

Tras año y medio de desarrollo y tras su inauguración oficial el pasado septiembre, el nuevo mercado municipal de Tepoztlán es un proyecto que desde el principio fue planeado y ejecutado con premura y estuvo marcado por la irregularidad, la visión unilateral, y una sostenida controversia entre autoridades y la comunidad tepozteca.
La representante y miembros de la Unión de comerciantes independientes en pequeño de Tepoztlán, A.C., aportaron para esta investigación una cronología detallada del desarrollo del proyecto del nuevo mercado, con datos que se contraponen radicalmente a la postura del aún presidente municipal, David Demesa Barragán, quien no ha dejado de asegurar que «son tan solo unos pocos comerciantes quienes se niegan a trasladarse y despejar la plaza cívica.»
Lejos de la postura de intransigencia, cerrazón, o terquedad que Demesa adjudica con pronta facilidad a los pequeños comerciantes, la realidad resulta ser de mucho mayor complejidad y hay indudablemente amplio fundamento en la resistencia de estos contra el proyecto, y es que tanto la representación como varios comerciantes del gremio que por décadas han tenido su lugar de trabajo en la plaza cívica de la cabecera municipal, desde un principio dejaron en claro que sí tenían desde hace tiempo toda la apertura y disposición de tener un nuevo mercado, y recuerdan siempre cuando se perdió un gran terreno que hace unos años consideraban como sitio idóneo, siendo que contaba con gran extensión y amplio espacio junto a los campos deportivos, muy bien ubicado aledaño a Av. Revolución de 1910, con grandes zonas para acceso y salida, así como para estacionamiento de clientes y visitantes.
El propietario de tal terreno se lo había ofrecido en su momento al expresidente municipal Francisco Navarrete, por la cantidad de 14 millones de pesos. Sin embargo Navarrete insistió en que el sitio se adquiriera para el mercado pero por la cantidad de 30 millones, con la intención de facturar para tal cifra, lo cual ofendió al dueño que se lo había ofrecido por la mitad de dicha suma. Dada esa situación, la compra lamentablemente no se llevó a cabo, y posteriormente el sitio dejó de estar disponible para el municipio, ya que fue vendido por una cantidad mucho mayor y actualmente se le da un uso de índole privada.
Tiempo después, a inicios de la administración de David Demesa Barragán como presidente municipal de Tepoztlán, el edil invitó a los pequeños comerciantes al auditorio municipal para proponerles la idea del sitio en el que ahora se ha construido el mercado nuevo, un reducido terreno junto al primer cuadro del centro del pueblo, que hasta entonces se había estado usando como pre-depósito de basura entre las calles Revolución, José Guadalupe Rojas, y Campesinos, cuyo circuito ya de por sí siempre había presentado problemas de tránsito vehicular congestionado en fines de semana, sin que siquiera hubiese sobre dichas vías accesos a un mercado.
De los 134 comerciantes del gremio que asistieron a tal junta inicial con el edil en el Auditorio Ilhuicalli, 132 votaron en contra de la propuesta, con sólo dos de ellos votando a favor, detalla su representante.

A pesar del mayoritario y contundente rechazo, David Demesa aun así dio luz verde al proyecto, basándose en que un mucho más pequeño grupo de comerciantes con los que se reunió posteriormente dieron el «sí» a la propuesta, pasando por alto al amplio resto del comité. Hoy ya inaugurado el mercado, tal pequeño grupo de comerciantes que asistieron a dichas reuniones reducidas con Demesa para darle su aval han recibido tres o hasta cuatro locales -cada uno- en las zonas más visibles del nuevo sitio.
Volviendo a mediados de 2023, ya con meses de iniciados los trabajos de construcción, los miembros del comité de comerciantes en pequeño fueron convocados por Demesa a una “mesa de trabajo” a la que también asistió Román Meyer Falcón, titular de la SEDATU, con su equipo de trabajo, para que los comerciantes y la comunidad tepozteca en general conocieran la maqueta y “renders” digitales del proyecto ya entonces echado a andar. A pesar de que en tal junta se encontraban algunos comerciantes que sí apoyaban el proyecto, lo que predominó más bien fueron las quejas hacia Demesa, a su secretario general Arturo Rojas, y a los miembros de su cabildo, por tomar decisiones de forma unilateral y con un falso «consenso» que excluyó al grueso del gremio, llegando incluso los asistentes a manifestarse enérgicamente contra el cabildo, lo que devino en tensos cruces verbales y múltiples increpaciones de «traición».
Tal manifestación de repudio contra el proyecto que los tepoztecos sentían impuesto ya se había visibilizado desde meses antes a lo largo de todos los muros de lámina que resguardaban la obra y en todas sus puertas metálicas de acceso, que ya mostraban múltiples pintas rojas de aerosol que leían: “Fuera SEDATU”, “Obra clausurada por el pueblo”, y “Tepoztlán no se vende”.
