Los gobernantes para llegar al poder hacen promesas de campaña con las cuales atraen el voto de los ciudadanos y con quienes se comprometen a realizar esas promesas. Ya en el cargo y con todo el poder del aparato del Estado empiezan a gobernar. Desafortunadamente, cuando dejan el cargo los ciudadanos podemos darnos cuenta de todo lo que hicieron bien, mal o dejaron de hacer. En ese momento empezamos a percatarnos de todas sus mentiras o engaños o, del ejercicio abusivo que hicieron con el poder. Es cuando los conocemos, verdaderamente, de carne y hueso y, de la burbuja de ilusión o ficción que nos hicieron creer con sus falsas promesas y mentiras, hasta que esa burbuja se revienta y se conoce la realidad y sus fracasos, los cuales, invariablemente, dañan al Estado, a la economía, a la sociedad, pero, sobre todo, es demasiado tarde e irreversibles, el daño está hecho.

Este fenómeno lo ha estudiado la psicología y la sociología, es decir: por qué el ser humano se mueve entre lo falso y lo cierto. Dice Kan Lee investigador de psicología social, que todos en mayor o menor grado, construimos una burbuja de mentiras o ficciones en la cual habitamos la mayor parte de nuestro tiempo y de vez en cuando o se revienta o salimos de ella a ver la realidad del mundo, esto es, la idea que tiene la gente de lo que sucede en el mundo nunca se corresponde exactamente con la realidad.

Ninguna teoría u opinión general está exenta de distorsión. El problema de quien gobierna lo cubre un halo de poder que lo hace, mientras esta en el cargo, impoluto. Su palabra es ley y todos aquellos que lo cuestionan están sesgados o equivocados. Por eso ellos siempre tienen otros datos.

La energía que alimenta la burbuja en la que nos meten los gobernantes no tan solo es su discurso ni la publicidad ni la comunicación política que usan todos los días sino la ilusión de la gente que les cree, hasta que un día la burbuja revienta.

El expresidente anterior ofreció un gobierno dijo: “tenemos que limpiar al país de corrupción como se barren las escaleras: de arriba para bajo” y la mayoría de la gente lo festinaron, pero hoy que se ha reventado la burbuja han salido a la opinión publica lo corrupto de los funcionarios más cercanos de su gobierno que se presume están vinculados a la corrupción y a la delincuencia, como el caso de la barredora. Esa es la ilusión cuando meten a la gente en esa burbuja llena de ficciones y mentiras.

*Ex catedrático de la UAEM y analista político

Antonio Ponciano Díaz