

Desde hace 14 años, el día 4 de mayo o May the Fourth se conmemora internacionalmente el Día de Star Wars o Día de La guerra de las galaxias, iniciativa que surge en respuesta al “lado oscuro” que se celebra el 5 de mayo o May the Fifth, desde hace 20 años, con motivo del estreno en 2005, ese día, de El episodio III: La revancha de los Sith.
May the force be with you es una frase emitida en La guerra de las galaxias para referir la virtus, virtud, fuerza o valentía con que cada uno consigue ser quien quiere ser o incluso para referir la fortuna o providencia con que cada uno consigue ser quien puede ser.
Hace 1500 años, Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio, conocido también como Severino Boecio, en su obra Consolación de la Filosofía, ve a la filosofía como la fuerza que La guerra de las galaxias nos refiere.
Por ejemplo, para Boecio, la filosofía permite que soportemos la ausencia de fortuna, con lo que, la filosofía, entonces, no está exenta de aflicciones o afecciones. “Quien ha caído no sabía caminar con paso firme”, nos dice Boecio, en donde, el paso firme del caminar es la estabilidad que se consigue entre el mundo mutable terrestre.
La filosofía, entendida así, es la fuerza que nos permite obtener dicha estabilidad para no caer; pero, haciendo frente a la mutabilidad, el cambio y el infortunio.

Incluso, Boecio refiere en su obra que su enfermedad es consecuencia de haber valorado en lo mutable a la fortuna; cuando en realidad, dice, la verdadera fortuna corresponde al orden de la providencia, esto es, al reconocimiento de lo que podemos ser, y al de la virtud, esto es, al reconocimiento de lo que queremos ser. Dicho de otra manera, corresponde la fortuna a la filosofía.
Para Boecio, el humano accede a la providencia y a la virtud mediante el conocimiento de sí mismo, a través del ejercicio de la filosofía. Con la filosofía, Boecio es afortunado y no de manera azarosa, caprichosa o mutable; es afortunado, felíz, en tanto que, podemos decir, participa del orden de las cosas (providencia) y participa de la fuerza o virtud para hacerse a sí mismo.
La cura de la enfermedad frente el infortunio, el cual, cómo tempestad en el mar (erupciones volcánicas, tormentas, elementos de la naturaleza), viene y se va, radica en la filosofía, la cual sustituye a la fortuna con la felicidad.
Como dice en su obra La Filosofía a Boecio, “Tu enfermedad: has dejado de saber qué es lo que tú mismo eres… Lamentas en efecto haber sido desterrado y despojado de tus bienes porque te ha turbado el olvido de ti mismo”.
Esto es, no ha sido el lamento, sino que el lamento haya logrado que te olvides de ti. Hay que evitar el olvido a pesar del lamento. Y sin esta pugna, no habría función consoladora de la filosofía. La filosofía es capaz de corregir el destino (fatum, dominio de destino) mediante su insumo en su ánimo. May the fourth be with you…
* Profesor de Tiempo Completo de El Colegio de Morelos.

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