Gonzalo Lira

Danny y Michael Philippou, gemelos australianos nacidos en Adelaida en 1992, representan uno de los casos más singulares de transición del internet al cine de autor contemporáneo. Durante más de una década cultivaron un público fiel en YouTube a través de su canal RackaRacka, famoso por sus cortos hiperactivos, cargados de humor negro, violencia híper estilizada y coreografías de acción frenéticas. Ese estilo caótico y autodidacta, que les valió millones de seguidores, fue el terreno de ensayo para lo que después se convertiría en su debut como directores de cine.

En 2022 y con tan solo 30 años, los Philippou sorprendieron al mundo con Talk to Me (Háblame), un filme de terror sobrenatural que se estrenó en el Festival de Sundance y rápidamente se convirtió en un fenómeno más allá de las reees sociales o el internet. La premisa —un grupo de adolescentes que, mediante una mano embalsamada, invocan espíritus para vivir experiencias al límite— mezcla de forma balanceada el lenguaje de los «challenges” virales con la exploración de temas como el duelo, la adicción y la fragilidad emocional de la experiencia juvenil.

Con una puesta en escena contenida y un sentido del suspenso preciso, la película demostró que los gemelos podían ir mucho más allá de la estridencia que parece exigir el mundo digital para construir verdaderas piezas de terror atmosférico y psicológico.

Talk to Me fue un éxito inmediato. La película se convirtió en uno de los estrenos de terror más aclamados de 2023, y el debut de los gemelos Philippou provocó que equipararan su talento con el de otros directores de culto contemporáneos como Ari Aster (Hereditary), Robert Eggers (The VVitch) o Jennifer Kent (The Babadook). Entre lo más destacado de los Philippou, su habilidad para fusionar el frenesí de la cultura online con la tradición del horror clásico se convirtió en un sello distintivo.

Cuando A24 confirmó una secuela directa, Talk 2 Me, y los Philippou también anunciaron un spin-off centrado en otro de los personajes que aparece brevemente en la primera entrega, la esperanza en los Philippou parecía diluirse en la ambición de un estudio por capitalizar el éxito a costa de la originalidad autoral de los australianos. Dichos proyectos consolidarían un “universo cinematográfico” en expansión. Algo similar a lo explorado por grandes estudios como Marvel o franquicias hollywoodenses al estilo de Misión Imposible, Rápidos y Furiosos o Jurassic Park. El sistema parecía haberse alimentado de las ambiciones alrededor del talento de los jóvenes autores.

En ese panorama y apenas dos años después del éxito de Talk to Me, los jóvenes Danny y Michael regresan a la pantalla grande disipando cualquier duda que haya podido levantar la ambición de los estudios ante su debut. Y es que lejos de seguir el camino inmediato de las secuelas y spin offs sugeridos, los gemelos Philippou lograron repetir la hazaña con una nueva película tan original y efectiva como la anterior.

En Bring Her Back (Haz que regrese), los hermanos vuelven al género del terror como vehículo para explorar y diseccionar algunas de las pulsiones más primitivas de la psique humana, aprovechando tal exploración para poner el foco sobre temas de relevancia como lo es nuevamente la pérdida, pero también los ciclos de abuso y de violencia que viven tanto las juventudes como las infancias.

“Cuando escribimos la película estábamos atravesando una pérdida personal”, cuenta Danny, uno de los gemelos Philippou. “Fue parte de este proceso. Pero también perdimos a un gran amigo durante el proceso de pre producción. Fue algo muy feo. Y la mejor forma de expresar ese sentimiento era la película”, confiesa.

Haz que regrese cuenta la historia de Andy y Piper, medios hermanos que tras la muerte de su padre deben vivir con una madre adoptiva en el transcurso de unos meses, antes de que Andy cumpla la mayoría de edad y sea elegible como tutor de su media hermana, una joven con debilidad visual.

Es en esta circunstancia que ambos terminan bajo el cuidado de Laura, una mujer solitaria y misteriosa interpretada por Sally Hawkins -actriz nominada al Oscar por La Forma del Agua- quien parece guardar más secretos de los que quiere revelar.

Aún en duelo por la pérdida de su hija unos años atrás, Laura vive acompañada de Oliver, un errático niño a quien parece tener bajo absoluto control. El secreto que guarda esa relación eventualmente trastocará la vida de sus nuevos inquilinos adoptivos.

«La relación de los hermanos protagonistas está basada en un amigo y su hermanita”, explica Danny Philippou. “Él tiene a esta hermana ciega a la que ayuda a moverse de un lugar a otro y a navegar el mundo. Su relación es muy tierna, muy hermosa y honesta”.

Inspirados en la realidad, los hermanos Philippou hacen uso de la ceguera de una de sus protagonistas como un elemento que alimenta el drama. La vulnerabilidad de la joven Piper sitúa a Laura en una posición de poder que le permite manipular la situación a su antojo, utilizando a los jóvenes que adoptó con supuesta buena fe para sus propios y macabros fines.

Haz que regrese es en realidad la historia de una mujer que no ha superado el trauma que dejó la pérdida de una hija. Pero también es un testimonio de los ciclos de abuso a los que las infancias están expuestas con fragilidad.

“Para retratar el tema de la pérdida y el abuso, descubrimos que las casas de adopción ejercen mucho poder sobre los niños”, explica el director. “Por eso el personaje principal lo usa a su favor. Es aterrador cuando lees y escuchas ese tipo de historias. De verdad es aterrador. Ahí radica el horror de la película. Nos basamos en el miedo que emanan situaciones de la vida real. Eso hace que el cine de terror sea tan poderoso”.

Más allá del terror, los hermanos Philippou han mostrado interés en explorar otros géneros, aunque siempre desde la energía caótica que caracteriza su formación en YouTube. El paso de RackaRacka a la gran pantalla no significó abandonar el espíritu irreverente, sino canalizarlo hacia un cine más controlado, con atmósferas intensas y narrativas universales. La promesa de un futuro en la gran pantalla apenas parece asomarse y los Philippou han dejado claro que tienen el talento para solventar sus ambiciones narrativas.

Sin duda estos gemelos australianos representan a una nueva generación de realizadores que crecieron con internet, se formaron en la cultura del “hazlo tú mismo” y lograron dar el salto a festivales y distribuidoras de prestigio sin perder autenticidad. Su filmografía, aunque es breve, amenaza con convertirse en una de las más contundentes del cine de terror contemporáneo.

Imagen Sony Pictures

Imagen Sony Pictures

La Jornada Morelos