I. Justicia y Ley, conceptos y meta conceptos que dirigen la vida cotidiana de una civilización que se otorga instrumentos normativos en los que se plasman entre otras, las partes dogmática y orgánica, reconocidas como la obligación del Estado para respetar los Derechos Humanos de los Gobernados, y en el siguiente rubro, la forma de gobierno, su estructura y los lineamientos que derivan en un esquema colaborativo entre las instituciones dadas como entes públicos en los que el debido ejercicio abraza conductas siempre transparentes, honestas y de justicia social, combate a la corrupción e impunidad y representa el dique a los abusos del poder estilados por unos cuantos y sobre todo, por quienes han legado una herencia económico política complicada por vaivenes de sexenios malogrados y de repudio social.

Para hoy, las preferencias en cuanto a los cambios traducidos en transformaciones de fondo y forma, ubican al ánimo popular solidarizado con los gobiernos democráticos que se siguen consolidando. La lucha frontal contra la corrupción, la impunidad y la ausencia de transparencia en la administración pública, sigue dándose, de frente y sin distingo alguno.

La información que fluye a cada momento, da cuenta de que el México de antes del dos mil dieciocho quedó allá, y la población está interesada y forma parte de la dinámica social y política para lo que sigue.

II. La tarea es de todas y todos, en el ocaso de algunas naciones otrora desarrolladas y encumbradas en sus aspectos económicos, tenemos el negativo ejemplo de lo que un pueblo dividido obtiene en las contiendas de pares; la solidaridad y acompañamiento con los sectores más necesitados y vulnerables debe ser constante, permanente y sin dilación alguna. La suma de voluntades exige que nadie falte y todos aportemos.

Hacia el tiempo venidero, los presupuestos calculados en obras, servicios, planes, programas y proyectos, requieren de una efectiva austeridad y de conducción transparente y honesta de cada peso del erario. Nadie tiene patente de corzo para evitar ser revisado y auditado en sus espacios de poder por ínfimo que parezca; los órganos internos de control de cada dependencia tienen una gran encomienda ciudadana, no más tiempos de Carranza y otros personajes nefastos.

III. No existe más oportunidad ni tiempo, las generaciones de hoy y del futuro requieren que la sensibilización acompañe cada actuar de los que deciden, en tópicos como la educación, el empleo, el medio ambiente, la cultura, el sano esparcimiento y el deporte entre otros.

Todo entraña un respeto irrestricto a la vida, la dignidad y los derechos humanos; el quehacer de los gobernantes tiene particulares prioridades, la uno y la última, comprende de forma amplia la asistencia social para los que menos tienen, el acercamiento y garantía de lo básico y elemental, no guarda distancia entre el presupuesto destinado a otras necesidades, las novísimas formas de dirigir los recursos administrados en calidad de erario proveniente de las fases impositivas de toda nación, han dado sus resultados, hoy, México representa un ejemplo internacional en tanto de que los niveles de pobreza han disminuido sustancialmente y ello, nos beneficia a toda la población.

Las barreras entre el más pudiente y el que menos tiene debe quedar en el olvido, nada nos hace mejor que otros, la igualdad ante un respiro, una mirada o el palpitar de un corazón, es igual, sin importar cuánto tenemos, somos o sabemos; los diques que dividen son del pasado.

IV. Con objetividad sentida y por la sicosis social actual, la intromisión, vulneración o intervencionismo entre naciones, sostengo que es la antesala de la peor catástrofe mundial que nos llegará en corto tiempo sí se consolida la estrategia de convulsión y guerra que estila desde el veinte de enero del año que corre el mandatario del país del Norte.

1000 PALABRAS. En este instante, pudiera ser que ya se tenga invadida Venezuela, así como lo ha decretado como parte de sus decisiones autoritarias quien llegó con sed de venganza en contra de todas y todos los habitantes de este Planeta; los antipatriotas mexicanos, siguen empecinados en aplaudir un sistema de gobierno que articula palabras a partir de cañonazos y justifica sus pifias política internas, vulnerando la soberanía de diversos territorios, al grado de una latente conflagración de niveles apocalípticos que en nada beneficiarán a nadie inteligente.

Leonel Díaz Rogel