La pasada FIL de Cuernavaca, fue un esfuerzo que valió la pena realizar

 

No sé por qué, queridos lectores, pero todo lo que lleva el nombre de Malcolm Lowry, es un éxito pese a que el personaje del cónsul de su obra maestra Bajo el Volcán, escrita en 1947, aunque hay discrepancias en la fecha al respecto, narra las últimas horas de un ex diplomático alcohólico en Cuernavaca bajo el marco de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, pero Lowry lo hace de manera tan magistral, que el principal y más entusiasta promotor del evento Jorge Sánchez Bermúdez presidente de la Asociación Civil Alta Cultura, no pudo elegir mejor nombre para la primera Feria Internacional del Libro de Cuernavaca.

Antes de entrar de lleno a lo que fue la FIL permítanme por favor sintetizarles esta novela porque vale la pena. Además de que ha paseado el nombre de Cuernavaca por el mundo, por su espléndida trama se le considera una de las grandes novelas del siglo XX por su profundidad, simbolismo y la forma en que el autor, él mismo en su vida personal volcado en el alcohol, explora ese tema a través del cual Lowry buscó la, en realidad, utópica libertad total. La novela se desarrolla en noviembre de 1939, Día de los Muertos en Cuauhnáhuac (Cuernavaca) en donde relata que dos elegantes hombres uno de ellos cineasta, recuerdan la fiesta del año anterior, fue entonces cuando su principal protagonista Geoffrey Firmin, un ex cónsul británico, alcohólico empedernido y arruinado, caracterizado en su película más famosa por Albert Finney, emprende su personal y autodestructivo Vía Crucis en un doloroso tránsito a través de un día fatídico que termina con su muerte.

En ese dramático relato Lowry, dicen que, en el fondo, por la profundidad de la trama, se inspiró en Herman Melville, autor de la imponente majestuosidad de Moby-Dick. Sin embargo, el protagonista de la novela cuya película fue filmada en 1984 en el centro de Cuernavaca –calle Nezahualcóyotl en la que fue la hermosa casona de Nadine Vinot- y en el barrio de Acapatzingo; en Cuautla y en Yautepec, dirigida por el estadounidense-irlandés John Huston (1906-1987), se enfrenta a un mayor peligro que a una ballena. Y en doce capítulos que corresponden a las 12 horas que le restan de vida al cónsul, su personaje que vive una terrible y colosal juerga imparable en un ambiente de suripantas o “cuatro letras”, como se quiera llamarlas, de muy baja categoría en comparación a la elegancia de Firmin, se alimentará únicamente con cerveza, vino, tequila y mezcal hasta que al fin logra su muerte.

Pero lo increíble de Lowry, mis amigos, es que al igual que su personaje, en su vida privada él también bajó al infierno, pero a diferencia del cónsul de su novela, Lowry sí alcanza a subir del infierno y lo hizo llevando bajo el brazo su magistral novela que le dio fama mundial.

Y ahora sí, fíjense que en esta gran Feria que se llevó a cabo del 17 al 19 de octubre pasado, ya había habido una este año en la Plaza de Armas general Emiliano Zapata, si mal no recuerdo fue en marzo o abril pasados, pero esta que duró tres días completos, una es que fue internacional: reunió a más de 35 editoriales, a escritores y a artistas nacionales e internacionales. Y dos, logró que la ciudad capital de Morelos que vivió este evento en el icónico Museo de la Ciudad de Cuernavaca siempre abierto a los grandes eventos, convirtió a nuestra ciudad en un punto de encuentro entre la literatura, el arte y la cultura.

El evento contó con la presencia de las famosas Pinguin Random House y dos conocidas casas editoriales colombianas. Hubo presentaciones de libros, conversatorios y actividades que celebraron la identidad de Cuernavaca como meta literaria. Ahí se presentaron el poeta Javier Sicilia; el presidente de la Sociedad de Escritores de Morelos Rubén Pizano; Alberto Rebollo con Los misterios del mezcal; las obras La Mordida de María Vinós; Querido Pancho Villa, de Pterocles Arenarius; Catálogo de árboles: Reserva de la Biósfera Sierra de Huautla y Cuernavaca Poesía, de Euridice Román de Dios, entre muchas más. Hubo un Homenaje a Rosario Castellanos encabezado por el gran Mtro. Vicente Quirarte, entre otros; La importancia y el legado de Lowry en Cuernavaca, dirigido por Ángel Cuevas; Picnic frente al abismo, de Fernando del Monte, entre muchas actividades más de las que ya hablaré en otras ocasiones.

Sánchez Bermúdez asegura: “Todas las actividades se planearon con el objetivo de consolidar esta feria como un referente literario y artístico, pero sobre todo que, pese a que proyecte obras fuereñas, proyecte al mismo tiempo, la identidad histórica y creativa de Cuernavaca al mundo, que es mucha. Lo más importante fue que demostramos que Cuernavaca puede hacer cosas distintas, con grandes editoriales e intelectuales invitados”.

Una de ellas que me impactó, fue Giovanna Reni que, aunque recién debutó como novelista en la narrativa con la novela Sustancias Incompletas, obra potente y visceral que abarca temas como: ¿Qué pasa cuando el amor no alcanza, cuando el cuerpo no encaja, cuando la herida no cierra? preguntas que se hace la autora y que nos hacemos muchos, a poco no queridos amigos y que ella misma en su libro contesta. “Este evento –continuó Sánchez Bermúdez- que se celebró en el atrio y en varias salas del MUCIC que depende del Ayuntamiento de la ciudad capital de Morelos, contó con más de 2,500 asistentes y fue una feria muy digna, pese a los recursos que siempre faltan en este tipo de eventos”, -expresó-, “pero es importante recalcar que fue el inicio de un proyecto que va a durar muchos años con el apoyo asimismo de asociaciones civiles y organizaciones empresariales que se mostraron muy entusiasmadas por su realización”, finalizó. Y hasta el próximo miércoles queridos amigos.

Un grupo de personas frente a un edificio

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Con una asistencia siempre al tope en los tres días que duró la primera Feria Internacional de Cuernavaca, hubo presentaciones de libros, conversatorios y lecturas que fueron del agrado de los alrededor de 3,500 asistentes. Foto proporcionada a la autora por Jorge Sánchez Bermúdez para su publicación.

Lya Gutiérrez Quintanilla