Igual (o probablemente peor) que muchas otras áreas del ejercicio público la Salud en Morelos era un verdadero desastre. La descentralización del sector, que inició por antes del año 2000 derivó no sólo en el debilitamiento y eventual abandono de la inversión en unidades de hospitalarias, clínicas y centros de salud; también dañó el mantenimiento de los existentes al grado de muchas áreas fueron quedando inservibles con el tiempo.

La infraestructura en salud sufrió, sin embargo, bastante menos que los pacientes y los médicos enfermeras y demás personal del sector, que padecían desde la insuficiencia en la atención hasta la falta de medicinas, materiales y equipos en las unidades, incluso las de más alto nivel.

Los problemas se agravaron profundamente con el tejido de redes de corrupción en la compra de medicamentos y materiales. Las denuncias de que los gobiernos estatales usaron esos esquemas como millonarias fuentes de recursos son frecuentes, y las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) a cada auditoría de las partidas presupuestales dedicadas al surtido de los almacenes del sector salud en Morelos parecen respaldar las quejas y las sospechas de trabajadores, usuarios y ciudadanos.

Muy pronto, los esquemas de corrupción que se habían trazado para la compra irregular de medicamentos y materiales se ampliaron a las adquisiciones de equipos y al mantenimiento de la red hospitalaria.

El sexenio pasado desde el plano federal inició la corrección para volver a centralizar los sistemas de salud a través del modelo (primero Instituto de Salud para el Bienestar, Insabi y luego) IMSS-Bienestar y el fortalecimiento de los institutos, Mexicano del Seguro Social (IMSS) y de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE). La administración de Cuauhtémoc Blanco Bravo decidió no entrar al modelo del Insabi, y después se incorporó al IMSS Bienestar para lo que buscó todas las condiciones que pudieran aletargar el proceso; la omisión postergó la identificación y erradicación de las redes de corrupción que la ASF ubicó y observó en las auditorías ya publicadas del 2021, 2022 y 2023.

Con el inicio de la administración de la gobernadora, Margarita González Saravia, se dio celeridad al inicio de operaciones del sistema IMSS Bienestar. Este martes, en un enlace con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, puso en marcha la estrategia Rutas de la Salud, que busca fortalecer el surtido de medicamentos a las unidades médicas del primer nivel de atención. Las 417 mil piezas de 112 claves de medicamentos prioritarios adquiridos mediante compras consolidades del gobierno federal a través de la empresa pública Birmex, estarán disponibles para los usuarios.

A la estrategia se debe sumar la transferencia de las unidades de atención médica en Morelos al IMSS Bienestar, para que el gobierno estatal se ocupe de las labores de prevención, promoción y cuidado de la salud; mientras que el gobierno federal, a través de los tres modelos públicos de atención, IMSS, ISSSTE e IMSS Bienestar, se encargará de la atención de los pacientes en Morelos.

El nuevo modelo de atención reduce los riesgos de corrupción, aunque sin duda sigue siendo un pendiente la investigación y sanción de quienes en el pasado llevaron al sistema de Salud de Morelos cerca del colapso.

La Jornada Morelos