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El cambio desde hace más de seis años en el financiamiento y los apoyos que el gobierno federal ofrecía a la producción agrícola, junto con un sexenio de abandono y corrupción de la autoridad local en agravio también del campesinado en Morelos, lesionaron de gravedad al sector primario local. En un escenario así, la caída internacional en los precios del maíz pone en riesgo de quiebra a ejidatarios y pequeños productores de por lo menos seis municipios del estado.

Dos elementos de esperanza pueden tener los productores de Morelos.

Primero, desde el gobierno federal la creación del Sistema Mexicano de Ordenamiento de Mercado y Comercialización de Maíz con mecanismos para definir precios de referencia previos a la siembra y promoción de acuerdos directos de comercialización entre productores, compradores e industrias, además de generar reglas claras para todas las partes y dará prioridad a la compra de cosecha nacional, anunciado ayer por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Si bien se trata de un acuerdo que comenzará en los estados del Bajío, desde ya existe el planteamiento de extenderlo para los productores nacionales; es un esquema de solución que no será inmediato, pero tendrá permanencia y solidez. La presidenta también anunció que el próximo año habrá un apoyo adicional para los productores de maíz nativo, con el propósito de apoyar el sostenimiento de la biodiversidad, una apuesta a la que Morelos ha entrado con fuerza.

Segundo, a diferencia de sus antecesores, la gobernadora Margarita González Saravia y la secretaria de Desarrollo Agropecuario, Margarita Galeana Torres recibieron a los representantes de los productores para escuchar sus problemas que van desde los esquemas de financiamiento y apoyo, hasta los de comercialización y los precios de maíz y sorgo. Para atenderlos de forma inmediata, pero también en el mediano y largo plazos, se formó una comisión permanente en la que estarán representantes de los productores y de la autoridad estatal y federal.

Se trata de un problema complejo, los precios del maíz se fijan en los mercados internacionales, y la abundancia del grano en el mundo ha provocado la disminución del precio por un escenario de muy alta oferta frente a la demanda normal del cultivo. Es una ley económica que desde la perspectiva del mercado se considera como natural.

Pero también es natural la ley de la Gravedad, y eso no implica que tratemos de evitar las caídas, parte de la responsabilidad del Estado es generar los equilibrios para que el mercado no aplaste a los más débiles, particularmente cuando se trata del sector primario del que depende la alimentación, pero también la generación de materias primas para otras actividades económicas. Las administraciones de Claudia Sheinbaum y Margarita González Saravia tienen muy clara la necesidad de generar esquemas que, sin violar los tratados comerciales, protejan a los productores mexicanos y trabajan en ello constantemente.

El diseño de nuevos esquemas para mejorar las condiciones de producción agrícola permite que la apuesta por el campo, una de sensatez a futuro, resulte atractiva también en los términos cortoplacistas del mercado. No se trata sólo de un asunto de justicia, sino de una apuesta a la sostenibilidad y al futuro del estado, y de la nación.

 

La Jornada Morelos