

Al llegar a México, como exiliado, abrazó su cultura
Juan Rueda Ortiz, voz viva del exilio y asilo poético español en México, profesor y académico universitario, periodista y creador del sistema de libre enseñanza. En su país fue militante de la Confederación Nacional del Trabajo, CNT que es un Sindicato anarquista español que contaba con 535 mil afiliados que buscaban una colectivización democrática de la economía y la sociedad en España. La CNT es hoy el único heredero del espíritu de la Primera Internacional.
Para entender la importancia de este sindicato español en la pasada lucha republicana española y estar, quien esto escribe, a la altura de narrarles acerca de este gran personaje, busco, investigo y les comparto queridos lectores que la Primera Internacional también llamada Asociación Internacional de Trabajadores AIT, fue una organización obrera supranacional, fundada en Londres el 28 de septiembre de 1864 y de ahí pasó a otros países del viejo mundo.
En España, Rueda Ortiz (Málaga, España 1911-Cuernavaca, México 1999), incursionó desde joven en un movimiento fundamental de la historia republicana durante la primera mitad del siglo XX en donde, él fue a la vez que un militante anarcosindicalista que se solidarizó con los movimientos obreros, incluso el de Barcelona, fue un poeta que buscaba, como tantos otros españoles, corregir los desequilibrios sociales que imperaban en la España monárquica.
Siempre activo en política pero sin perder el corazón, cuando las fuerzas de Francisco Franco, apoyadas por la Alemania Nazi fueron acabando con los movimientos sindicales fuertes e independientes, Rueda Ortiz que tuvo a su cargo la evacuación infantil, pioneros del exilio en 1937 de España rumbo a México gracias al asilo otorgado por el gobierno del general Lázaro Cárdenas del Río, recibieron a su llegada a bordo del barco Mexique, a los 456 infantes después llamados “Niños de Morelia”, también llamados “Niños de la Guerra”, eran hijos de republicanos que debido a una petición del Comité Iberoamericano de Ayuda al Pueblo Español hecha a doña Amalia Solórzano, esposa de Cárdenas, crecieron protegidos por México.
Juan Rueda Ortiz, que además vivió y murió en Cuernavaca, más allá de su militancia radical antes de su llegada a nuestro país en 1939, fue también un sensible poeta, autor, entre otros versos, de La Rama Rota poema que dedicó a su único hijo varón y el único de sus hijos que nació en México: Juan Rueda Cortés, cuando fallece en octubre de 1977 a los 15 años de edad, pérdida que nunca olvidaron sus padres. Al leerse se le estruja a uno el corazón, al menos a mí queridos lectores. Les comparto unos fragmentos de La Rama Rota.

“……Nació solitario, lleno de esperanza sin que nadie regara su tierna raíz. Náufrago de soles en los días grises creció al amparo de muchos veranos, sufrió la tristeza de muchos inviernos con sus largas noches y sus cortos días y la incertidumbre del amanecer. Muy cerca del árbol forjó su camino un brioso arroyo de vasto caudal, que nunca detuvo ni el agua ni el canto en los recovecos de su caminar……Aquel árbol viejo de enjuta figura que hablaba en silencio con otros lejanos, lanzando a los vientos melódicos trinos, que en su copa nacieran en fecundos nidos. Marchóse el vigía de los campos floridos, a regiones lejanas donde impera el silencio con su rama yerta, rota por el rayo, cual padre amoroso que llevara a cuestas la carga preciosa que nunca perdió, la rama adorada, la callada rama, el fruto brioso, su fruto mejor”.
El doctor Juan Rueda Ortiz, cumplió hace unos días XXVI años de fallecido trágicamente, aquí en Cuernavaca, cuando por cuestiones de salud hubo de dejar la altura de la CDMX donde radicaba con su segunda y última esposa la Mtra. María del Socorro Cortés Mayorga, siempre recordado por su viuda que al continuar con el legado de su marido, fundó la Academia de Letras Juan Rueda Ortiz y por su amplia trayectoria ya que luego de ser partícipe en la CDMX en las más importantes instituciones científicas-culturas como la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, del Instituto Mexicano de Ciencias y Humanidades, la Legión de Honor Nacional de México y en la Academia Nacional de Historia y Geografía, toda su fecunda labor realizada por Rueda Ortiz, impiden su olvido.
Juan Rueda Ortiz formó parte de aquella brillante generación de aproximadamente 25 mil españoles que a partir de su llegada, adoptaron a México como su patria enriqueciendo la cultura que encontraron con la suya propia. Se nacionaliza mexicano el 15 de octubre de 1940 y de inmediato se involucra en el mundo cultural de su nueva patria en donde escribe obras como “La Filosofía de la Elocuencia y sus atributos”.
En respuesta, su esposa Socorrito, como Juan le decía, escribió a su vez, al partir su marido “en busca de su rama rota, como me dejó escrito en una sensible carta antes de morir”: Nada se quedó conmigo. ¿Dónde está la caricia que me dabas cada día? ¿Dónde está ese placer que tenía al amanecer? ¿Dónde está la coquetería que me traía la alegría?¿Dónde está la pasión que salía del corazón? Y ¿dónde está aquel amor entregado en cada flor? Ya no lo tengo en mi lecho, ni me recuesto más en tu pecho. Las caricias, el placer, la pasión y el amor te los llevaste contigo, nada se quedó conmigo. Nada se quedó conmigo. Y hasta el próximo miércoles.

Boda de Juan Rueda Ortiz y Ma. del Socorro Cortés Mayorga, en la Capilla del Rancho familiar del padre de la novia ubicado al norte de Jalisco. Él, trajeado elegantemente de charro. Foto inédita proporcionada por Socorrito a la autora para su publicación.

