

Entre lo que se hace (praxis) y lo que se conversa (parole) hay un margen amplio. Uno es acción, el otro emisión. Manos y boca. Donald Trump ha emitido fuertes advertencias contra la inmigración en semanas recientes. En el corredor América del Sur-América del Norte la tendencia es “apretar el paso” llegar antes de que llegué el trumpismo en enero de 2025 ¿Qué tanto de esto es discurso?¿Qué tanto de esto es acción? Aquí algunas notas.
A pesar de su fuerte discurso, Donald Trump, no fue el presidente que más deportaciones realizó (Barrera, 2024). Incluso sus cifras se encuentran por debajo de las deportaciones de Obama. Sin embargo, no todo se mide en deportaciones materiales. Mucho provoca ya la diseminación de discursos xenófobos. Propagación del odio hacia el migrante. En estas deportaciones no se incluyen aquellas medidas de “deportaciones exprés” provocadas por la pandemia.
En semanas recientes, las noticias que corren sobre Trump son que plantea implementar medidas estrictas en la frontera, derogar políticas Biden e implementar detención y deportación a gran escala. Para las elecciones de 2024, Trump colocó el tema migratorio al centro de su campaña electoral, continúa con la idea de construir un muro fronterizo y la deportación de inmigrantes indocumentados que se encuentran en Estados Unidos. Otra de las ideas consiste en continuar con el programa «Quédate en México» o el MPP que exige a los migrantes permanecer en México mientras hacen sus trámites migratorios. Trump tiende a delegar durante este periodo, de acuerdo con diversas fuentes, ha formado un equipo con reconocido pasado antiinmigrante. Para lograr la construcción de amplios espacio para la deportación Trump ha conformado un equipo: el veterano funcionario en inmigración Tom Homan o «Zar de la frontera», Stephen Miller como subdirector de personal para políticas y la gobernadora de Dakota del Sur Kristi Noem para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional (Alvarez y Mattingly, 2024). Miller comenta que se pretenden construir grandes instalaciones de concentración cerca de la frontera para detener y deportar migrantes y redadas en centros de trabajo. Otros funcionarios han sido convocados, el Rodney Scott, Michael Banks y Greg Aboott (Alvarez y Mattingly, 2024).
Trump dijo que al asumir su cargo en enero una de sus intenciones será hacer la frontera «fuerte y poderosa». Comentó el presidente electo, «Obviamente, tenemos que hacer que la frontera sea fuerte y poderosa y, al mismo tiempo, queremos que la gente venga a nuestro país», dijo. «Y, como saben, no soy alguien que diga: ‘No, no pueden entrar’. Queremos que la gente venga» (Welker y Márquez, 2024). Esto tiene implicaciones relevantes en cuanto a la porosidad de las fronteras. En este párrafo puede leerse entre líneas que Trump reconoce que «cierto tipo» de migrantes son benéficos y que aportan a su capital humano, económico y financiero de distintas formas. Sin embargo, desean «filtrar» y cernir mediante un perfilamiento (racial y económico) a quienes aceptan.
El margen de ganancia política en materia de votos es el reflejo de un apoyo popular amplio, no sólo de personas blancas en Estados Unidos, también de hispanos que apoyan el próximo mandato, “los que ya llegamos, ya llegamos”. Es apoyo a un discurso antiinmigrante. Estamos frente a un presidente con un margen de acción amplio. Las practicas por esperar son delegar, el discurso reestructura. Trump mediante la palabra delega, crea y produce. Su equipo es consciente de que la voz de Trump resuena fuerte entre aquellos que viven en Estados Unidos y más allá. En transfiguración de Enrique Flores Cano, mediante la palabra, la cosa ausente se hizo presente. El fortalecimiento de un(os) muro(s), la vox populi en Estados Unidos, evocación de la intolerancia.
*Momoxca, internacionalista, escritor y migrantólogo.


