Karla Esmeralda Morales Ocampo. Red Mundial de Jóvenes Políticos 

Hablar del desarrollo económico en un estado sin considerar el papel de las mujeres sería ignorar a más de la mitad de la población y al mismo tiempo, pasar por alto una de las fuerzas productivas más importantes para el crecimiento de nuestras comunidades. 

Teóricamente, a escala global, la participación de las mujeres en la economía ha sido menor en comparación con la de los hombres. 

Durante décadas, la generación y gestión de riqueza estuvo concentrada por principalmente en manos masculinas, mientras que el trabajo de las mujeres fue invisibilizado, subestimado o relegado, espacios que no siempre fueron reconocidos o remunerados. 

México no ha sido la excepción. 

Si observamos lo que ocurre en nuestro estado, el panorama resulta aún más preocupante. 

En Morelos, la pobreza laboral entre las mujeres alcanza el 40.2 por ciento, superior al promedio nacional del 32.3 por ciento, de acuerdo con datos de la organización México Cómo Vamos. 

Esto significa que miles de mujeres de nuestro Estado, aun teniendo empleo, no generan ingresos suficientes para adquirir la canasta básica alimentaria para ellas o sus familias. Es decir, participan en la economía, pero sin condiciones suficientes para prosperar. 

En este sentido, es necesario avanzar hacia un cambio de enfoque, incorpore una perspectiva de género en la inclusión financiera, no sólo como una cuestión de equidad, sino como una estrategia de desarrollo económico para un mercado que históricamente no ha sido visibilizado. 

Para ello, resulta fundamental fortalecer estrategias alineadas a iniciativas como el Plan Minerva, cuyo propósito es acercar a las mujeres información y herramientas para que se les permita acceder, comparar y elegir los servicios financieros más adecuados para ellas, para sus familias e incluso para sus empresas. 

Una mujer que conoce cómo funciona el sistema financiero, entiende los riesgos y beneficios de distintos instrumentos de ahorro e inversión y que cuenta con acompañamiento especializado para tomar decisiones informadas, tiene mayores posibilidades de construir autonomía económica y fortalecer su patrimonio. 

Este punto es fundamental porque la autonomía económica no solo está vinculada con el desarrollo económico, también está vinculado con la libertad, con la seguridad. 

Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de Relaciones en los hogares 2021 revela que de las mujeres que han tenido una relación de pareja, 40.8 han sido violentadas por las mismas a lo largo de su relación y el 19.4 en los últimos 12 meses. 

La violencia contra las mujeres continúa siendo una de las realidades más dolorosas que enfrentan nuestro Estado y nuestro país. 

En 2025, Morelos registró la tasa más alta de feminicidios del país, con 2.7 víctimas por cada 100 mil mujeres, casi cuatro veces encima del promedio nacional. 

En solo lo que va del 2026, la realidad es cada vez más dolorosa, posicionándonos en los primeros lugares. 

Esas cifras no sólo son estadísticas, detrás de ellas hay historias, familias y proyectos de vida que fueron truncados. 

Los nombres de Kimberly, Ailyn, Ariadna, Paulina y muchas otras mujeres nos recuerdan que solamente sobrevivimos a una crisis profunda de violencia estructural y de género, evidenciando prácticas arraigadas de desigualdad, discriminación y la normalización de violencia contra las mujeres. 

Por ello, fortalecer la autonomía económica de las mujeres también debe entenderse como una política de prevención de la violencia. 

Una mujer con independencia económica tiene mayores herramientas para tomar decisiones sobre su vida, para romper ciclos de dependencia y para construir proyectos de vida libres de violencia. 

En este sentido, considero necesario avanzar hacia la creación de un Consejo Estatal para la Autonomía Económica e Inclusión Financiera de las Mujeres, como un órgano de coordinación interinstitucional encargado de diseñar, articular y evaluar políticas públicas orientadas a reducir la pobreza laboral, fortaleciendo la inclusión financiera y promoviendo el acceso de las mujeres e instrumentos de ahorro e inversión. 

Este Consejo, conformado por instituciones públicas, sector financiero, academia y organizaciones de la sociedad civil, tendría el objetivo de generar diagnósticos, impulsar programas de educación financiera, promover productos financieros con perspectiva de género y evaluar el impacto real de las políticas públicas de autonomía de las mujeres. 

Porque si queremos hablar seriamente de desarrollo económico en nuestro estado, no podemos seguir dejando fuera del sistema financiero a quienes son impulso de éste. 

No se puede hablar de desarrollo económico mientras las mujeres sigamos viviendo con miedo en el marco del M debemos decirlo con claridad, no hemos llegado todas, nos faltan hermanas, hijas, madres, amigas que fueron víctimas de violencia que vivimos las mujeres en Morelos y en todo México, sus vidas fueron arrebatadas y sus historias no pueden seguir siendo invisibilizadas, porque hay violencias que no se ven, pero se sienten.

Karla Esmeralda Morales Ocampo. Red Mundial de Jóvenes Políticos. Foto: Cortesía.
La Jornada Morelos