Motivaciones y acciones ciudadanas en la elección del PJ



“La confianza es un fenómeno habitual y familiar, sólo nos percatamos de su presencia cuando es vulnerada o traicionada. (…) es una actitud espontánea, casi inconsciente… y se torna reflexiva ante experiencias adversas que generan la conciencia de riesgo…”

Angela Calvo de Saavedra (2009)[1]

“La confianza que se obtiene por actuar con base en valores compartidos trasciende el contexto específico de la relación en la que se produce.”

Lucas S. Grosman (2009)[2]

Mucho se ha dicho y escrito, en pro y en contra, de la elección del poder judicial. En los discursos y reflexiones de quienes han comentado los resultados de la elección, se advierte una ausencia significativa: la mirada hacia las personas concretas que, con su voto o con su abstención, tomaron posición. Esta omisión no es inocente: refleja un menosprecio soterrado hacia la ciudadanía real que ha quedado fuera tanto del debate público como de la investigación sistemática.

El exMinistro José Ramón Cossío, en su informe sobre la elección del PJ circulado en internet hace unos días, manifiesta: No hubo un ejercicio real de libertad ciudadana, sino una operación dirigida para capturar el poder judicial mediante estructuras de voto, paquetizado y/o uso de los acordeones.

En este discurso, se coloca a las personas que participamos en la elección como víctimas de la coacción ejercida por alguna fuerza política maligna que obligó a que votaramos conforme se proponia en un acordeón. Las y los mexicanos aparecemos como presa fácil de la manipulación e incapaces de definir nuestras preferencias y votar conforme a éstas. La siguiente cita tomada del informe de Cossío (pág. 9) lo expresa con claridad:

”…el voto no se dispersó de manera orgánica, sino que fue inducido para replicar un mismo resultado. En miles de casillas, anulando la diversidad democrática que cualquier elección legítima debe tener.”

Cossío establece una relación causal incorrecta al considerar que la concentración del voto en ciertas candidaturas por sí misma implica un déficit democrático ya que anula la diversidad democrática, lo que no necesariamente es así, pues también puede reflejar la preferencia mayoritaria hacia ciertas candidaturas. Además, como mostré en mi artículo anterior, sólo poco más del 30 % de los electores votó siguiendo al pie de la letra “El Acordeón”.

Cossío y los que comparten su posición no se preguntan sobre las causas que generaron la decisión de más de 3 millones de ciudadanos de votar tomando como referencia el acordeón y la decisión de casi 7 millones de personas de distanciarse parcial o totalmente de éste. Limitarse a señalar que fue una imposición que atenta contra la libertad y autonomía de los electores no contribuye a comprender los diversos factores personales, sociales y políticos que incidieron en las decisiones tomadas por la ciudadanía.

Sin duda el problema es complejo, el proceso a analizar es único y difícilmente repetible, la diversidad cultural, social, económica y política que existe a lo largo y ancho del país generó infinidad de situaciones y conductas diferentes de la ciudadanía, para comprenderlas es preciso investigarlas y no sólo juzgarlas. Tarea aún pendiente.

En un intento por comprender las razones que pudieran explicar por qué algunas personas siguieron a pie juntillas “El Acordeón” mientras que otras decidieron votar por sólo algunas de las candidaturas enlistadas en éste, decidí explorar estos hechos a partir de las relaciones de confianza que pudieran existir entre la persona que votó y la persona, organización o institución que le proporcionó “El Acordeón”. Dejo fuera situaciones donde existió coacción. Comparto con quien esto lee sólo algunas de mis cavilaciones con la intención de generar la reflexión. Propongo dos casos hipotéticos y uno real:

Caso 1: Una persona de mediana edad, simpatiza con la 4T pero no participa en actividades partidarias, desconoce la estrutura y funcionamiento del Poder Judicial. No tenía pensado votar, pero un amigo en quien confía le comenta la importancia de participar, le da una explicación y le entrega “El Acordeón” para orientar su votación. El día de la elección se presenta a votar y sigue “a pie juntillas” El Acordeón.

Caso 2: Una persona mayor, jubilada, simpatizante de la 4T recibe “El Acordeón” en el chat de un grupo de viejos amigos con los que compartió experiencias de lucha sindical, analiza las propuestas de candidaturas listadas en “El Acordeón” reconoce a algunos, no a todos, y en particular no está de acuerdo con dos de ellos por considerar que no son personas honestas. Lo platica con sus amigos quienes concuerdan con él y deciden investigar en internet y con otras personas en las que confían para sustituirlos. El día de la elección vota con su acordeón modificado.

Caso 3 (real): En una sala de espera me encuentro con un grupo de personas de la etnia Wirrarika, se crea entre nosotros un clima de confianza y me atrevo a preguntar sobre su participación en la elección del PJ que acababa de pasar y en la que había ganado la presidencia de la SCJN una persona de la etnia Mixteca. Me refieren que en su comunidad en asamblea decidieron acudir a votar, pero únicamente acordaron votar por Hugo Aguilar, el resto de los recuadros de todas las boletas fueron anulados.

En el primer caso la acción de un amigo motivó la conducta de votar por las candidaturas, desconocidas para la persona, que se proponen en un acordeón cuyo origen ignora pero que proviene de su amigo en quien confía. En el segundo caso, la experiencia de vida en la lucha sindical y el conocimiento que posee la persona genera una actitud de confianza crítica que motiva la acción de analizar las propuestas de candidaturas del acordeón y distanciarse de aquellas que considera inadecuadas. En el tercer caso la motivación de votar y sólo hacerlo por Hugo Aguilar está anclada en la cultura Wirrarika y sus formas tradicionales de organización y toma de decisiones colectivas, el acordeón no jugó ningún papel en este caso, las relaciones de confianza están al interior de la vida comunitaria.

Cuántas historias habrán sucedido, millones seguramente, también fueron infinitas las razones o motivos que tuvieron las personas para decidir votar o abstenerse, seguir tal cual el acordeón, no seguirlo en absoluto o modificarlo. Sin embargo, dentro de esta diversidad es muy probable que estén presentes siempre relaciones de confianza que de alguna manera inciden en las decisiones y orientan las acciones que toman las personas.

Para Annette Baier “sin confianza, lo que es realmente importante en el mundo humano no puede florecer.”[3]

Considero que una relación de confianza hacia una persona, organización o institución conlleva la responsabilidad de quien recibe la confianza de no traicionarla, pienso que fue obligación de quienes seleccionaron a las personas que se propusieron como candidatas en “El Acordeón” garantizar que éstas sean personas honestas y capaces de realizar sus funciones apegadas a la Constitución y en beneficio del pueblo de México. Pienso también que es obligación de todos los que votamos vigilar que esto realmente suceda.

Por último, considero que la experiencia vivida en la elección del PJ en particular la revisión crítica de los perfiles de las candidaturas y su actuar en el ámbito de su trabajo profesional, nos debe servir para enfrentar la selección de candidaturas para el proceso 2026-2027 que está en puerta. Podemos reflexionar sobre ello en un próximo artículo.

*Académica y expresidenta del IMPEPAC (2014-2020)

  1. La confianza: ¿Categoría mediadora entre la obligación y el cuidado en Filosofía Moral? Pág. 30

  2. Confianza, Coerción y Derecho. En: Bergman, M. et al. Confianza y Derecho en América Latina.

  3. Ángela Calvo de Saavedra (2009) pág. 29

Ana Isabel León Trueba