Los árboles ¿seres venerables o mercancías?

Primera parte: Qué decir desde la cosmovisión indígena

 

Discúlpeme Señor de este monte, que cuida y vigila todo lo que hay, perdóneme que corte este árbol para conseguir de tomar y comer. Por eso estoy aquí, por eso le hablo y le imploro que no me haga mal, porque tengo necesidad de este árbol, no es así nomás, no es por tontería.[1]

Fragmento de una petición indígena en Apoala[2] antes de cortar un árbol.

«La tala clandestina (…) no es de ahorita es de hace muchos años (…) lo que sí es que ahora se están viendo las afectaciones como la falta de agua.» (…) operan cuatro grupos de taladores bien organizados que han tirado cientos de árboles en minutos. Los propios taladores presumen que al día en el bosque de agua de Toluca, se talan en promedio 300.

Fragmento de una entrevista al expresidente de los comuneros de Xalatlaco.[3]

En este escrito propongo al lector iniciar un análisis crítico sobre nuestra relación con los árboles y los bosques, en lo individual y en lo colectivo. Para iniciar nuestra reflexión describo dos hechos de la vida cotidiana o comunitaria que ocurrieron en dos momentos históricos diferentes.

Hecho 1: Jacinto de la Serna en 1656 describe que “… teniendo los indios de este pueblo de Ocoyoacac obligación de poner una viga grande en el puente del Río de Toluca, que es paso para toda esa tierra de Mechuacan, cuando fueron a el monte a cortarla, el Gobernador . . . , habiendo convocado todo el pueblo para esta acción, subieron a el monte, y cortaron el árbol, y así como cayó, llegó una india vieja y le quitó las ramas y fue a el tronco de donde había sido cortado, y poniéndolas encima le consoló con muchas palabras amorosas, pidiéndole que no se enojase, que lo llevaban para que pa­sasen todos los de esa tierra de Mechoacan[4]” De manera similar, Ponce de León, en el siglo XVI, describió como las personas que necesitan madera van al bos­que a cortar árboles: “van al cerro o monte y antes de entrar en él hacen una oración a Quetzalcóatl, pidiéndole licencia y diciéndole que no les atribuya a desacato querer sacar madera de su monte, que les dé facultad para sacarlo de su costado aquella madera, que le prometen de ponerla en parte donde sea venerada por los hombres.

Hecho 2: Alberto Padilla describe lo ocurrido el 20 de julio de 2019: “Huele a serrín entre los pinos. Ese aroma a madera casi recién cortada se esparce por mitad del bosque. …Nos encontramos en un paraje con vistas a Shomulco, en el Bosque de Agua, en un punto cercano a San Juan Atzingo, en el Estado de México. …Dos días atrás, este lugar se convirtió temporalmente en un aserradero. En el suelo hay restos de serrín, todavía brillantes, lo que evidencia que son recientes, y tablas que los talamontes no se llevaron todavía. Hay troncos destrozados y maderas desparramadas. Así operan los grupos dedicados a la deforestación ilegal. Llegan, arrasan y se marchan.[5]

¿Cómo entender las acciones y los comportamientos de las personas que participaron en cada una de las situaciones descritas? Considero que pensar en términos de personas buenas y malas no ayudará mucho a encontrar respuestas, tampoco argumentar que son ignorantes y supersticiosas las personas indígenas que veneran a los árboles y piden permiso a los seres protectores del lugar para cortarlos, así como las calificaba Jacinto de la Serna en su Manual de Ministros de Indios para el Conocimiento de sus Idolatrías y Extirpación de ellas, esto sólo es un juicio desde una cultura dominante que impide entender el hecho mismo. Tal vez acercarnos a la Antropología y en particular a los estudios realizados por Alfredo López Austin sobre las concepciones de los pueblos mesoamericanos nos abra un camino interesante para construir una respuesta.

En el texto sobre El Árbol Cósmico en la tradición Mesoamericana, Alfredo López Austin expresa que en esta tradición religiosa “El árbol sagrado, camino de los dioses, es uno de los pilares más fuertes de una religión que se originó con el cultivo del maíz y que a lo largo del tiempo tuvo expresiones muy diversas, pero siempre unidas por creencias, mitos y ritos de una tradición nacida en una extensa y profunda historia común.” Religión que se extendió por toda Mesoamérica. “Tras la conquista española de Mesoamérica, los pueblos indígenas coloniales mantuvieron buena parte de sus creencias, y perdura en nuestros días la figura del árbol cósmico.”[6]

Cosmograma primordial olmeca. En los bordes se observan las cuatro direcciones y las cuatro esquinas del
cosmos. En la parte baja de la figura se ve la Primera Montaña coronada por un árbol cósmico (una planta de maíz), con cuatro granos de la misma planta a los lados que simbolizan las cuatro direcciones o rumbos del cosmos; la planta de maíz hace la quinta, el centro del que brota el árbol cósmico. https://www.jornada.com.mx/2003/03/04/quet-texto.html

 

El Árbol Cósmico en Lápida de Pakal, en Palenque, Chiapas.

En la parte inferior se ve la cara del monstruo de la tierra que simboliza el inframundo. La parte media, corresponde a la superficie terrestre, está representada por la planta del maíz y por mazorcas con cara humana. La parte superior tiene por símbolo un pájaro celestial

https://www.jornada.com.mx/2003/03/04/quet-texto.html


Lo presentado hasta aquí no nos permite, por ahora, dar una respuesta a la pregunta planteada pero sí nos apertura un camino para su construcción. Los estudios antropológicos muestran que los árboles tienen una significación importante dentro de las culturas indígenas de nuestro país, que no es conocida y menos comprendida por la mayoría de la ciudadanía mestiza, ¿en qué medida y de qué manera la cosmovisión indígena mesoamericana favorece una relación con la Naturaleza más respetuosa y armónica? ¿Cuál es la o las cosmovisiones que tiene la mayoría de la población mestiza en México? ¿Cuáles son las concepciones y formas de relación de la población mestiza con los árboles y los bosques? ¿y cuáles son las mías y las de quien esto lee? Lo dejamos para la segunda parte, si el lector tiene comentarios puede compartirlos en el correo: espaciosdialogo.analeon@gmail.com

*Académica y expresidenta del Impepac (2014-2020)

  1. Petición recopilada por el Dr. Ubaldo López García en su investigación antropológica.

  2. Santiago Apoala (Yutsa To’on) población indígena Mixteca, Municipio de Nochixtlán, Oaxaca

  3. En texto de Jorge Martínez en MILENIO 11.06.2023. https://www.milenio.com/politica/comunidad/talamontes-clandestinos-piden-una-oportunidad-para-redimirse

  4. Citado en: Doris Heyden (2022) “El Árbol en el Mito y el Símbolo”. Revista Estudios de Cultura Náhuatl, pág. 203. https://nahuatl.historicas.unam.mx/index.php/ecn/article/view/78227/69182

  5. Alberto Padilla. Llegan, arrasan y se van: así viven la impunidad por los talamontes en el Bosque de Agua del Edomex. Animal Político 24 julio 2019.

Ana Isabel León Trueba