45 años de tradición e innovación artesanal en Yautepec

 

El pasado 27 de julio de 2025, el Ayuntamiento de Yautepec, a través de la Dirección de Cultura, realizó un reconocimiento por 45 años de trayectoria al artesano de trajes de chinelo Adrián Guzmán Jiménez, quien estuvo acompañado de su familia y comparsas de chinelos de todo Morelos, el estado de México, y otros lugares del centro de México. La plaza cívica de Yautepec se vistó de gala con la presencia de la Banda de Tlayacapan Brígido Santamaría, que amenizó una tarde dominical de orgullo y goce para reconocer a un grande del arte popular morelense.

En 1980 Guzmán irrumpió el tradicional concurso de trajes de chinelo de Yautepec y se volvió “una figura clave en la evolución del traje de chinelo. Gracias a su visión y dedicación, el diseño tradicional ha sido transformado en una expresión artística más elaborada, sin perder su raíz ni su esencia”, como bien lo apunta el texto de sala de la exposición que hace un recuento de su trabajo en chaquira y lentejuela en el Museo Centro Cultural del Chinelo en ese municipio.

Chinelos Mágicos, el taller artesanal de la familia ha sido continuado por Adrián Guzmán hijo y de su esposa Kristal Flores. “Desde el corazón de Morelos hasta escenarios internacionales, “Chinelos Mágicos” ha preservado una tradición que va más allá del bordado: es memoria, es familia, es cultura viva”. Yo añadiría que si hay algo que distingue a esta familia es su amor por la tradición y su pasión ha estado guiada por el afán de innovar.

Haciendo gala de su gran reconocimiento entre los apasionados del “brinco” y la fiesta del carnaval, la familia Guzmán integró la Comparsa Unión, Cultura y Tradición con la participación de las colonias Alfredo V. Bonfil y 5 de Mayo en el Carnaval de febrero de 2018. Participaron más de setecientas personas y más de 200 chinelos, en un ejemplo que reinauguró una nueva etapa y una manera de concebir el carnaval a partir de la tradición, la organización comunitaria y la convivencia familiar.

El reto fue enorme y lo lograron porque la iniciativa cultural provino de una familia respetadísima dentro de la tradición artesanal en la confección de trajes de chinelos. En aquella ocasión estuvieron acompañados de otros estados de la república y la presencia de mexicanos en diversas ciudades de Estados Unidos. Como se lo porpusieron, conformaron lla más grande e incluyente de las comparsas de chinelos bajo una denominación que invita a sumarse bajo el lema: “Hoy todos somos comparsa, Unión, Cultura y Tradición”. La comparsa sigue, y va por su 8 carnaval de aniversario.

Las y los morelenses reconocemos los significados materiales simbólicos y materiales del carnaval, uno de los más potentes vehículos de la memoria compartida como pueblos. Somos una comunidad orgullosa de su historia en cuya teatralidad ritual o representación secular se cimenta ese mosaico vibrante que siempre es la tradición y sobre el que se sotiene nuestra identidad.

Hasta donde sabemos, en Yautepec celebramos el Carnaval desde 1880, apenas con algunas interrupciones durante la Revolución (1911_1920), y recientemente a consecuencia de la pandemia por COVID-19 en 2021. Dicha festividad popular es un producto de la riqueza, el intercambio y los préstamos culturales entre los pueblos de Tlayacapan, Atlatlahucan, Totolapan y Tepoztlán, enclavados en la llamada región suriana y de la tierra caliente en la que se encuentra el hoy estado de Morelos.

Conocimiento y creatividad entrelazan generaciones a través de una herencia que es música y danza, pero también comparsa, es decir, comunidad. Con el devenir de los años, la fiesta se expandió por doquier. Hay chinelos en todo el centro del país; es más, hay chinelos donde hay morelenses o quienes han hecho del brinco un gusto compartido.

Por ello, honrosamente invitado a dar unas palabras al maestro Guzmán, mencioné que los actos así estimulan y fortalecen la producción cultural, el conocimiento y la difusión de nuestro patrimonio vivo, el arte y las tradiciones populares, porque reafirma el talento y la creatividad, sus valores asociados a nuestra raíces, espejo de los laberintos de nuestra memoria que también es música, danza, fiesta.

Entre danzas de chinelos, comparsas y alegría desbordante, el carnaval ha servido también como escenario donde artesanas y artesanos locales muestran el fruto de su labor, y uno de los nombres más representativos en este sentido es el de Adrián Guzman, un creador cuyo arte da vida y sentido a las túnicas, volentes, máscaras, botas, pañoletas, guantes y otros atuendos o lementos que distinguen la indumentaria barroca y preciosista del personaje central del carnaval, el chinelo.

Con sus orígenes profundamente arraigados en nuestros corazones, el carnaval de Yautepec no solo celebra la alegría colectiva, sino que también es un espacio vital donde el arte popular cobra vida y dialoga con el presente y todas su posibilidades creativas, bellas, delirantes.

Los colores, los sonidos y la energía de la festividad se entrelazan con el talento de los artesanos y artesanas. Desde hace 45 años Adrián Guzman ha dedicado su existencia a preservar y renovar la herencia artesanal del pueblo de Yautepec y más ampliamente de toda una región cultural sin fronteras. Las máscaras y vestimentas manufacturadas por la familia Guzmán no son simples ornamentos, sino auténticas expresiones de la identidad cultural, resultado de una maestría que se ha reinventado año con año a lo largo de todo ese tiempo, en el que hoy, su hijo, Adrián Guzmán es fiel heredero de ese afán de reinvención de la tradición, porque como lo he escrito, la tradición no es lo que del pasado permanece, inmóvil, intacto, sino lo que ella sobrevive y permanece.

En cada edición del Carnaval y del concurso de trajes de chinelo, las calles y plazas de barrios y colonias, y del zócalo de Yautepec, se llenan de esa explosión de colores, sonidos de la gente cuya algarabía gozoza también musicaliza junto a los sones de chinelo interpretados por bandas de viento que sólo un carnaval auténtico, es decir propio de la comunidad puede ofrecer.

Las generaciones más jóvenes han encontrado inspiración en el talento y la dedicación de personas artesanas como Adrián Guzman, quienes, con sus manos, transforman materiales cotidianos en piezas que resguardan el espíritu festivo y rebelde de la región. El carnaval se convierte, entonces, en un homenaje vivo al arte popular, que dialoga con el pasado y reinventa el presente a través de su gente. La indumentaria del chinelo es una obra de arte en sí misma. Detrás hay horas y horas de trabajo colectivo, minucioso y una profunda tradición artesanal transmitida por generaciones.

Guzmán Jiménez, nueve veces ganador del primer lugar del concurso de trajes de chinelo de Yautepec, ha sido reconocido a nivel municipal y estatal en innumerables ocasiones, como cuando recibió la Presea Virginia Fábregas en su segunda y última edición en 2008, otorgada por el ayuntamiento de Yautepec, o la presea de oro “Domingo Diez”, otorgada por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y el Diario de Morelos.

Habría muchas cosas que escribir y que decirle a un creador como Adrián Guzmán, un maestro, tesoro vivo de la tradición. Lo queremos, lo admiramos y le reconocemos, maestro. Adrián Guzmán Jiménez es un orgullo para Yautepec, tan grande e importante como un día se lo prometió a sus padres. Su trayectoria y reconocimiento es la promesa cumplida.

Gracias por estos 45 años.

¡Muchas felicidades!

Gustavo Yitzaac Garibay