
En el año 356 a. C. surgió un personaje de nombre Eróstrato, pastor griego, el cual quemó el templo de Artemisa en Éfeso (una de las siete maravillas del mundo antiguo) su motivación principal fue alcanzar la fama eterna a toda costa.
La Psicología lo desarrolló para identificarlo como el complejo de Eróstrato, el cual describe una personalidad con baja autoestima que busca fama, reconocimiento o notoriedad a cualquier precio, incluso cometiendo actos destructivos o delictivos. Se basa en un afán de poder y una necesidad extrema de atención para destacar, a menudo reflejando inseguridades profundas.
Puede parecer aventurado decirlo, pero si se analiza con detenimiento y desde la perspectiva de la Sicología, podemos encontrar rasgos característicos de este complejo de Eróstrato en altos personajes de la política nacional, dígase la 4T.
Con la publicación del libro Ni perdón ni olvido de Julio Scherer Ibarra y el periodista Jorge Fernández Menéndez, lanzaron un torpedo que ha dejado entrever ese afán de poder para sostenerse en el poder décadas y pasar a la historia como el mejor régimen gubernamental que haya tenido México. No incendiaron la grandeza de nuestra patria como lo hiciera Eróstrato en el templo de Artemisa, pero sí han destruido sus instituciones y han sumido a nuestra patria en un estancamiento económico sin precedentes en los últimos 50 años.
O aún peor, vivimos bajo un Estado dominado por la delincuencia. Dan cuenta de ello el investigador emérito del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Diego Valadés al señalar que hay un atraco a la Constitución, el cual se explica en el libro la Inconstitucionalidad de la sobrerrepresentación excesiva en el Congreso de la Unión, publicado por el Instituto De Investigaciones jurídicas de la UNAM. Pues así de loco anda el mundo.
* Ex catedrático de la UAEM, egresado de la UNAM y analista político


