La distribución de los libros de texto gratuito en la entidad no tendría que representar un mayor problema. Se trata de una entidad poco extensa en la que operan menos de cuatro mil escuelas públicas de nivel básico y el total de ejemplares a distribuir cabe en una bodega, grande, pero única, propiedad del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM). En total se reparten poco menos de dos millones 300 mil volúmenes al estudiantado de educación básica (preescolar, primaria y secundaria) lo que, comparado con otras entidades con mayor extensión territorial, más estudiantes y más escuelas, podría parecer una tarea bastante simple.

De alguna forma no había sido así en los últimos años. El retraso y la falta total de ejemplares para los últimos ciclos escolares volvió recurrente el pretexto: “la educación la hace el maestro y los libros son un complemento no indispensable”, que buscaba ignorar las fallas y omisiones de la autoridad educativa en la entrega de los materiales. No pocos maestros y padres de familia en Morelos tenían que recurrir al gasto de descargar e imprimir los materiales con el enorme gasto que esto significaba, solo para que los alumnos no se atrasaran con las lecturas, trabajos y actividades del curso.

Acompañada por la directora de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito (Conaliteg), Victoria Guillén Álvarez, la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia puso en marcha la distribución de los libros de texto gratuito para los estudiantes de nivel básico de Morelos, herramientas que, si bien no sustituyen al docente, resultan mucho más que materiales de apoyo. Los libros de texto son guías del proceso de aprendizaje; transmiten conocimientos, valores, criterios culturales; facilitan la adquisición del conocimiento; contribuyen a la formación integral; documentan la cultura; fomentan el autoaprendizaje; favorecen habilidades lingüísticas; sirven como iniciación a una cultura lectora; entre otros beneficios.

Por supuesto que, para gozar de todos los beneficios que ofrecen los libros de texto, la primera condición es que el alumnado los tenga físicamente en sus manos. Los recurrentes atrasos en la entrega de los materiales generan una brecha que limita las oportunidades de aprendizaje de alumnas y alumnos que por cualquier motivo no los reciben o deben aguardar por ellos semanas y hasta meses.

Probablemente considerando esos rezagos, la propia Conaliteg adelantó las fechas para distribuir los materiales. El 12 de febrero comenzó la estrategia para que los casi 158 millones de ejemplares fueran entregados a tiempo en las escuelas de todo el país; de ellos más de 117 millones han llegado a los estados destino, y en algunos inició su distribución hace unas semanas. En el caso de Morelos este martes el IEBEM ha comenzado la entrega de los materiales a las escuelas, con una estrategia que también modificó los calendarios para evitar se repitan los rezagos, fallas y omisiones del pasado.

El compromiso de la autoridad educativa es que, días antes del inicio del ciclo escolar, el próximo 1 de septiembre, todas las escuelas tengan los materiales para cada uno de sus estudiantes. En el primer inicio de ciclo escolar con Margarita González Saravia a cargo del gobierno estatal y Leandro Vique Salazar al frente del IEBEM, lograr que todos los alumnos tengan en sus manos los libros de texto el primer día del ciclo escolar significará, aunque parezca poco, un enorme cambio para la educación en Morelos, algo que venimos deseando hace muchos años.

La Jornada Morelos