Jael Jacobo Lugo, coordinadora del Colectivo Buscadoras del Sur 

Somos todas mujeres, mujeres que sufrimos de revictimización, acoso, menosprecios en la búsqueda de campo, amenazas, abandono de nuestras familias, mujeres que somos sometidas a mucho más trabajo en nuestros hogares, sin que se nos tenga consideración por el trabajo tan pesado que a diario realizamos en campo; mujeres que somos señaladas hasta por mismas compañeras de lucha por luchar incansablemente.  

A todo esto, le sumamos la violencia política de género. Cuando por alguna razón o motivo nos quieren obligar a aceptar alguna situación, o a alguna persona con algún puesto clave para nuestra lucha y problemática solo porque se le debe algún favor político.  

Nuestra visión es y será siempre la misma. No permitiremos que se utilice el dolor, el sufrimiento, la desaparición o muerte de nuestros seres queridos para que sean el escalón para alcanzar puestos políticos, jamás y siempre seremos contundentes al ser mujeres y caminar por ríos, cerros, barrancas, al hacer hoyos y hoyos.  

Siempre sufrimos los mismos ataques, las mismas palabras hirientes ‘ahí van las viejas locas de las palas’, ‘están locas si piensan que los van a encontrar, ya son solo huesos’, ‘ya déjenlos ahí’; o de las autoridades, las palabras básicas ‘no te preocupes, ya están viejas’, ‘ahorita se cansan y ya se van a su casa’, ‘¿qué no tienen que hacer en su casa?’, o el típico ‘sólo podemos estar hasta la una de la tarde porque ya tenemos otro servicio’, o peor aún la frase ‘no vengan aquí porque está peligroso y ya las tienen bien ubicadas’, rematando con ‘seguramente sus hijos eran delincuentes y ahora sí ya andan de chillonas buscándolos’. 

Sabemos que en México existe una Ley General de Víctimas, en Morelos una Ley Estatal de Víctimas y somos uno de los pocos estados a donde también existe una Ley Municipal de Víctimas. Suena a que quizá pudiéramos ser un estado privilegiado para las víctimas, pero no es así, consideramos que las leyes siempre se han hecho para que puedan tener cambios, cambios que ayuden y abonen. Por lo que hoy aquí solicitamos que a las madres buscadoras del Estado de Morelos se les declare grupo vulnerable del Estado. 

Ocupamos que tengan acceso a los apoyos sociales de primera mano, sin que tengamos que rogar y mendigar. Hay muchas mamás que salen a diario y dejaron todo por buscar a sus hijos y bien merecen tener una sopa a su regreso a casa después de haber trabajado en campo hasta 14 horas continuas; tener acceso a canasta básica bimestral y pago de servicios básicos permanentemente y no solo una vez en todos sus años de búsqueda. 

Solicitamos la creación de un Protocolo Estatal de Protección para Buscadoras e incluir a todas las buscadoras del estado en el mecanismo de protección de manera automática. 

Ocupamos urgentemente que los tres poderes de gobierno nos escuchen, no podemos solas y nos sentimos abandonadas y a merced de la gente mala del estado. 

Los efectos de la violencia política de género en Morelos, el desgaste emocional, psicológico y físico, el abandono o la pérdida de empleos por buscar a sus hijos, normalización de la violencia y la desaparición de personas y hasta de nosotras mismas, nos limitan en la toma de decisiones y no nos informan de ningún tipo de cambio que realice el gobierno. 

Por todo lo anterior es que necesitamos ser escuchadas. Necesitamos resultados. Necesitamos la no repetición. Necesitamos que se tome con seriedad una de las problemáticas más grandes del estado de Morelos. Tenemos años tocando puertas, la crisis de desaparición en el estado y en el país es crítica y sé que en Morelos podemos cambiar los modos y las maneras. Los 2 mil 100 ciudadanos morelenses desaparecidos confían en nosotros. Los más de 130 mil ciudadanos mexicanos desaparecidos confían en una buena política pública. Todos quieren regresar a casa y vamos a luchar hasta lograrlo y juntas es mejor. 

¿Hasta cuándo? 

Jael Jacobo Lugo. Madres Buscadoras del Sur. Foto Cortesía.
La Jornada Morelos