

Pese a un grado de informalidad del secretario de Desarrollo Sustentable Alan Dupré, debe reconocerse que el proyecto con que se busca reactivar el Área Natural Protegida Parque Estatal Barranca Chapultepec empieza a mostrar un grado relevante de éxito, tanto en la recuperación de su riqueza natural, como en la afluencia de visitantes que cada vez es mayor y empieza a re enamorarse del espacio al que había dejado ir por el abandono en que había sido dejado durante casi dos sexenios.
Los cientos de personas que diariamente visitan el parque se convierten en miles los fines de semana gracias a una enriquecida oferta de actividades que no borró lo poco que funcionaba en el pasado y, a cambio, incorporó algunas nuevas atracciones eventuales con las que genera una asistencia récord que, como se dice en términos de mercadotecnia, empieza a fidelizarse para mantener al espacio como uno permanente de reencuentro familiar y con la naturaleza.
La liberación de mariposas de este sábado, además, coloca al Parque Barranca Chapultepec, como un espacio que vuelve a ser útil para la conservación y restauración de los ecosistemas en Cuernavaca. Porque debe concederse que si bien resultaba hasta cínicamente simpático que la dependencia responsable de la protección a la biodiversidad en Morelos mantuviera por años un parque con animales fuera de su hábitat y enfermos; el uso ambiental del espacio era mínimo; si se suma a ello el escaso mantenimiento que se daba al espacio, y el olvido en que lo tuvieron por lo menos durante nueve años las autoridades responsables, el deterioro fue tan progresivo como la muerte de los animales que aprisionaba para el solaz de algunos visitantes.
La recuperación del parque era obligada por su ubicación prácticamente al centro de la zona metropolitana de Cuernavaca, y por el aporte que puede hacer a la educación ambiental, la convivencia con la naturaleza, y ahora, la eventual restauración de los espacios urbanos alrededor del área protegida.
Porque el proyecto que la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y la Secretaría de Desarrollo Sustentable han emprendido para rescatar mariposas en el Chapultepec morelense, tiene alcances mucho más allá del parque, hasta donde dé el vuelo de las mariposas que se crían bajo cuidado intensivo, luego son liberadas en el mariposario, pero pueden andar libres polinizando el parque y sus alrededores (porque los lepidópteros y el resto de la fauna no entiende eso de los muros y los esquemas de propiedad).
Si esta primera liberación fue realmente modesta, con solo tres puntos y apenas unas cuantas mariposas volando desde ellos; las que vienen tendrían que ser abundantes y con una frecuencia que permita consolidar de forma intensiva su función polinizadora a favor del medio ambiente.

Con un acierto de ese tamaño, el retraso en el horario para la liberación, y la parafernalia oficial con que se realiza, pierden importancia, aunque sin duda con áreas para mejorar en el futuro cercano.


