

Dentro de todos los desperfectos que ha generado la transición en el modelo de atención a la salud en Morelos, uno que parece haberse corregido ya mayormente es el del programa de vacunación que solo en los primeros cinco meses del año ha superado la cobertura del 2024.
Por décadas, el modelo mexicano de vacunación fue ejemplar. Aún con la resistencia de grupos ideologizados, comúnmente conocidos como antivacunas, las campañas de inmunización en el país tuvieron resultados evidentes con la erradicación de la viruela en el 1971, la polio en los noventa, y la rubeola en 2015. Las fallas que fueron presentándose en un sistema de salud erosionado por el tiempo y la desigualdad, y los cambios en el modelo de atención en los planos federal y estatal, presentaron retos nuevos que, en el caso de Morelos no fueron atendidos adecuadamente por la pasada administración gubernamental permitiendo que la cobertura de vacunación cayera sensiblemente.
En el 2024 solo el 64.4% de la población menor de un año, y el 71.4% de la población de un año tenían sus esquemas de vacunación al día; 63.7% de la niñez de entre 18 y 23 meses tenía la segunda dosis del biológico contra sarampión, rubeola y parotiditis (triple viral).
No era una cuestión de resistencia familiar a la inmunización, como ocurre en otras partes del mundo; en Morelos, miles de padres de familia acudían a las instituciones de salud para enterarse de que no había biológicos, o que tendrían que esperar semanas y a veces meses para que se reunieran los usuarios suficientes que hicieran valer la pena abrir un paquete de vacunas.
Para este 2025, la Secretaría de Salud de Morelos fortaleció el programa de vacunación universal, empezando por multiplicar el personal dedicado; de 45 elementos que se tenían en el 2024 para cubrir todo el estado, ahora se cuenta con 158 personas especializadas en la aplicación de biológicos, el censo y registro de la población objetivo, que además ofrecen acciones de educación en salud, cercos vacunales, y atención extramuros.
También se recuperaron las Semanas de Vacunación, esas campañas intensivas de aplicación de biológicos que permiten a las familias acudir para completar los esquemas de inmunización no solo de niñas y niños, sino también de resto de la población, incluida la que está en condiciones de vulnerabilidad como los adultos mayores. En la primera semana de vacunación se logró una cobertura del 106% de la población objetivo, lo que muestra la voluntad de las familias morelenses de proteger su salud.

Si bien es cierto que aún falta para alcanzar la cobertura universal de vacunación en el estado, las cifras de entre 84.7 y 95.9% de cobertura en la población infantil permiten pensar en que la meta está mucho más cercana hoy que hace apenas unos meses.
Morelos obtuvo también un reconocimiento por tener los mejores indicadores de vigilancia epidemiológica de sarampión y rubeola, y a la fecha el estado no ha tenido un solo registro confirmado de sarampión.
Las buenas cifras, sin embargo, deben funcionar también para reconocer lo que nos falta por avanzar en términos de vacunación para erradicar en lo posible las enfermedades prevenibles y reducir el riesgo a la salud personal y pública de las que no lo son, como la influenza y el Covid-19. Ahí también deberán reforzarse los esquemas de disponibilidad del biológico, su distribución y las campañas para convencer a la población objetivo de la importancia de la inmunización.
Indudablemente hay algo qué aplaudir en materia de vacunación, pero los retos continúan y debe trabajarse en cada uno de ellos.

