Cuernavaca tiene una esencia de arte, literatura y cosmopolitismo que a veces se olvida. Pero quienes conocen la ciudad pueden trazar esa identidad a través de personajes, muchos locales, pero otros provenientes de diversas latitudes y enamorados de los paisajes, la escenografía y el clima de una ciudad que fue muy generosa con cada uno de ellos.

La capital de Morelos no se entiende sin Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Rufino Tamayo, Vicente Gandía, Ramón Prats, Gutierre Tibón, Robert Brady, John Spencer, Erich Fromm, Adolfo Gilly, Eduardo del Río, Alfonso Reyes, Ricardo Garibay, María Félix, Mario Moreno ‘Cantinflas’, entre muchos otros que pasearon por las calles de la ciudad cuya identidad han fortalecido.

Una de las piezas más llamativas de ese mosaico fue el poeta y novelista inglés Malcolm Lowry, quien llegó a vivir al Casino de la Selva, en Cuernavaca, en 1936 y de sus andanzas por la ciudad y su cantina favorita, La Estrella, que cerró hace unos años después de cumplir un siglo, logró una de las obras maestras de la literatura y una imperdible descripción de la geografía de Cuernavaca y de sus tradiciones, la novela Bajo el Volcán.

La afición a la bebida de Malcolm Lowry probablemente lo había mantenido como una presencia marginal para la literatura y la historia de Cuernavaca, aunque en algún tiempo una librería y todavía un hotel (que presume ser el sitio donde Lowry escribió la historia de Geoffrey Firmin), llevan el nombre de su novela.

Por ello resulta una muy agradable sorpresa la iniciativa de la asociación civil Alta Cultura presentó y fue aprobada por el Consejo Consultivo de Turismo de Cuernavaca para que la Feria Internacional del Libro que organiza lleve el nombre del escritor inglés que tantas veces caminó por las calles de la antigua Cuernavaca, la que casi terminaba en el Casino de la Selva.

La feria no sólo usa el nombre de Lowry, además proyecta explorar la novela que para muchos angloparlantes colocó a Cuernavaca en el mapa internacional. La idea es explorar las influencias, simbolismo y relevancia de la obra dentro de la literatura contemporánea, lo que además podría reivindicar a Malcolm Lowry y ubicarlo en el lugar que merece en la historia de Cuernavaca.

Y aunque habría sido un lujo que una sede fuera la cantina La Estrella, la desaparición de ésta obligó a pensar en otros espacios, como el Museo de la Ciudad y la Capilla Abierta de Catedral entre el 17 y el 19 de octubre. Lo que acercaría el festejo al día de muertos, la fecha en que transcurre la acción de Bajo el Volcán.

Se plantea también la reunión de escritores, editores, lectores y artistas en un espacio de intercambio literario y artístico que podría volverse una tradición cultural para la capital morelense.

Fortalecer la identidad de Cuernavaca con la figura de Malcolm Lowry es un acto de justicia, pero también de honestidad con alguien que narró como pocos a la ciudad y que la vivió y bebió con una pasión literaria que, bien vista, resulta ejemplar.

 

La Jornada Morelos