

Dentro de los esfuerzos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por contribuir a la reflexión sobre los retos globales actuales y las soluciones para alcanzar un desarrollo integral y sostenible, se celebró la semana pasada el seminario internacional “El buen gobierno en el siglo XXI”, con el propósito de generar un espacio de reflexión, dialogo y análisis sobre los retos y las oportunidades que enfrentan las democracias contemporáneas en el entorno global complejo que vivimos. El seminario fue organizado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y el Programa Universitario de Gobierno, ambos de la UNAM.
Durante este encuentro 47 expertos, académicos, políticos nacionales y extranjeros, analizaron los principios y prácticas del buen gobierno en el contexto actual, promoviendo la transparencia, la participación ciudadana y la rendición de cuentas como ejes fundamentales para el desarrollo sostenible. Además, se buscó fortalecer capacidades, intercambiar experiencias y fomentar estrategias innovadoras que contribuyan a la construcción de instituciones eficaces, inclusivas y responsables, capaces de responder a los desafíos globales y locales del siglo XXI.
El seminario se convirtió en espacio clave para generar un dialogo constructivo sobre el buen gobierno en el siglo XXI, reconociendo que los cambios y los retos actuales requieren de una visión innovadora, ética y colaborativa. Las discusiones y las propuestas que resultaron del mismo seguramente contribuirán a avanzar hacia un modelo de gobernanza que sea más justo, inclusivo y sostenible, y que, en última instancia, refuerce las democracias contemporáneas y favorezca el bienestar de todos los ciudadanos.
En el acto de inauguración Eduardo Robledo, director de Programa Universitario de Gobierno, señaló que “se invitó a distinguidos académicos mexicanos y extranjeros que están inmersos en estos temas, a pensadores y actores políticos que han vivido el arte de gobernar; de tal forma que sea una discusión no sólo teórica, conceptual, sino también desde la perspectiva de la acción política”. Por lo anterior, participaron actores que han vivido en los hechos la política y que han tenido que enfrentar esta circunstancia, por ejemplo, el expresidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, y la expresidenta de Chile, Michel Bachelet, dos distinguidos gobernantes que en su momento tuvieron que tomar decisiones de una gran trascendencia.”
En el marco de su participación Rodríguez Zapatero puso énfasis en la paz, indicado que “Un gobierno debe ser la expresión máxima de la civilización que evita la pérdida de vidas humanas, defiende la existencia, rechaza el odio y la violencia, en ese entorno, la paz favorece la convivencia y garantiza que los jóvenes pueden salir libremente a las calles para preservarla”. No se puede renunciar a la idea civilizatoria, compasiva, humanitaria de rechazar la violencia y dirimir los conflictos de otra manera. La paz es la gran tarea, la erradicación de la violencia el primer gran objetivo de un estado democrático. Respecto a la democracia indicó que el poder democrático es el más legítimo, y que el poder democrático debe tener libertad y autonomía. El principio del buen gobierno empieza por la autonomía y eso se manifiesta democráticamente cuando el gobernante toma decisiones en libertad.
Las actividades del seminario se alinearon con el horizonte planteado en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, adoptados mediante la resolución A/RES/70/1, que tiene como objetivo transformar el mundo a través de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y 169 metas, para lograr un futuro mejor para todos. Dichos objetivos buscan erradicar la pobreza, proteger el medio ambiente y asegurar la prosperidad para todos.

Entre los temas discutidos estuvieron cómo pensar el buen gobierno y su vínculo con la nueva gobernanza universitaria, que es fundamental para las instituciones de educación superior; la integridad y la anticorrupción; el papel de la inteligencia artificial para un buen gobierno; la transición digital; el género y las políticas públicas en contextos de amenazas conservadoras, así como otros ejes debatidos.
Consideramos que el buen gobierno debe garantizar a toda persona el derecho a una buena administración pública, que es una aspiración fundamental. Un imperativo debe ser que las políticas públicas sean una forma de gobierno orientada por principios de legalidad, representación política, asignación de recursos y rendición de cuentas, que entregue a la sociedad bienestar.
En una época como la actual que encuentra un entorno complejo y de grandes retos en el ámbito nacional e internacional requiere de buenos gobiernos, firmes en el cumplimiento de la legalidad y respeto al Estado de Derecho, a la división de poderes y a los pesos y contrapesos, guiada su actividad por el cumplimiento y garantía de los derechos humanos, quedando obligadas a hacer efectivo el derecho de las personas a un buen gobierno.
* Especialista en Derechos Humanos

