Contemplación del amanecer

 

Losa roja y luz El sol sale tan lejos e ilumina la terraza Pequeño montículo de caos Las mujeres sacan la basura por las mañanas Coro de perros que ladran buscando el fantasma de un gallo El frío nos recuerda que el invierno es posible aunque llegue tarde Estrella matutina El velo de la noche se ha rasgado por el sonido de los automóviles poblando la avenida Las hojas de los árboles diminutos viajeros que se mecen con el viento Moscas que aparecen en el centro de los autobuses volando en un espacio que se mueve Ramas que nacen en las grietas de los edificios La lluvia siempre se cuela por los resquicios de los estacionamientos Pequeñas lagunas subterráneas Y las palomas que gritan como monstruos citadinos escondidas en las rendijas de las plazas Todo amanece como si todo llevara un sol dentro Batalla de cantos entre las aves y los cláxones Enormes bestias dando tumbos dejando un olor a diesel a su paso Carrera de camiones que cargan gente con ojos cansados y gruñidos de desaprobación Un árbol en medio del camellón se viste las ramas con jirones de bolsas de plástico Cuando el sol abre los ojos se refleja en las paredes de los supermercados y se siente majestuoso Los faros se van apagando porque huyen de la verdad que revela la mañana Alguien murió anoche y sólo las luces estuvieron ahí para presenciar la muerte La luz nocturna y las ventanas que crujen con el frío Parvadas de niños con uniformes verdes y rojos que cruzan las calles rumbo a sus escuelas Parvadas que pican el suelo buscando sus alas Cabelleras que brillan con el sol como la losa de mi terraza Sombras que se yerguen Pequeños momentos nocturnos en medio del día Las flores son la noche cuando son la sombra de sí mismas Agua que fluye hacia abajo en serpientes de plástico Sed que fecunda la tierra que se resiste a ser pavimento Hombres con arrugas bajo los ojos barren las banquetas y el polvo se convierte en una sinfonía de estornudos En cada esquina vasos con jugo de naranja o extraños alimentos con tortilla y arroz En cada esquina una cruz por cada atropellado muerto En cada esquina la huella de un dinosaurio que habitó la tierra antes de que en cada esquina hubiera un poste de luz con cables enmarañados que dibujan dentro del sol El frío se deja abrazar por los rayos solares y la humedad se impregna en los cachetes de las chicas que preparan el pan Cuántas alarmas sonarán al mismo tiempo mañana Cuántas no lo volverán a hacer Qué pasa con el silencio cuando amanece y veo la brevedad de la luz en el techo No existe el lobo solitario sólo la manada buscando la presa Si este es un haiku es el más grande de todos y entonces me equivoqué.

Davo Valdés de la Campa