

Se veneran Cristos Negros en muchas partes de México, de unos se dice que son apariciones y de otros que fueron exprofesamente mandados a esculpir. Unos más, otros menos, pero a todos se les atribuyen poderes milagrosos. Su razón de ser es común: a partir de 1521 apurar, reforzar y consolidar la conversión al cristianismo de los habitantes originarios conforme los españoles iban asentándose en territorios mar adentro.
Del Cristo Negro de Campeche (llegado un 14 de seprtiembre de 1565) se conocen varias particularidades, aunque vale acotar que por casi ocho décadas estas se transmitieron oralmente ya que fue hasta 1639 que Francisco de Cárdenas y Valencia escribió Relación Historia Eclesiástica.
1) Fue esculpido en Civitavecchia, Italia.
2) Es de fino ébano.
3) Por un óleo que representa su confección, parece ser de una sola pieza.
4) Tiene un tamaño proporcional más o menos natural.

5) El primer gran milagro que se le atribuye sucedió cuando era transportado del puerto de Alvarado, Veracruz a Campeche. El Cristo iba bien resguardado y asegurado en la bodega de la nave del comerciante Juan de Cano y Coca Gaitán cuando de pronto quedó a la deriva en medio de una poderosa tormenta y a punto de naufragar, un anónimo controló el timón. El desconocido no se encontró rastro. La tripulación se percató que la bodega estaba completamente seca, pero al Cristo Negro lo encontraron completamente empapado.
A mediados del próximo septiembre habrá festejos a lo grande para celebrar el 460 aniversario de su arribo a Campeche.
Al Cristo Negro de Campeche se le venera como patrón de los pescadores y cada año lo suben a una embarcación para recorrer parte de la bahía. Cientos, miles de creyentes del sureste mexicano peregrinan para agradecerle favores recibidos.

Imagen cortesía del autor

Imagen cortesía del autor

