

El nombramiento que la gobernadora Margarita González Saravia realizó ayer para colocar en la Secretaría de Gobierno a Edgar Maldonado Ceballos, uno de sus más cercanos colaboradores y también de los más jóvenes puede ser leído como una evidencia más del papel central que tienen la construcción de la paz y la seguridad pública en la agenda de la gobernadora.
Los poco menos de ocho meses que Maldonado Ceballos estuvo a cargo de la Fiscalía General del Estado, fueron útiles para que quien inició la administración como Consejero Jurídico del Ejecutivo, no solo se informara de los asuntos que trata y la situación del órgano autónomo, además para sentar las bases de una institución más profesionalizada, que atiende también a las causas de la inseguridad, se coordina con los responsables de la prevención del delito y del castigo a quienes lo cometen, y escucha las demandas ciudadanas de seguridad y justicia.
La muerte de Juan Salgado Brito, quien fue uno de los mejores políticos morelenses de este siglo, obligó a buscar perfiles para ocupar el cargo de secretario de Gobierno. No era tarea fácil, al despacho le toca, entre otras responsabilidades, operar la política del Ejecutivo y coordina su interacción con otros poderes y con los grupos sociales; mantener la gobernabilidad, el orden social y la seguridad pública; conducir las relaciones políticas del gobierno estatal; apoyar a los 36 ayuntamientos; asesorar al gobernador; y coordinar las políticas internas. El cargo entonces requiere un perfil de casi universalidad política, pero además necesita la confianza absoluta de la gubernatura.
Maldonado Ceballos, a pesar de su juventud, es lo más cercano que Margarita González Saravia tiene al perfil necesario para el cargo. Goza de la plena confianza de la gobernadora, tiene experiencia en materia electoral, jurídica, ejecutiva, y ganó un conocimiento valiosísimo en seguridad pública a partir de su paso, breve pero muy activo, por la Fiscalía General del Estado. Además, tiene vocación por el diálogo y la construcción de acuerdos, escucha a la ciudadanía, y sabe ser firme cuando eso se requiere.
En todo caso, la crítica que pudiera hacerse a quien desde ayer se hace cargo de la Secretaría de Gobierno es que estuvo poco tiempo (casi cinco meses) como consejero Jurídico del Ejecutivo, y apenas un poco más como fiscal general del Estado (menos de diez meses). Pero si algo empieza a llamar la atención de quien fue coordinador del equipo de transición de la gobernadora electa, es su capacidad y velocidad de aprendizaje.
Debe reconocerse que, en su paso por la Consejería Jurídica el despacho funcionó y logró las primeras denuncias por corrupción contra funcionarios de la administración anterior con una agilidad y vigor que la oficina perdió con su salida. En la Fiscalía General, Maldonado Ceballos encabezó una revolución administrativa que acercó a la institución a la gente, fortaleció la confianza ciudadana con lo que se empezó a fortalecer la cultura de la denuncia. Antes ya había mostrado esa facilidad de adaptación y respuesta a los retos, por eso la gobernadora le ha tenido la confianza y de estar entre los líderes de su equipo compacto de trabajo.

A pesar de que pudiera haber a quienes no agrade el nombramiento, en el análisis a profundidad no parece que la gobernadora se haya equivocado en la designación. Por supuesto, Maldonado Ceballos tendrá que probar de forma inmediata que es la persona indicada.
Faltará ahora ver quién lo sucederá en la Fiscalía, con la esperanza de que tenga la misma capacidad de coordinación que el exfiscal mostró en su breve periodo en el cargo; no hay mucho que pensar, el mejor relevo está a la mano.


