

El día 14 de junio en la colonia Roma Norte se registró una protesta en contra de las redadas llevadas a cabo por las autoridades estadounidense. La protesta de entre 100 y 200 personas gritó consignas de no deportación y molestia frente al trato que se le da a personas migrantes en Estados Unidos. Por otra parte, bajo la palabra de «desalojo» se han retirado de manera violenta por lo menos dos campamentos de personas migrantes, uno en Gustavo a Madero al norte de la Central de Autobuses del Norte y en Venustiano Carranza en el barrio de la Merced. Aquí algunas notas de la hipocresía nacional mexicana.
Las imágenes de protestas en contra de las redadas en California son impactantes, el descontento social es amplio y ha levantado movimientos en más de un estado de la Unión Americana. En la Ciudad de México se tuvo un reflejo: personas ciudadanas mexicanas, mexicoamericanas y estadounidenses que viven en México se congregaron en la Plaza Luis Cabrera de la colonia Roma para protestar contra las políticas del presidente Donald Trump, la protesta se dirigió hacia la embajada de Estados Unidos con algunas pancartas que decían: «Democracia no dictadura», «Trump respeta a los mexicanos», «América no tiene reyes» (ContraRéplica, 2025). La protesta se da en el marco de la movilización simultanea de 60 ciudades de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, España y Australia para denunciar el uso excesivo de fuerza conta manifestaciones pacíficas.
En el contexto nacional, varios campamentos se instalaron al en la capital mexicana, uno en Av. 100 Metros cerca de la Central de Autobuses del Norte y otro en la Plaza de la Soledad en el barrio de la Merced. Ambos campamentos fueron «desalojados» con uso excesivo de fuerza, con engaños, sin consulta, de manera autoritaria y se deportó o disperso a la población migrante. Sólo que, con eufemismos, el gobierno mexicano y los medios usan las palabras «desalojo» y «casas de asistencia» para hablar de dispersión y «vuelos humanitarios» para hablar de deportaciones. Es la instrumentalización del lenguaje para la violencia, en enero de 2025 la jefa de Gobierno de la Ciudad de México Clara Brugada celebraba su compromiso para proteger los derechos humanos de los migrantes que transitan por la Ciudad. El gobierno mexicano usa un discurso de esperanza, pero se efectúa un trato violento, autoritario y subjetivo. Lo único hacen las autoridades y otros actores en la Ciudad es dispersar a las personas migrantes, ponerles en situación vulnerable, deportarles y engañarles.
Tanto en el caso de La Plaza de la Soledad como en el caso de Av. 100 Metros instituciones gubernamentales, sociedad civil y «vecinos», han tirado casas en donde aún vivan personas. ¿Bajo qué consigna? ¿Con qué derecho gritamos los mexicanos no al autoritarismo o al mal-trato migrante? ¿Hipocresía nacional o egoísmo racionalizado? Sandoval Palacios (2004) hacía una afirmación interesante: algunas medidas de contención migrante del gobierno mexicano hacia migrantes de otros países existen en función de una consolidación histórica de la mano de obra mexicana en Estados Unidos (p. 22). La hipocresía nacional mexicana radica en el intento de supresión de otros migrantes no mexicanos, al mismo tiempo, la protesta frente a actos autoritarios en Estados Unidos.
Las redadas mexicanas existen y están organizadas bajo el paraguas de un discurso humanitario: con consigna de atención humanitaria, vuelos y albergues humanitarios se desaloja, se deporta y se dispersa a las personas migrantes en México. Por lo menos Estados Unidos y su presidente xenófobo son frontales con su discurso, mientras que el gobierno mexicano con un discurso humanitario en la boca realiza actos antiinmigrantes en todo el país. El gobierno de México es más moral que el gobierno estadounidense: tiene una doble moral.
*Momoxca, internacionalista, escritor y migrantólogo.