En la misma mesa de tardío diálogo en la terraza de la presidencia, los tepoztecos señalaron también varios posibles riesgos del ya iniciado proyecto. Se cuestionaron las rutas de escape y la capacidad verdadera de evacuación en caso de sismo o incendio, al tratarse de una construcción de múltiples niveles, así como se señaló el riesgo que representa que el estacionamiento se encuentre en un subnivel, dado que en temporal se han suscitado inundaciones fuertes y caídas de muros de gran tamaño en distintos puntos del pueblo, y se cuestionó también si la estructura tan apresuradamente erigida soportaría el considerable peso de centenares de comerciantes, clientes, contenedores, tanques, y toneladas de mercancía circulando diariamente sobre las plataformas. Más aún, se señaló que al no tratarse de un proyecto elegido en consenso por pobladores y comerciantes, se afectaría la identidad misma del centro histórico, con gran cantidad de tepoztecos expresando que se ha estado convirtiendo más bien en una suerte de atracción de diseño sintético para turistas, con la forma de organización comunitaria de los pobladores en su propio zócalo y plaza cívica cada vez más desplazada.
Uno de los temores expresados por la comunidad es que una vez despejada la plaza cívica, como es intención de la presidencia municipal, los locales fijos que la rodean, incluidos los del histórico Jacalón, se pretendan destinar a cafés y negocios de consorcio externo, minando así aún más la identidad auténtica del primer cuadro del pueblo. Algunos comerciantes aseguran incluso que tal intención obedece a intereses privados que se habían estado gestando desde los años de gobierno de Graco Ramírez.
El verticalismo que desde un principio se vislumbraba efectivamente se ha materializado, no irónicamente, no sólo en las dimensiones físicas del nuevo recinto, sino trasladadas también a una verticalidad social ya ampliamente repudiada, dado que los lugares de más pronto acceso y mejor vista en el nuevo sitio se han destinado, como se detalló, al pequeño grupo de comerciantes con los que Demesa se reunió tiempo atrás para «legitimar» el supuesto consenso, e incluso los comerciantes inconformes proporcionaron fotografías de la esposa del edil gestionando dentro de locales de ubicación más privilegiada, de venta de helados en zona con terrazas, mientras que los vendedores de productos básicos -frutas, legumbres, pollo, cerdo-, han sido asignados al nivel más bajo de la edificación, que en este temporal ya se ha inundado, siendo un riesgo de daño constante para la mercancía de los comerciantes productores, quienes antes no se encontraban sometidos a tales problemas.
A lo anterior se suman elevadores descompuestos e inutilizables a escasos días de haber sido instalados, una infraestructura de distribución de gas sin funcionar correctamente, sistemas de refrigeración descompuestos causando pérdida de mercancía, un techo que comenzó presentar daños en algunas secciones tras las pesadas lluvias, pernos de la estructura doblados y caídos, e infinidad de otros problemas que han causado manifestaciones de inconformidad de los comerciantes, ante las cuales prontamente el asesor del presidente municipal, el Sr. David Alanís, ha hecho todo para intentar silenciarlas, como los tepoztecos han evidenciado tras circular en redes videos del funcionario dirigiéndose a ellos de forma intimidatoria y altisonante. Más aún, jamás se hizo público ningún padrón, relación, u organigrama de asignación de locales con respectivos nombres de comerciantes asignados a los mismos, nulificando toda transparencia en la repartición.
En una grabación en video proporcionada por los mismos comerciantes en pequeño en resistencia, tomada durante un intento de diálogo con el presidente municipal, se pudo observar a su secretario, Arturo Rojas, advirtiendo a algunas comerciantes de alimentos preparados y haciendo alusión a las medidas que las autoridades podrían tomar para desalojar la plaza cívica, manifestándoles: «las sacan así«, mientras chasqueaba los dedos a las comerciantes de su pueblo, algunas de ellas ya de edad avanzada.
Hasta la fecha no se conoce testimonio o registro alguno de David Demesa o su secretario Arturo Rojas presionando de ese mismo modo a los propietarios de las múltiples cantinas de cadena privada que durante su administración plagaron el centro de la cabecera municipal para que se retiren o reubiquen, entre ellas las que aún operan impunemente a un costado de escuelas primaria y secundaria, como «La Crudería». Parece ser que la «mano dura» se reserva sólo para los comerciantes tepoztecos en pequeño, hombres y mujeres que aún resisten y refrendan su derecho a hacer su comercio en un recinto seguro, digno, y elegido con un consenso popular verdadero.
Demesa se ha asegurado de colocar su propio nombre en una vistosa placa inaugural en la entrada principal del nuevo recinto, cada vez menos concurrido y marcado por una pobre planeación y una muy precipitada construcción, esto para consolidar la apresurada obra como legado de su gestión y en resguardo de su ya irreversiblemente menguado capital político, a semanas de que finalice su ampliamente criticada administración.
*Fotógrafo, documentalista, y preservador
del acervo antropológico Gerardo Aguilera Cornejo.

