

MICRODOSIS DE BOLAÑO*
Nota de una mala lectora
Dainerys Machado Vento (1986). Cuba
Editores y periodistas me siguen pidiendo ensayos y textos de opinión sobre Roberto Bolaño. La verdad sea dicha: nunca lo he leído. O quizá sí, una vez. No terminé Los sinsabores del verdadero policía, y no recuerdo ni siquiera de que trata. De Chile, prefiero a Pedro Lemebel.
Si este libro, como podría haber sido, llevará por título 2666, inevitablemente habría tenido 2666 páginas, en papel biblia, o en una edición de 10 tomos, cada uno de 266 páginas. Encontrar a 2666 autores que escribieran sobre Roberto Bolaño, con todo y sus complicaciones, no es imposible. Sus lectoras y lectores son legión en todo el mundo. Pero, prescindiendo de la especulación, basta esta microdosis para darnos cuenta de que 266 es, en realidad, una poderosa macrodosis que ha trazado una estela de las andanzas de Bolaño, a través de su obra y su vida.
El fenómeno Bolaño, como todo fenómeno está plagado de adoración, veneración, idolatría, desprecio, desdén, indiferencia, al por mayor y en cantidades similares. “Me querréis tanto que acabaréis odiándome”, concluye Vicente Luis Mora, en uno de los textos de 266, que en apenas nueve líneas traza el retrato fiel de un escritor que convocó a la poesía y a lo siniestro para crear su obra. La frase, contundente, es la descripción perfecta de mucho de lo que Bolaño ha suscitado, porque la querencia y el odio están en la misma moneda.

Se ha escrito tanto sobre la vida y la obra de Roberto Bolaño, lo suficiente como para crear una especie de intoxicación y hartazgo, y para anticipar que nada nuevo se puede ya agregar. 266 microdosis de Bolaño contradice, venturosamente, este vaticinio. Además, y esto es esencial, no es la complacencia fanática lo que encauza este vehemente racimo de opiniones, recuerdos, ficciones, alegorías, fábulas, parábolas, críticas, juicios… En su convocatoria para encontrar a los 266 autores de este libro, Patricio Se, editor de La conjura, recibió todo tipo de respuestas, incluidas los rechazos y el desdén hacia esta otra vuelta de tuerca. Pero, finalmente, la suma de textos y estados anímicos que se hilvanan en 266 ha construido una verdadera pieza de relojería, donde la médula es ese imaginario que Roberto Bolaño fundó en su literatura.
En sus 271 páginas, 266 microrelatos de Bolaño reúne a autoras y autores de 26 países. Imposible citarlos a todos, pero entre tantos están Gabriela Jauregui, Ana Fuentes, Brenda Lozano, Daniel Saldaña Paris y Roberto Abad, de México; Rodrigo Fresán, Fernanda García Lao, Martín Kohan y Mariana Travacio, de Argentina; la ecuatoriana Mónica Ojeda, las españolas Elena Medel, Luna Miguel y Elvira Navarro, los chilenos Bruno Montané, Alberto Fuguet y Alejandra Costamagna; Jorge Pimentel, Gabriela Wiener y Tilsa Otta, de Perú; la venezolana Keila Vall de la Ville, el norteamericano David James Poissant, el uruguayo Ramiro Sanchiz y la boliviana Giovanna Rivero.
El formato del libro es sencillo. Cada autor tuvo a su disposición una página y la uso a conveniencia de su imaginación, a veces explayándose, a veces practicando la síntesis, para expresar su filias y sus fobias hacia un autor del que todavía se seguirá hablando durante un buen rato, a sabiendas de lo que él mismo sabía, y se lo contó en el año 2000 a Fernando Villagrán, en una entrevista para el programa de la televisión chilena Off the record:
“La mayor parte de los escritores suelen ser unos bobos, en realidad unos gilipollas. Porque aquí todo el mundo está postulando a la inmortalidad. Empecemos por el hecho de que la inmortalidad no existe. Imbéciles, si se va a acabar el sol, se va a acabar Shakespeare, se va a acabar Cervantes, qué inmortalidad postulan, y luego que ignorancia con respecto a la literatura. Cualquier lector puede ponerse a pensar cuantos escritores recuerdo que hayan estado en activo en Chile en el año 1910, uno o dos, y lo más probable es que ninguno. La literatura es una especie de matadero de reses, donde nadie sale vivo. La literatura es tremendamente cruel en ese sentido y todos estos escritores, hasta el más infame, quiere reservarse su trocito de perdurabilidad, de inmortalidad.”
La única inmortalidad es el presente, y 266 microrelatos de Bolaño lo comprueba de una manera contundente, crítica, memoriosa, sarcástica, irónica, desorbitada y entrañable.

*266 microdosis de Bolaño. La Conjura, 2024, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Editor: Patricio Se.

