El más antiguo herbolario de América

Sí, queridos amigos y es prehispánico. Es el Códice de la Cruz Badiano escrito, traducido e interpretado en 1552 en el franciscano  Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco por dos sabios indígenas, el médico Martín de la Cruz, su autor, que ingresó a ese Colegio para ayudar a combatir una grave crisis epidemiológica en 1545 y el también indígena xochimilca Juannes Badianus su traductor,  del náhuatl al latín. Ambos fueron importantes personajes en el mundo de la herbolaria de su época y realizaron ese trabajo por encargo del hijo del primer Virrey de la Nueva España con ayuda de avezados tlacuilos en el arte de la pintura destinado a la Corona Española, por eso no quedaron copias en la Nueva España.   

Leo en el sitio: #Identidades:Difusión de la Cultura Mexicana, que lo interesante es que este Códice Badiano no solo trata sobre el cultivo de ciertas plantas y flores nativas mesoamericanas, sino que también muestra para qué sirve cada una y qué enfermedades curan. La sabiduría de su contenido fue reconocida como el mejor tratado de medicina que ni en el viejo mundo existía en tiempos de la conquista española. Se aprecia que el Badiano representa una concepción de la medicina náhuatl sobre el cuerpo y sus enfermedades. 

Además de una guía de sanidad, el Badiano contiene un importante número de recetas, la mayor parte de ellas derivadas del saber médico indígena con las cuales podían ser tratadas las enfermedades más comunes que afligían a los habitantes de la ciudad de México a mediados del siglo XVI. Y ofrece explicaciones acerca de las mismas, sus causas, sus mecanismos de producción, dado que el autor, viejo médico nahua, seguramente difería de las teorías que trajo la conquista galenohipocráticas enseñadas en las universidades europeas de la época. Badiano era tan efectivo en sus curaciones que era el encargado de los niños internos del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco.  

Hay textos que lo describen de la siguiente manera: Es el primer documento en donde se representan plantas americanas, específicamente mexicanas, o sea cómo se considera una obra de carácter científico vinculada a la realidad de la cultura indígena, incluye algunas nociones de magia. Y aunque está escrito en latín, conserva el nombre de las plantas autóctonas tal y como eran conocidas por la población.   

Antonio de Mendoza el primer virrey se sorprendió tanto al conocer la gran cultura que encontró al llegar, que él a su vez mandó hacer con manos indígenas la historia de su pueblo desde su salida del mítico Aztlán, su vida cotidiana y costumbres para que la conociera el rey de España. Ese formidable trabajo se le conoce como Códice Mendoza o Mendocino.  Y su hijo, Francisco de Mendoza, fue el que les solicitó a ambos autores: a de la Cruz y a Badiano, que lo hicieran. También se le conoce como Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis, para demostrar al mundo la enorme cultura que encontraron en la Nueva España.  

Sigo leyendo: Desafortunadamente, ninguno de los dos códices se quedó en México. El Mendocino que iba en camino, fue interceptado por corsarios franceses que lo robaron y lo llevaron a Francia, hoy está en la Biblioteca de Oxford donde se puede consultar. Y el Badiano al parecer ese sí se entregó al rey y formó parte del acervo de la biblioteca de El Escorial. Apareció en 1929 en la biblioteca secreta del Vaticano y así se pudo conocer su existencia. Pero es tan importante este códice, que con motivo del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre México y la Santa Sede, mi querido maestro de Historia en la UNAM, el gran nahuatlato Dr. Miguel León-Portilla le sugirió al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari que se lo pidiera a Juan Pablo II ante su inminente viaje a México para estrechar lazos de amistad entre ambos. 

Y así fue. El Vaticano lo devolvió a México en 1990 dentro de un estricto protocolo. Sabían que estaban regresando un tesoro cultual a nuestro país. Les comparto el protocolo de entrega. Ahí les va: El día de la entrega, la UNAM a través de la Facultad de Medicina y el Estado Vaticano signaron una carta de intención para colaborar en la promoción de esfuerzos conjuntos en pro del contenido y aporte del Códice de la Cruz Badiano, considerado el texto más antiguo de Medicina escrito en América. Sigo: En el Antiguo Palacio de Medicina, del Centro Histórico de la CDMX, Germán Enrique Fajardo Dolci, entonces director de la FM, firmó el documento de entrega a nombre de la UNAM, Alfonso Cortés, arzobispo de León en representación del Vaticano y como testigos de honor, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede y Marcelo Ebrard Casaubón, entonces secretario de Relaciones Exteriores.  

Y eso no fue todo, ese protocolo se llevó a cabo ante autoridades civiles, eclesiales y académicas en el marco del llamado: Encuentro de Laicidad Abierta y Libertad Religiosa, una Visión Contemporánea como parte del XXX Aniversario del Restablecimiento de Relaciones Diplomáticas entre el Estado Mexicano y la Santa Sede. Y hoy, está resguardado en una bóveda del sótano de la Biblioteca Nacional del Museo Nacional de Antropología. Y cabe destacar que la versión del latín al español la hizo Ángel María Garibay K. y fue publicada en 1964. Y hasta el próximo miércoles.  

Esta imagen muestra una de las páginas del Códice de la Cruz Badiano que destaca tanto por la calidad artística de los tlacuilos que dibujaron las plantas y flores, como por su contenido médico. Mandado hacer a dos sabios médicos indígenas, hoy es uno de los tesoros culturales del México antiguo. Foto: www.booking.com proporcionada por la autora para su publicación.

  

Lya Gutiérrez Quintanilla