconcelos hasta Jaime Torres Bodet. Destacamos en Morelos a un intelectual independiente: Monseñor Iván Illich, quien eligió Cuernavaca, en la diócesis del obispo Méndez Arceo, como sede para su núcleo del pensamiento crítico y forjar así, una de las experiencias de examen a la educación escolar más radicales del siglo XX: el Centro Intercultural de Documentación o CIDOC de Cuernavaca.
El CIDOC se fundó en Cuernavaca por Iván Illich en 1966, de modo que en 2026 serán 60 años. Illich fue un sacerdote católico que reflexionó sobre el diálogo intercultural como un camino de emancipación del yugo colonial capitalista. El CIDOC funcionó exactamente 10 años, de 1966 a 1976. Fue un espacio de reflexión y un semillero del pensamiento crítico anticolonial. Opuesto al desarrollo económico capitalista y la tecnología opresiva. Illich, propuso una crítica demoledora de la modernidad, junto con un equipo de intelectuales mexicanos como Ramón Xirau o Víctor Urquidi; latinoamericanos como Paulo Freire o Camilo Torres Restrepo; europeos como Erich Fromm, Serge Latouche o Jean Robert; y norteamericanos como Paul Goodman o Noam Chomsky. El CIDOC ofrecía seminarios que cuestionaban al sistema capitalista industrial. Illich afirmó que: “la escuela es la iglesia universal de nuestro tiempo.”
Por el CIDOC pasaron misioneros e intelectuales independientes, que venían a Cuernavaca, para aprender español y desaprender su papel en las estructuras coloniales de la dominación imperialista. En este sentido, el CIDOC no sólo fue un centro emancipador, sino también, un espacio de descolonización del pensamiento. Aunque cerró sus puertas en 1976, su legado permanece en los debates actuales sobre educación, aprendizaje comunitario, diálogo intercultural, y filosofía política de la descolonización, al identificar a la escuela como un instrumento de dominación y control.
CIDHEM (1994–2015): Humanismo mexicano desde Cuernavaca
A diferencia del CIDOC, el Centro de Investigación y Docencia en Humanidades del Estado de Morelos (CIDHEM) representó una apuesta por la excelencia académica y la investigación de alto nivel en el ámbito de las humanidades. Fundado por el filósofo Ricardo Guerra Tejada, figura clave en la filosofía mexicana del siglo XX y director por dos periodos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. El CIDHEM nació con la misión de formar docentes, investigadores y profesionales capaces de enfrentar los desafíos éticos y sociales de la realidad mexicana.

Desde sus inicios, el CIDHEM ofreció programas de posgrado en Antropología, Educación, Filosofía, Historia, Letras, Derecho y Política. Con un enfoque humanista y crítico. Lejos de reproducir modelos escolares caducos, su propuesta buscó fomentar el pensamiento autónomo, el diálogo interdisciplinario y el compromiso social. A lo largo del tiempo, el CIDHEM fue la casa de los más destacados humanistas que transformaron la vida cultural del estado.
A diferencia del CIDOC, que operó desde la autonomía y sin dinero público, el CIDHEM representó una experiencia de resistencia desde dentro, insertada en el sistema educativo formal, pero manteniendo una visión crítica y humanista. Es, en muchos sentidos, un heredero del espíritu transformador del CIDOC, aunque desde la trinchera pública, mediante la rigurosa investigación académica, la docencia emancipadora y la gestión educativa con sentido ético.
Octubre de 2024 y contando
Llegamos a un momento sin precedente en la Historia de Morelos, no sólo por contar con Margarita González Saravia, como la primera mujer al frente del poder ejecutivo estatal, sino, sobre todo, por ser la primera gobernadora del país que ha leído y comprende desde su militancia política la obra de Iván Illich. Esta situación única en México, abre una ventana de oportunidad para pensar y aplicar a Iván Illich en el marco de la Nueva Escuela Mexicana.
En esta coyuntura continuamos en la tradición del CIDOC y el CIDHEM, junto con Carlos Barreto Zamudio, rector de El Colegio de Morelos, y bajo la conducción de Karla Aline Herrera Alonso, Secretaria de Educación. Confío en que así podremos contrarrestar los pesados lastres de la educación pública escolarizada y fomentar la emancipación de las futuras generaciones, a fin de lograr cosechar, en la tierra que nos une, el florecimiento del humanismo mexicano.

