Todo parece indicar que la presencia de por lo menos cinco sujetos armados caminando por la calle Clavijero, una de las zonas más peligrosas del centro de Cuernavaca no pasó de un susto, primero para los residentes del centro de Cuernavaca y luego para el resto de los habitantes de la ciudad que, en diversos momentos tienen que pasar por la zona. El operativo que se montó para intentar detenerlos no reportó aprehensión alguna, pero tampoco hechos criminales relacionados con la presencia de los sujetos que, según la versión, oficial, después se habrían perdido de vista en la zona del mercado Adolfo López Mateos.

Quienes transitan por Cuernavaca ubican a la calle como “la de atrás de Tepetates y las plazas Lido y Degollado”, una vía que está a una cuadra de la Plaza de Armas y a una o dos, según donde se ubique uno, del mercado más grande de la ciudad. En la zona conviven algunos negocios formales con decenas de comerciantes informales y, pese a considerarse una zona de riesgo por asaltos y robos a transeúntes, la amenaza de violencia no es común.

Pese a estar a solo unos metros del área conocida como Centro Histórico de Cuernavaca, Clavijero, Zarco, Arteaga y Eliseo Aragón, son calles prácticamente olvidades en cada una de las remodelaciones y acciones de rehabilitación que parecieran detenerse siempre justo una cuadra antes.

La alerta que provocó la presencia de la quinteta de sujetos movió a los cuerpos policiales en dos sentidos, primero el operativo que intentó localizarlos y luego, con efecto casi inmediato, el redoblamiento de la presencia policiaca en el área, complicada por la geografía (la atraviesa una barranca) y el propio trazo de la ciudad; además del tráfico que suele haber en el área.

Es decir, la autoridad reforzará su atención, presencia y protección en la zona, lo que sin duda es una buena noticia dado que en ella operan, entre el mercado, las plazas comerciales y los locales del centro de la ciudad, miles de negocios de cuyo buen y pacífico funcionamiento dependen decenas de miles de familias.

Voltear a ver esa zona es urgente en un proyecto serio de rescate de los espacios públicos y del centro de Cuernavaca; la existencia de edificios de departamentos abandonados y locales desocupados favorece la abundancia de refugios de delincuentes; si a eso sumamos la gran concentración de comerciantes informales, cuyas actividades son en sí mismas de riesgo, el riesgo aumenta en toda el área.

La recuperación de espacios públicos es vital para la construcción de la paz. No se trata solo del embellecimiento del área, sino mucho más de su habitabilidad y en eso hay mucho por hacer con los vecinos, locatarios, y las autoridades estatales y municipales. Probablemente sea necesario reconcebir la zona que forman las cuatro calles al oriente del centro de Cuernavaca a fin de incorporarlas al desarrollo que, con todos los problemas que enfrenta y supera, empieza a vivir ya el resto de la zona.

Trabajar en el área es vital porque se trata de la entrada tradicional del centro de Cuernavaca, una vía alterna fundamental siempre y cuyos habitantes y transeúntes merecen un futuro mucho mejor al que ahora les pinta. La presencia de probables maleantes armados en la zona es una señal de alerta que puede abonar a que le pongamos atención real al problema de fondo. Aún es tiempo.

La Jornada Morelos