

¿Se puede realmente diferenciar entre los MM como instrumentos de información y diversión, y como Medios de manipulación e indoctrinación? Herbert Marcuse.
En México, la prensa no ha sido capaz de procesarse a sí misma. Su función es informar, criticar, controlar y moderar a los poderes. Y la crítica, en un país libre, tiene que ser siempre alentada.
Lograr que la colectividad popular comparta sus anhelos, sus reflexiones, sus necesidades, sus propósitos como trabajo revolucionario, que vaya integrándose como Comunidad. John Womack, en Zapata y la Revolución Mexicana, dice: Esta es la historia de unos campesinos que no querían cambiar y que por eso mismo hicieron una Revolución. No quisieron alterar su forma de vida en Común, en Comunión, con permanente y suficiente Comunicación.
Por ello, necesitamos una Comunicación Alternativa que anuncie y denuncie. Denuncia que altere al poderoso. Anuncio que siembre esperanzas en el desposeído. Labor cuasi profética, como los profetas del Antiguo testamento que hicieron de su voz un arma de combate contra la Injusticia, el pecado del poder.
Sí, la injusticia es pecado. Es falta de amor, de conmiseración, de compasión no entendida como lástima por el pobre sino como padecer-con, haciéndose partícipe de sus sufrimientos, es decir, com-padecer.
La divulgación de la noticia conlleva una responsabilidad compartida. El lector se vuelve cómplice cuando la nota que descubre los abusos le provoca indignación, rabia, rencor acumulado. Y el reportero, el articulista se convierte en agente de información justo para obtener lo esperado, es decir, la organización de la comunidad en la búsqueda de su defensa.

Múltiples son los agravios: el robo descarado, el saqueo de las arcas públicas, el crimen, las desapariciones, los secuestros, la tortura sistemática a todo el que se atreva a hablar, a expresar lo acontecido, a denunciar lo que el marginado está padeciendo, a dar voz no precisamente a los que no tienen sino a quienes no pueden utilizarla por amenazas represivas utilizadas por los pelafustanes. Este perverso sistema mercantil ha venido dándonos la razón en nuestras posturas políticas y culturales. La oposición al Mercado no es una simple elección de ruta sino una comprometida actitud de carácter revolucionario, radical, es decir, que no se anda por las ramas, que sujeta las riendas del camino y lo orienta en favor de los desposeídos. Para todos Pan, Trabajo, Techo y Paz como hija de la Justicia. Justicia no sólo distributiva sino equitativa, que exige más a quien más puede y entrega más a quien más necesita.
Una prensa con esta orientación no se queda en la mera denuncia, acude a la búsqueda de la organización popular para enfrentar las agresiones del poder. Tercamente, neciamente empecinados en esta búsqueda a pesar de todo. Es sabido que se había dado una insana relación entre la prensa y el gobierno dado que se corrompía para conseguir una prensa sumisa, dócil e incondicional que obedeciera a los intereses del poder y del dinero.
Y aquí entra la convicción, la Ética en su sentido prístino. O estamos al servicio del pueblo o nos arrimamos a las ofertas del poder atrapados por el canto de las sirenas.
Alguna vez, Narciso Bassols, dijo: Tengo de México la visión íntima de que es un país enfermo, contrahecho y prostituido por nuestras clases económicamente superiores. La médula de todos nuestros males, radica en la existencia oprobiosa para los mexicanos de un 80% de la población convertida en masa oscura y hambrienta.
Se trata de limpiar la tierra de la verdadera basura material producida por el espíritu del capitalismo. Porque…
Quien se IN-forma se TRANS-forma. Si no, se CON-forma, se DE-forma.
La información es vital y se acompaña del ejercicio de la libertad, de la libertad de expresión. Algo más: La EX-presión es la mejor forma de luchar contra la O-presión… contra la DE-presión… contra la RE-presión.
No existe transformación más profunda que la que nos da la lectura como acto revolucionario, de rebeldía contra la necedad, la vanidad y la ignorancia. Una sociedad libre, libertaria, crítica, lectora, que debata y reflexione.
Este es el quehacer periodístico que nos convoca y nos provoca.

