

Cambio de prioridades informativas
Vivimos en la llamada “sociedad de la información” la cual se caracteriza entre otras cosas, por estar sujetos a un volumen, variedad y frecuencia de contenidos imposibles de ser procesados por cualquier ser humano. Son tres temas que concentran la mayoría de las emisiones de los diversos medios de comunicación: política, farándula, y deportes. A eso parece reducirse el campo de interés de los ciudadanos, lo cual, siendo cierto, son en realidad el reflejo de los intereses y prioridades de los dueños de los medios de comunicación.
A los anterior hay que añadir que los susodichos ámbitos de interés hablan primordialmente de lo que está aconteciendo en el momento, y de lo que ha acontecido recientemente. Este hecho sin duda programa nuestra mente para apreciar sólo lo que nos es comunicado en forma de anécdota, o de lo que hace referencia a personas con nombre y apellido, y no a planteamientos más conceptuales sobre la realidad, ni a temáticas relevantes para el bienestar de toda la sociedad.
En este último sentido, quiero señalar que el día de hoy, tres de marzo, se conmemora el Día Mundial de la Vida Silvestre, el cual fue proclamado en el año 2013, por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Este día, también es conocido como el Día Mundial de la Naturaleza, y cuyo principal propósito es despertar la conciencia entre la población sobre el valor de la fauna y la flora silvestre.
Cuando se habla de la vida silvestre, se hace referencia “al conjunto de organismos vegetales y animales que forman parte de cualquier ecosistema en el que no existe la intervención humana”. Los ecosistemas silvestres son medios fundamentales para la subsistencia y el bienestar de la vida en el planeta, e impactan también en la economía de las sociedades.
Cabe recordar que, según la propia ONU, “alrededor de 50.000 especies silvestres de animales y plantas satisfacen las necesidades de miles de personas en todo el mundo; que más de la mitad del PIB mundial depende de la naturaleza, lo que convierte la pérdida de biodiversidad en una importante amenaza para la estabilidad financiera; y que cada año se invierten 143 000 millones de dólares en la conservación de la biodiversidad, aunque se calcula que necesitaríamos 824 000 millones”.

La importancia de la vida silvestre nos queda manifiesta cuando entendemos que “sostiene los ecosistemas, regula los procesos naturales y apoya la biodiversidad, proporcionando servicios esenciales que sustentan los medios de vida humanos”. “Los bosques albergan por sí solos 60.000 especies de árboles, el 80% de las especies de anfibios y el 75% de las especies de aves, y proporcionan a más de 1.600 millones de personas capital natural en forma de alimentos, medicinas e ingresos”.
Hay que saber que son muchos los factores que amenazan la vida silvestre: la caza furtiva, la pesca excesiva y el tráfico de especies, la degradación, fragmentación y destrucción de hábitats de vida silvestre, el cambio climático, las emisiones de efecto invernadero, la explotación y sobreexplotación de recursos naturales, la tala indiscriminada de árboles, la desaparición de ecosistemas, la utilización de tratamientos químicos para incrementar el crecimiento de coníferas, y la proliferación de especies invasoras en otros hábitats distintos a su distribución geográfica originaria.
Cabe señalar que, cada año, la celebración de este Día Mundial enfatiza un aspecto sobre el que hay que trabajar. Para este 2025, se eligió el tema “Financiación de la conservación de la vida silvestre: Invertir en las personas y el planeta». Con esto, busca explorar cómo trabajar juntos para hacer que los flujos financieros -actualmente insuficientes – sean más eficaces y sostenibles.
La ONU espera que el Día Mundial de la Vida Silvestre 2025 “servirá de plataforma para el intercambio y la exploración de soluciones financieras innovadoras para la conservación de la vida silvestre. Mostrará las innovaciones financieras, los retos a los que se enfrentan la sociedad civil, los gobiernos, las organizaciones y el sector privado, y los enfoques de colaboración necesarios para garantizar una financiación sostenible para la biodiversidad”.
Cuando uno tiene la ocasión de dimensionar la importancia de la visión ecológica de la realidad, y la contrasta con el tipo de temas y contendidos en los que se centra la oferta informativa mediática, sólo se concluye que es muy pobre la conciencia universal sobre la importancia de la vida en nuestro planeta. Baste constatar el tiempo que le dedican los medios de comunicación a hablar de los conflictos bélicos actuales, las cantidades inconmensurables de dinero que se dedican para la fabricación y compra de armas; y lo principal, la absurda y sin sentido cantidad de pérdidas humanas que estas guerras conllevan.
Un nuevo orden mundial tendría que caracterizarse por una gran inversión en las personas, como lo señala la ONU, traducida en una revolución de la conciencia colectiva que cambie las prioridades de información y diálogo social.
*Interesado en temas de construcción de ciudadanía.

Imagen cortesía del autor

