

Margarita González Saravia, tiene buena estrella y una indiscutible trayectoria forjada durante décadas de militancia en la izquierda mexicana. Para fortuna de los morelenses su administración aunque aún joven, nos brinda la seguridad de que este sexenio al contrario de la docena trágica que le precedió no será ni de escándalos ni de excesos. Para muestra un botón, es del dominio público que Carmelo Enríquez es un referente de las luchas sociales en Morelos, sin embargo, y a pesar de que Carmelo es lo opuesto a Rodrigo Gayosso o Ulises Bravo, Margarita impidió que fuera el dirigente estatal del partido oficial. Un acto congruente también contrario a las conductas en la Cuarta Transformación de los hermanos López Beltrán, las hermanas Alcalde, la gobernadora Marina del Pilar Ávila y su esposo, o la propia Beatriz Gutiérrez Muller.
Aquí es oportuno recordar una anécdota ya compartida en este espacio. Resulta que el matrimonio formado por Tony y Cherie Blair, no solo destacan como buenos abogados y ella también como escritora, sino por el natural talento político de ambos. Entonces con una sólida ética hicieron un pacto, si uno llegaba primero a un cargo público el otro se retiraría de sus aspiraciones políticas. Cuando Tony llegó a ser líder del partido Laborista y después Primer Ministro de Reino Unido, Cherie cumplió su palabra, respetÓ el pacto y jamás se inmiscuyo en política o en la administración pública.
Margarita se muestra cercana a la gente, inspira simpatías, pero también se enfrenta al gran desafío que se traduce en afrontar problemas no creados, pero desafortunadamente heredados, que son hoy por hoy el talón de Aquiles morelense. Dice el General Alfonso Duarte Mujica, morelense de destacada trayectoria castrense y en combate al crimen organizado, que sin seguridad pública no puede haber desarrollo económico y social. En una opinión personalísima coincido con el militar oriundo de Puente de Ixtla. La inseguridad pública, primer desafío, es un flagelo que amenaza sin distingo a todas las familias morelenses y al desarrollo del Estado. En esta sensible tarea deben aplicarse en su máxima capacidad las fuerzas estatales, pero también apoyarse en las tropas de Defensa, Armada y Guardia Nacional.
El segundo desafío lo constituye la impunidad, los funcionarios públicos que han echado mano del erario o de su posición para su beneficio personal o hacerse de bienes raíces, gozan de absoluta libertad de acción, rara vez las denuncias se traducen en sentencias firmes o reparaciones del daño. La Jornada Morelos es una tribuna que ha denunciado lo anterior de manera constante y sin quitar el dedo del renglón. La mencionada docena trágica ha formado una legión de impunidad que se refleja en los antiguos funcionarios tan solo yendo a firmar un lunes o un viernes a los juzgados, pero de ahí no pasa, han sido contados los casos de exfuncionarios en prisión tal como lo fue el del ex alcalde de Cuernavaca Antonio Villalobos Adán. Sin duda alguna, la joya de la corona en esta relación de inmunidad, lo fue el manto protector de la bancada de Morena en San Lázaro al exgobernador Cuauhtémoc Blanco.
El tercer desafío es el que atañe al equipo de la gobernadora. Quienes forman parte del gabinete deben asumir sus posiciones como una enorme responsabilidad, no como un privilegio o un trampolín político. Mucho menos como un instrumento para amasar fortuna, quien quiera ser rico, que constituya una empresa o ejerza su profesión u oficio. No son pocos los referentes lejanos y no tanto, de gobernadores que han tenido gabinetes que no supieron dar el ancho con las consabidas consecuencias. La gobernadora ya ha dado golpes de timón reemplazando a quienes muy pronto demostraron no estar a la altura de las circunstancias. De cualquier modo, no debe bajar nunca la guardia y estar atenta del desempeño de su equipo de trabajo.
En suma, como ya se mencionó, los desafíos son heredados y resolverlos no será sencillo, pero queda a favor el oficio político, la sensibilidad y el arraigo en la entidad de la gobernadora. Lo anterior debe darnos certeza y desterrar la creencia de muchos, en el sentido de que no existe solución posible, ojalá pronto los retos arriba mencionados sean tan solo una anécdota lejana en la azarosa historia reciente de Morelos.

*Escritor y cronista morelense.

