

Hay una herida abierta que no permite indiferencia ni olvido: las buscadoras que recorren la geografía nacional en busca de sus seres queridos. El 30 de agosto se conmemoró el Día de las Víctimas de Desaparición Forzada. Según Amnistía Internacional, en agosto pasado, 243 personas fueron desaparecidas, a las que se suman muchas más que están siendo, o no, denunciadas. En México se sufre desaparición, en un promedio de 40 diarias.
A lo largo y ancho del territorio nacional familiares acompañados de colectivos y personas solidarias recorrieron calles, tomaron avenidas y plazas para denunciar y visibilizar a sus desaparecidos, con anhelo de encontrarlos vivos. Conocer su destino, dejar atrás la angustia, la incertidumbre.
México está considerado por la ONU como país donde es constante la desaparición en un contexto de violencia que el Estado no es capaz de solucionar. Esta situación ha llevado a la ONU a declarar que las desapariciones en México son “un crimen perfecto”. Señala que los crímenes son cometidos por agentes de los tres niveles de gobierno: municipal, estatal y federal, involucrado el Ejército, las fiscalías, incluyendo Fiscalía General de la República, Guardia Nacional, policías municipales, estatales, paramilitares, narcos y crimen organizado. No existen sentencias de los perpetuadores del delito por falta de capacidad o de voluntad de las autoridades encargadas de investigación y procesamiento de delitos.
Madres y padres en terrible situación, señalan al Estado por falta de interés en abrir fiscalías especializadas, comisiones de búsqueda, equipos multidisciplinarios para identificación humana, seguridad para las buscadoras. Se acumulan 72 mil cadáveres sin identificar por negligencia y falta de personal, justicia y verdad. Tragedia para miles de familias.
Colectivos recorren campos, barrancas, sierras en busca de los suyos. Señalan el abandono en que el Estado ha dejado a las familias, quienes se ven obligadas a asumir investigaciones y trabajo de búsqueda, obligación del Estado. Treinta padres y madres han sido asesinadas en el proceso de búsqueda.
En Cuernavaca familiares, acompañados por el diacono Arturo López, la sacerdote anglicana María Elena Marbán, comunidades menonitas, colectivos, y gente solidaria, iniciaron su recorrido del Calvario al Zócalo frente al Memorial.

Una manta grande con rostros de mujeres bordados con cariño por el Colectivo “Existimos, porque resistimos”, con tres años bordando desaparecidas, ocupó su sitio, rodeada de fotos de desaparecidxs. Reclaman verdad y justicia. Nayely Sánchez, bordadora explica: “Muchas mamás nos traen fotos, otras las tomamos de la información de la Fiscalía del Estado de Morelos. Les damos a las fotos tamaño adecuado y con papel carbón las pasamos a la tela para visibilizar y denunciar ausencias. Algunas ya las encontraron muertas, otras con vida. Tenemos 157 bordadas.”
Irma, la mamá de Diana Melisa, desaparecida el 22 de octubre de 2014, busca con el colectivo “Regresando a casa, Morelos”. Vive con dos nietos, cuenta: “Entonces, de un año y otro de cuatro meses, quedaron huérfanos. Vivimos en La Barona. No siempre puedo participar, como quisiera, por estar atenta a los niños, que he sacado adelante. En Cuautla y en Tlayacapan, no hay gobierno, manda el crimen organizado, y todos los días hay más desaparecidos, ahora secuestran a niñas de doce, trece y catorce años, por la trata de personas, Morelos es puerta para Acapulco donde las venden. Muchas ya no denuncian, no hacen nada, tienen miedo de perder lo poco que les queda. Además, nadie hace caso. Hace poco secuestraron a dos hermanitas, las autoridades no las buscaron. La gente se siente amenazada, están en sock, tardan en darse cuenta de lo que pasó.”
Ella sabe de fosas clandestinas, de enterramientos: “Pero si se denuncia, y se tiene testigos, pues amedrentan a los testigos si se animan a declarar. Se ha instalado un buzón para la paz, donde se puede denunciar con confianza, sin nombre, si así lo quieren.”
Colectivos de Morelos: “Familias Resilientes buscando a sus corazones desaparecidos” “Víctimas y ofendidas del Estado de Morelos”, “Buscadoras del Sur de Morelos”, “Familias resilientes buscando a sus corazones desaparecidos”, entre otras, existen 42 colectivos de buscadoras en Morelos, se manifestaron en el zócalo, a un costado del antimonumento de Samir Flores, frente a Zapata cabalgando en la plaza y al pie del Memorial. ¡Hasta no encontrarte! ¡Los buscamos porque los amamos! ¡Ahora, ahora se hace indispensable aparición con vida y castigo a los culpables”!
Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas, de principio de año 2025, al 2 de julio, han desaparecido en Morelos 1662 personas. Los colectivos señalan que, madres y padres se encuentran enfermos, con muy mala salud por dolor y angustia. Muchas llevan años en búsqueda, se cumplen once de la desaparición de los 43, sin que, por negligencia, y amparar al Ejército, no se logre dar con su paradero.
Heridas graves mantienen a familias y sociedad civil en estrés permanente. Su situación no mereció que la A, las mencionara en el informe de gobierno. Tampoco aparecieron los migrantes, también con desaparecidos, mucho menos se trató el problema de la criminalización de migrantes en E. U., ni mucho menos se habló de la guerra entre carteles que mantiene a Sinaloa en crisis de derechos humanos, no mencionó la situación de violencia denunciada por Frayba en Chiapas y muchos estados gobernados por nacos y crimen organizado desde el Estado. No se habló de los seis mexicanos que zarparon desde Barcelona hacía Gaza, en la flotilla Global Sumud, atacada por drones el 8 del presente. Corren gran peligro, el sionismo los calificó de terroristas y amenaza de tomarlos presos. Pero la A, no pronuncia la palabra genocidio, ocupada en proteger a Adán Agusto y la retahíla de corruptos que la acompañan, apostando al ejército entrenado por sionistas, garantía de criminalidad y capacidad de ser sanguinarios. Su única guarida.
¡Justicia para Mafer!
¡Alto al genocidio en Gaza!

