I. INSEGURIDAD. Los golpes acertados a la delincuencia organizada y que se dan a lo largo y ancho en el país, son una muestra objetiva y tangible de que, en México, desde 2018 el combate a la inseguridad es frontal y sin tregua. Mediante asignación de nombres diversos, cada operación concita a las autoridades federales y estatales, las mesas de seguridad y las coordinaciones regionales del norte, centro y sur, continúan evaluando, analizando y seleccionando datos informativos que a la postre y en territorio, sirven para sostener las estrategias con las que se culminan entregas voluntarias o detenciones de quienes incluso, desde la cosa pública se han involucrado en delitos de alto impacto llegando se ser denominados en el amplio catálogo delictivo como del crimen institucional. ¡La otrora impunidad sigue a la baja!

La participación ciudadana es indispensable en aquellas tareas de combate a la inseguridad y la impunidad, la obligación para denunciar todas las conductas que se conocen como posiblemente constitutivas de delitos, más allá de estar contenida en la Carta Magna, tiene que ser un ejercicio mutuo de atención efectiva y reacción gobernados-gobernantes, sobre todo, cuando de hacer posible la cultura de la denuncia se trata; los servidores públicos que están facultados en actividades contra la inseguridad, bajo ese acompañamiento social, deben dar resultados inmediatos.

II. CORRUPCIÓN. Con las herencias acumuladas y malditas de flagelos que se han permitido por décadas desde antes de los gobiernos de la 4T, los actuales son tiempos de justificada exigencia social en escenarios de revisión, auditorías, remediación y sanción para los ex y actuales funcionarios y servidores públicos que resulten responsables de esas prácticas deshonestas, ello sin distingo ni privilegios.

Los llamados a la reflexión y corrección en el comportamiento no se tratan de simples peticiones para quienes desde todos los espacios públicos, despachan con cargo al erario; si antes solo se quedaban en reprimendas en lo oscurito y la complicidad rampante, hoy la contraloría que se ejerce desde el pueblo, tiene un ojo visor permanente en el actuar de las y los obligados responsables por ley, para que destinen correctamente los recursos públicos que invariablemente deben garantizar una correcta administración en beneficio de la población y nunca de unos cuantos.

Viene a colación de lo anterior, la coordinación y colaboración entre instituciones encargadas de procurar justicia para combatir ese fenómeno criminal; la comunicación y enlace permanente para desarrollar acciones tendientes a combatir y sancionar el actuar delictivo relacionado con el erario, contribuye al cambio en la percepción ciudadana hoy negativa hacia el honorable ejercicio del servicio público.

III. GUERRAS. En opiniones anteriores, se han tratado tópicos relacionados con la carrera armamentista y sus consecuencias, ayer pudo tratarse de análisis o pronósticos, hoy para desgracia de todo el mundo, es una realidad; los vaticinios dejaron de ser eso, aquí las consecuencias lamentables de países directamente involucrados y los que aparecen como meros espectadores o atestes de un riesgo latente para la tercera conflagración de niveles potencialmente nucleares, no dejan lugar a la imaginación y a cada segundo con cada palpitar, las pérdidas de vidas y deterioro del planeta por esa confrontación armada, coloca en la historia del hombre, una cereza agria y pútrida en el pastel; la violencia de Trump nos alcanza a quienes respiramos, la vida en el planeta de suyo complicada por las pandemias y el cambio climático, recibe la peor estocada final en tanto de los daños catastróficos que se padecen ya y que seguirán a la alza. La tranquilidad y paz mundial no se ve llegar.

IV. MÉXICO. Y Morelos, así como el resto de la nación, en sus cuatro puntos cardinales, en cielo, mar y tierra, el sentido común debe prevalecer, los llamados de la Presidenta de la Nación y de la Gobernadora del estado, sirvan para atemperar la incertidumbre y zozobra que surgen con las deportaciones masivas de migrantes connacionales; ninguna persona en sus cinco sentidos, le puede apostar a que las circunstancias actuales de riesgo serían menores o no existirían si otros gobernantes estuvieran al frente de los poderes en sus tres niveles, menos cuando durante décadas así ocurrió y lo único que se acrecentó fueron las peores crisis heredadas. En un sistema democrático, la pluralidad del pensamiento es básico para alcanzar acuerdos, sostener proyectos y dar soluciones a la población entera.

1000 PALABRAS. – La cosecha de agua pluvial, el rescate de áreas naturales y el cuidado integral del campo y medio ambiente, se continúa priorizando con planes, programas efectivos, resultados de corto y mediano plazo tangibles y desde la sociedad; con las inversiones etiquetadas para esos fines, ganamos mejores condiciones de vida. La tutela Constitucional a un ambiente sano se hace realidad.

Leonel Díaz Rogel