

Este viernes pasaron dos cosas que podrían cambiar el destino de la comunidad universitaria de Morelos pues se enfocan a los problemas más sentidos por allá desde hace muchos años: la seguridad pública y el apoyo económico para continuar estudiando.
El más sentido de los problemas, porque abarca a prácticamente toda la comunidad estudiantil, había empezado a atenderse desde el inicio de la gestión de la rectora, Viridiana León Hernández, con la habilitación de luminarias, el diseño de corredores seguros, la ampliación de la videovigilancia dentro de las unidades académicas y otras medidas para evitar que las instalaciones de la UAEM resultaran un riesgo.
Pero pese a los enormes avances, aún faltaba mucho, porque gran parte de las agresiones que sufre la comunidad universitaria en sus personas y su propiedad se presentaba en los trayectos, básicamente en las unidades del transporte colectivo que llevan y traen diariamente a unos diez mil universitarios al Campus Norte.
La instalación de un sistema de videovigilancia para las dos rutas que van a la sede Chamilpa de la UAEM, con mucho la más grande y poblada de todas las unidades académicas, permitirá monitorear el exterior e interior de las unidades para registrar las actividades, probables ilícitos y hasta violaciones al reglamento de tránsito que suelen cometer los choferes.
El sistema Ruta Segura, debe reconocerse, es una iniciativa de la Federación de Estudiantes Universitarios de Morelos, FEUM, pero ha sido apoyado por el gobierno del estado y la administración universitaria. Así, la protección que la UAEM ha logrado reforzar al interior de sus unidades académicas se ampliará también a los trayectos principales recorridos por la comunidad estudiantil.
Por cierto, la videovigilancia operará en más de 140 unidades de transporte colectivo de las rutas 1 y 13, y va a funcionar también como un programa piloto que eventualmente, ya bajo el mando de la policía estatal, pudiera extenderse a todas las unidades del transporte colectivo.

El otro proyecto es mucho más enfocado. En la UAEM hay cientos de jóvenes en riesgo de abandonar sus estudios porque no tienen recursos suficientes para comer. Para atenderlos se abrió una tienda universitaria que ofrece alimentos a muy bajo costo para 700 estudiantes en una primera fase y se extenderá a 4 mil 200 en un semestre, para luego cubrir a toda la matrícula del Campus Norte y a otras unidades académicas del estado.
No es solamente una tiendita, sino un proyecto que operan estudiantes de las facultades de Administración, Contaduría y Nutrición, además de que se venderán productos provenientes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias y de los productores de Hueyapan. Con ello se garantizan equilibrios alimentarios y la sustentabilidad económica del proyecto.
La idea es que ningún estudiante deje las aulas por falta de recursos para comer y el modelo de tienda universitaria parece atender parte del problema económico de la comunidad universitaria. Otros elementos están siendo atendidos con becas federales, apoyos estatales, programas de descuentos a universitarios. Pero hay pendientes aún, como el del acceso a la vivienda, sobre todo la temporal para estudiantes que se trasladan de municipios lejanos y deben pagar rentas altísimas para poder continuar sus estudios, un tema que debe revisarse también.
Por lo pronto, las acciones emprendidas por la FEUM demuestran que dejó de ser, como hace mucho, un organismo porril, tampoco es un escalón político sin utilidad para los universitarios, y se ha convertido en una representación verdaderamente útil y propositiva.

