

La obra de Cisco Jiménez que he podido visualizar, me lleva a intentar caracterizarla, pues somos seres que permanentemente buscamos sentido a aquello que se nos entrega al alcance, y Cisco nos desafía una y otra vez, sin complacencias. Rompe límites continuamente, clasificaciones, estilos, técnicas. Se nota que le encanta ensayar permanentemente nuevas combinaciones de colores, técnicas mixtas, materiales, incluso componiendo a partir de paletas de colores que van contra combinaciones clásicas, definidas y consagradas por “grandes artistas”.
De vez en cuanto Cisco subtitula o cataloga algunas de sus obras, como pop art, como arte conceptual, y luego rompe otra vez con tales restricciones y vuelve a mezclar opciones a su alcance y por lo mismo a redefinirse. Más allá de “acumular”, o “poner junto” lo extraño, pone en juego a opuestos y los hace jugar a través de sus obras, enriqueciendo sus metáforas.
Es común que renuncie a la perspectiva, lo que pareciera definirlo un tanto en consonancia con el arte naif. Lo cierto es que sale continuamente de piezas que respeten los ángulos “a escuadra”, o a plomo, o con superficies que se esperaría planas, para componer piezas que parecen estar incómodas con sentarse ahí sobre una mesa, o sobre el muro, y quisieran moverse libremente.
En otras series hace uso de técnicas o materiales, o modelos precolombinos, como algunas de sus obras en cerámica, con tratamiento bicolor y algunos motivos de ancestrales ceramistas, pero en obras de temas contemporáneos o de objetos de hoy día o de hace dos o tres décadas: cámaras fotográficas, cámaras cinematográficas, gramófonos, grabadoras de cassettes, radios de baquelita, en fin, vueltas a lo “retro” que logran producir evocaciones intensas en al menos a quienes somos de generaciones adultas.
En sus dibujos y pinturas con acrílicos, ha producido varias series de enredos, de tejidos o redes geométricas, que parecieran carpintería de lo blanco o lazos mocárabes, los que, libres de estrictos ángulos bajo modelos o cartabones, avanzan sobre el plano, cual redes neuronales en busca de nuevas sinapsis, bajo ciertas condiciones de libertad en su coloración, en su combinación, que choca con expectativas previas.
Debo compartir con ustedes algunas de las evocaciones que me han provocado obras de su serie de radios y máquinas de coser hechas en cerámica. Es irremediable, me llevan al quehacer doméstico de mi madre, que tejía, cosía y remendaba para nosotros, cuidando la economía familiar, sosteniéndola también. Pero me han llevado también a rememorar al menos tres momentos familiares; a la llegada de una nueva máquina de coser, más eficiente, con más botones, con más posibilidades de la anterior que había servido por años y seguía bien paradita. Fuertes emociones y referencias que valoran el trabajo femenino, mientras la radio sonaba allá en el fondo, algún pasaje de “Trespatines”, algún juego de beisbol o corrida de toros. La madre silente, no dejaba de trabajar, mientras la nueva máquina inauguraba otros ritmos y sonidos.

Cisco expone periódicamente, y apenas acaba de avisar en sus redes una próxima expo en Galería Yum de la Ciudad de México, en la que suelen darle un espacio de relevancia, como antes ha ocurrido en otras. Cisco se rodea de máscaras del arte popular, de marcos antiguos, barrocos, en los que me atrevo a postular que se inspira, para cubrir todo espacio y no dar respiro al vacío, ilustrando con formas, colores, técnicas en ciernes.
Les encargo visitar sus galerías virtuales en redes sociales, como Cisco Jiménez, estoy seguro de que se divertirán. Es sólido artista local, nacional, con creciente resonancia en el extranjero.

Cisco Jiménez en su estudio. Foto: Cortesía

