
En esta segunda entrega el centro está en las técnicas del autoritarismo fronterizo. Se retomarán procedimientos concretos de conservación del poder: aislamiento, burocracia, militarización, carisma, mecanización del trabajo, oportunismo ideológico, para preguntar ¿Qué se puede rescatar de ese repertorio al analizar fronteras y migración? y ¿Qué límites exige señalar cuando se traslada este andamiaje al régimen contemporáneo de control?
En la primera parte de estas notas se trazó una ruta de lectura desde Behemoth de Franz Neumann para divisar en el presente una forma específica de endurecimiento político: el autoritarismo fronterizo. Ahí se delineó un marco de lectura desde Behemoth para identificar, en el presente, los rasgos de un autoritarismo fronterizo: un orden que se sostiene en papeles, etiquetados jurídicos, militarización y una clase política con agenda y discurso propios
Ahora bien, un método del nacional socialismo para la conservación de este poder es el aislamiento del individuo que se logra con una red de organizaciones burocráticas y las ideologías oportunistas. Es decir, lo que se práctica en modelos autoritarios no es teoría política sino técnicas de dominación o arcana dominationis. Neuman pone como ejemplo juristas alemanas como Reinhard Höhn y Gottfried Neesse que rechazan el concepto de Estado.
Otra estrategia es la de modelos carismáticos rampantes, también clásico de personajes caudillistas, esto explica la llegada de ciertos personajes al poder. Otra técnica de los modelos autoritarios de control es el uso de herramientas burocráticas en el ejército que someten su hacer frente a sistemas mecánicos. Dice Neuman que un gran ejemplo son los ingenieros empleados que, aunque tienen una gran capacidad racional y productiva amén a sus conocimientos sobre la maquinaria, son utilizados como instrumentos de destrucción y no de bienestar. En una era moderna la mano de obra, que denomina calificada, repite el antagonismo del ingeniero, pero a gran escala.
Neuman continua en una disputa entre lo que considera obreros calificados y no calificados, se pregunta si ¿Los unos intentaran dominar a los otros con procesos mecánicos? Arguye que la libertad existe como un proceso de contrapeso frente a los modelos autoritarios pues la libertad origina críticas contra el proceso de trabajo y lo remite a una cuestión cultural que será la que moldee esa conciencia.
El autor cierra con la idea de que no son los rasgos alemanes a los que se les puede atribuir la agresión y el imperialismo, sino que es inherente a una estructura de la economía monopólica alemana, al sistema de partido único, al ejército y a la burocracia. Brinda luz al final pues argumenta que la democracia puede brindarle la confianza al pueblo alemán para entender que este sistema es tan importante como un ejército poderoso.

¿Qué puede rescatarse de Behemoth para hablar de las fronteras y la migración? el poder no siempre se presenta como orden, ley o estabilidad. A veces, gobierna de manera más hábil cuando descompone, cuando vuelve incierto el terreno, cuando hace de la excepción un hábito y de la incertidumbre una forma de obediencia. La frontera contemporánea se parece a eso: es una maquinaria que administra el paso, dosifica el miedo, distribuye el desgaste y decide quién merece moverse y quién debe quedar suspendido. Allí la migración es el punto exacto donde el poder revela su capacidad para clasificar cuerpos, ralentizar vidas y convertir la espera en una forma de castigo.
También puede rescatarse de Neuman una sospecha: los regímenes autoritarios no se sostienen únicamente por la fuerza directa, necesitan su capacidad para mezclar discursos, técnicas y máscaras. Por eso las fronteras actuales no se explican sólo por la prohibición, tienen una mezcla viscosa de derecho, seguridad, compasión administrada y violencia burocrática. Hablan en nombre del orden, de la protección y hasta de la humanidad, mientras producen abandono, expulsión y muerte lenta. En ese sentido, la frontera fabrica sujetos agotados, vidas detenidas, cuerpos que aprenden a existir bajo sospecha. Pensar la migración desde Behemoth permite ver que el caos no es un accidente del sistema, sino una de sus armas más eficaces.
Pero Behemoth también encuentra su límite. Su potencia ilumina, aunque no alcanza a nombrarlo todo. Hay un riesgo en llevar a Neuman demasiado lejos: el de aplanar la historia y convertir toda deriva autoritaria en eco del nazismo. Esa comparación puede encender una alarma, pero también puede empobrecer el análisis. Además, su mirada sigue demasiado pegada al Estado, al partido, al ejército y a la gran industria, mientras que el autoritarismo fronterizo actual se dispersa en plataformas digitales, bases de datos, agencias internacionales, empresas privadas y lenguajes humanitarios que administran la violencia sin necesidad de exhibirla del todo. A eso se suma una falta crucial: en Neuman no aparece con suficiente espesor la trama colonial y racial que organiza las fronteras del presente. Por eso conviene leer Behemoth como un relámpago. Alumbra una zona decisiva del problema, pero deja otras en sombra.
El texto se lleva a cabo en el marco de las actividades del proyecto PAPIIT IN303424 “Ni ogro, ni filantrópico: nuevas formas del autoritarismo y la violencia en México” IIE-UNAM.
* Momoxca, internacionalista, escritor y migrantólogo.

