El arte como territorio de la otredad

*Cristo Contel

El Poder Ejecutivo del Estado de Morelos, a través de la Secretaría de Cultura, dio a conocer que el Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano (MMAC) celebró su primer año de gestión en la actual administración con resultados que consolidan su papel como un espacio vivo, abierto al diálogo y a la participación ciudadana.

Durante este periodo, el museo recibió a más de 94 mil visitantes, ofreció 120 talleres y cursos, y benefició directamente a 375 artistas y 27 académicos. Cifras que, más allá de su exactitud, revelan algo que no siempre se cuantifica: una riqueza cultural que se mide en vínculos, en sensibilidad y en la capacidad de imaginar en común. Cada número encierra un gesto, una conversación, una mirada que se transforma.

El MMAC estructura su labor en distintos ejes: la investigación, la administración, la programación expositiva, la educación y el vínculo con la comunidad. Este año alcanzó más de 15 exposiciones y ya cuenta con un calendario proyectado hasta 2028. Este esfuerzo reafirma su vocación como un centro de pensamiento y creación artística de alcance nacional.

Pero lo que no se mide —lo simbólico, lo intangible— también importa. Porque detrás de cada visitante, de cada exposición, se teje algo más profundo: una conversación sobre quiénes somos y desde dónde miramos el mundo.

Podemos decir que los mexicanos siempre seremos la otredad en los países del llamado primer mundo. No pertenecemos del todo a los modelos que otros consideran “centrales”, y justamente en esa distancia radica nuestra fuerza. Nuestra diferencia es el punto desde el cual podemos crear mundos; es el lugar del desvío, de la imaginación y del asombro.

El filósofo Emmanuel Lévinas escribió que “el rostro del otro nos llama, nos pone en cuestión y nos obliga a responder”. La otredad, entonces, no es un margen, sino un espejo que nos transforma. En esa lógica, el MMAC encarna ese llamado: un museo que no busca imitar, sino dialogar con su entorno y devolverle sentido a la experiencia de comunidad.

El MMAC no aspira a ser un reflejo de los grandes centros del arte internacional, sino un territorio de resonancias propias, donde lo local y lo universal se cruzan sin jerarquías. Reconoce en la diversidad —en la mezcla, la disonancia y la multiplicidad— su verdadera riqueza.

Además de su función museística, el MMAC ha fortalecido su compromiso comunitario mediante programas pedagógicos y de formación crítica que fomentan el acceso al arte como un derecho. En 2025 inició un programa de exposiciones itinerantes que ha llevado el arte contemporáneo a municipios como Jojutla, Tepoztlán y Yautepec, extendiendo la posibilidad de mirarse y reconocerse a través del arte.

Como expresó Montserrat Orellana Colmenares, secretaria de Cultura de Morelos: “El MMAC se ha convertido en un espacio vivo que vincula el arte con la educación, el pensamiento crítico y la comunidad”. Y quizá ahí esté la clave: la cultura no como adorno, sino como acto de resistencia frente a la uniformidad.

En un mundo que busca homogeneizarlo todo, el arte sigue siendo el lugar donde la otredad encuentra voz, donde lo diferente no se esconde, sino que se celebra.
Desde Morelos, el MMAC reafirma que la diferencia no nos separa: nos define, y que en esa afirmación —como escribió Octavio Paz— “el otro no es el infierno, sino la posibilidad de ser más”.

Cristo Contel Director del MMAC y Artista.

La Jornada Morelos