

I. “Dejad que los perros ladren Sancho, es señal que vamos avanzando”. Frase popular que erradica la oposición y los obstáculos, que a partir de la crítica de forma recurrente aparecen en un camino trazado con miras de altura y esfuerzo real y cotidiano en las vidas privadas y públicas de las personas. La información es importante, más aún su objetividad.
Con un actuar permanente sostenido en ideales, principios y valores, lo que resta es el compromiso social a toda prueba y el empleo de los mejores talentos que en humildad permitan alcanzar nuestras metas.
Sin distingo alguno, todas las personas tenemos oportunidades en el camino azaroso de esta hermosa pero corta existencia; el caudal de retos está allí, de frente y esperando a las y los más preparados para que en aras de la generosidad ampliada sirva en favor de los demás en cada instante de su filosofía de vida, en tanto de las señales de resultados y progresos, que en nada deben entretener las dinámicas propositivas y menos ante subjetividades e imputaciones falaces o perversas. En la arena de lo político, el estilo del ataque vil es constante.
II. En este momento de auténticas crisis globales que suman unas y otras consecuencias de pronóstico reservado y bélico, la humanidad tiene frente a sí el gran reto para reflexionar en aras de la paz, la justicia y el acompañamiento de las mejores causas; el ataque constante que se produce con el rugir de cañones y demás instrumentos letales, tiene una similitud con las voces o escritos en los que la constante es el resabio, el odio, la confrontación, el señalamiento vil y sin sustento y el deterioro del buen vivir entre unas y otros.
Cito aquí con todas sus letras una hipótesis distinta en el quehacer jurídico político que se vive en sus fases de transformación, estoy plantado en el ayer, años ochenta, noventa y todos los que han corrido de este siglo, sí, los conozco y los he transitado en una sociedad que me permitió crecer, desarrollarme, prepararme y hacer lo propio para estar en tranquilidad y satisfacción del deber cumplido con los demás, así de sencillo, el que nada debe, nada teme, y sí más bien, en la oportunidad de legar semilla, entregué oportunamente estilos de principios y valores, pero también de buen ejemplo, esta es una versión de la carta escrita por un mayor de edad que he conocido hace un día.
Sigo: La sabiduría no la dan las aulas, ni el tener dos o más mujeres como parejas o esposas, y menos la adopción o nacimiento de hijos por doquier, tampoco la lectura al por mayor de lo que otros dicen o piensan, eso es peccata minuta.

En mis ocho décadas he obtenido una gran verdad, sin discutir si mi origen es del simio, de Dios o de otros seres extraterrestres, la única verdad es que debo ser agradecido con cada palpitar, paso y respirar, sin pretender en lo mínimo hacer daño a los demás, la conducta que desplegué me permite mirar con amor infinito a mis nietos y bisnietos, con la seguridad que cada cana me imprime el paso firme y honesto, así fui y seguiré, aún pasando por el trabajo privado y público, hoy me distingo y afirmo que se puede ejercer un servicio público y seguir siendo honesto, se puede alimentar a una familia sin incurrir en atracos al erario y tengo permitido legar esa forma de vida a mis generaciones.
III. Lo que escribo es lo que he escuchado de muchas personas que me han dispensado sus afectos y atenciones, sobre todo mujeres y hombres con quienes he preferido entablar conversaciones que me nutren, enseñan y ejemplifican lo correcto en el actuar de un ciudadano de a píe dando la batalla dentro de la vorágine de la dinámica social hoy por hoy complicada.
IV. Por lo demás, en tiempos de crisis mundial, la unidad nacional es la clave para superar los retos, la solidaridad con otros congéneres y el cuidado a quienes no tienen voz pero también respiran es un obligado quehacer que todos tenemos; la inmensa mayoría en México dispone de sus derechos ciudadanos para sí, las comunicaciones objetivas y entre iguales nos permite difundir ideas y acciones que tiendan a la paz y la tranquilidad de todos, el hacer lo contrario no sólo es un mecanismo de autodestrucción, sino también, lleva el aderezo de los intereses más rapaces con que se conducen quienes nunca han amado a éste País.
1000 PALABRAS. Los días, semanas y meses pasan, el recuento de los daños y éxitos debe de ser parte de un cotidiano que con el despertar ligue las potencialidades que frente a nosotros tenemos para salir avante, las preguntas obligada del día: qué haré hoy para mejorar en lo personal, familiar y social; cómo contribuyo a la paz de mi entorno social, cuándo fui parte de la impunidad y corrupción que hoy me ahorca

