En un entorno de incertidumbre y de alta volatilidad de los mercados financieros propiciados ahora por las constantes amenazas de Donald Trump, de subir aranceles a diestra y siniestra con su recargado estilo de gobernar. Me parece, que estos sustos los debemos aprovechar para generar nuevas oportunidades y repensar lo que el gobierno está haciendo mal y trabajar en serio y a marchas forzadas para consolidar lo que la presidenta Claudia Sheinbaum ha propuesto como una gran alternativa “el Plan México”.

Para que tenga viabilidad el Plan México, se tendrá que frenar en seco al tren de la cuarta transformación y cambiar de rumbo. A que me refiero, desde hace 30 años se ha venido consolidando “la cultura del privilegio”, dicen los ganadores del Nobel de Economía 2024, Daron Acemoglu, Simón Johnson y James Robinson, por sus estudios sobre las desigualdades de las naciones y, en el caso de nuestro país, se refieren al llamado “capitalismo de cuates” como la causante de su pobreza. Donde políticos, gobernantes, empresarios, partidos políticos y narcotraficantes, etcétera, etc., gozan de la cultura del privilegio. Es decir, solo buscan hacerse ricos a costa del país.

El presidente anterior lo dejo muy claro “…prefiero el 90 por ciento de lealtad y un 10 por ciento de preparación y capacidad, de sus colaboradores…”

La oportunidad que tenemos ante las amenazas de Trump es retomar la “cultura del esfuerzo” y hacer a un lado la politiquería de privilegios y el patrioterismo; para poner el acento en la cultura del mérito y del esfuerzo. México necesita políticos de clase mundial y no mercachifles de cuarta; Necesita empresarios que inviertan en su país y no tan solo piensen en sus inventarios y ganancias; México necesita un Estado fuerte que dé certidumbre y no que derroche dinero en ocurrencias; necesitamos un Estado que invierta en ciencia y tecnología y reconozca la cultura del esfuerzo y el mérito.

En fin, si no somos capaces de salir de nuestra zona de confort y nuestra indiferencia, no valdrá la pena quejarse el día de mañana.

Antonio Ponciano Díaz