

*La capital histórica de Morelos busca frenar la destrucción de sus edificios de los siglos XVI a XIX y dar valor a su herencia
*México es hoy un país independiente gracias a que Cuautla no cayó derrotada en 1812, tras 72 días de vivir sitiada por el ejército realista
*Sólo con apoyo de la sociedad civil se puede preservar el patrimonio histórico a largo plazo: Víctor Hugo Valencia, del INAH
La gente tiene que saber que la guerra por la independencia de México pudo terminar en derrota, 10 meses después de su inicio, cuando fueron apresados y ejecutados los primeros líderes insurgentes: Miguel Hidalgo, Ignacio Allende e Ignacio Aldama. Si la lucha continuó y pudo desembocar en lo que hoy es un país libre fue gracias a las campañas militares del hombre que asumió la responsabilidad de la rebelión: José María Morelos y Pavón; sacerdote y genio militar que organizó un ejército disciplinado y fuerte, con el cual liberó de la corona española a cientos de poblados de lo que hoy son Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Puebla y del estado que recibió su nombre para honrarlo: Morelos.
También, la gente tiene que saber que la ciudad de Cuautla es protagonista central de la historia mexicana pues fue ahí donde el ejército de José María Morelos y Pavón quedó atrapado durante 72 días, perdió tres cuartas partes de sus soldados y estuvo a punto de ser aniquilado, en 1812, por las fuerzas del ejército realista español. Pero no murió, vivió. El ejército de Morelos y los insurgentes de Cuautla se sobrepusieron a los bombardeos, falta de comida, cortes de agua limpia y condiciones insalubres. Juntos, lograron romper el cerco militar, escaparon con la población civil de la localidad y recuperaron fuerzas para seguir con campañas militares. Por eso a Cuautla se le llama Heroica y por eso fue la primera capital morelense, entre 1874 y 1876.
Hoy, cuando las mexicanas y los mexicanos conmemoran 215 años del inicio de la guerra de independencia, las casas, templos y fuertes militares de la heroica ciudad de Cuautla afrontan otra batalla contra fuerzas invisibles y poderosas: el olvido y la erosión del tiempo. A favor, tienen un marco normativo municipal y federal que frenó la demolición intransigente de edificios históricos, que principalmente ocurrió en los años 60s y 70s del siglo XX; así como el trabajo decidido de cientos de ciudadanos, cronistas, arquitectos, abogados, profesores, sacerdotes y antropólogos para revalorar el centro histórico de la ciudad. En contra, tienen los daños que provocó el sismo de 2017, el limitado presupuesto público para restauración y conservación, el desbordante comercio ambulante y semi fijo, además de conflictos legales que mantienen abandonados a algunos de los inmuebles históricos de propiedad particular, que quedaron intestados.

Entre los habitantes de Cuautla, hay muchas personas conscientes de la riqueza que significa tener edificios testigos de la fundación de México, por eso fueron los propios ciudadanos los que pidieron e impulsaron que en 1994 el gobierno municipal declarara Centro histórico a un polígono de 52 manzanas y se prohibieran las demoliciones arbitrarias. Posteriormente, fueron los mismos ciudadanos los que pidieron y ayudaron al gobierno federal a elaborar un expediente técnico que sirvió como base para el decreto presidencial con el que la ciudad fuera reconocida como Zona de Monumentos Históricos, en noviembre de 2012. Con ello, 19 edificaciones centenarias fueron catalogadas como patrimonio de todo México, y no sólo de los cuautlenses.
“La zona de monumentos de Cuautla es una de las más recientes, entre aproximadamente 58 zonas de monumentos que están decretadas en todo el país. Además, es una de las más pequeñas porque se extiende en menos de un kilómetro cuadrado. Eso habla de la densidad de arquitectura a proteger”, explica para las lectoras y lectores de Plaza de La Jornada Morelos, el antropólogo Víctor Hugo Valencia Valera, director del Centro INAH-Morelos, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
“Para hacer la declaración de zona de monumentos, primero se realizó un expediente técnico e histórico sustentado en la traza urbana de la ciudad porque desde 1812 hasta la fecha se mantiene; estamos hablando de más de 200 años. Hay 19 inmuebles que se reconocen como monumentos porque pueden ser defendibles en términos de una legislación; en términos jurídicos y técnicos. El polígono está integrado por 52 manzanas donde están lugares como la Casa de Morelos, que fue el cuartel insurgente durante el Sitio de Cuautla, así como inmuebles religiosos que fueron bastiones militares en esa lucha por la independencia, como el convento de San Diego, el templo de Santiago apóstol y lo que hoy se conoce como el templo de Señor del Pueblo. En ellos lucharon los llamados insurgentes de Cuautla, encabezados por Morelos, Hermenegildo Galeana, Nicolás Bravo, Mariano Matamoros y Víctor Bravo. A diferencia de otras ciudades que tienen entre mil 800 o 2 mil 200 inmuebles históricos, como los centros históricos de Puebla, Ciudad de México o Mérida, esta es una zona pequeña, pero su firmeza, claridad y dimensión histórica la envuelven”, agrega el antropólogo Valencia Valera.
Preocupa el ambulantaje
En los casi trece años que ha estado vigente el Decreto presidencial de zona de monumentos de Cuautla se han afrontado dificultades de gran magnitud, como los daños materiales que provocó en Morelos el sismo de septiembre de 2017; la escasez presupuestal para realizar labores de restauración y conservación, así como la ocupación de espacios públicos de valor histórico por parte del comercio ambulante y semi fijo. Este último tema ha sido fuente de discordia, tensiones y recriminaciones entre autoridades de diferentes niveles de gobierno y afiliaciones políticas. El capítulo más reciente ocurrió el 31 de julio, cuando la senadora Juanita Guerra pidió al INAH realizar inspecciones en espacios públicos del centro histórico y presentar denuncias ante la Fiscalía General de la República (FGR) si se determina que no se está protegiendo el patrimonio histórico y que se están propiciando daños irreversibles.
“Si alguna situación existe y no la subsana el gobierno municipal, que se presenten las denuncias pertinentes, sobre todo en la Fiscalía General de la República por afectar monumentos que son custodiados por el gobierno municipal, pero son patrimonio federal”, indicó la legisladora en una reunión de trabajo en la que estuvieron presentes funcionarios del INAH, del gobierno municipal y del cabildo de Cuautla. En ese encuentro, Juanita Guerra y la regidora municipal Anita Sánchez Guerra realizaron intervenciones en las que indicaron que la enorme presencia de comerciantes en espacios públicos genera basura, deterioro de jardineras y bancas, contaminación auditiva por la música en volumen alto y contaminación visual por el exceso de publicidad. La regidora también hizo referencia a testimonios de consumo de sustancias alcohólicas en vía pública y añadió que en las fiestas patronales del mes de julio fue imposible que las peregrinaciones religiosas circularan por calles históricas: “No pudimos, la imagen (religiosa) pasarla por la calle principal de Galeana-Los Bravo, porque está invadida por comerciantes”, expresó la regidora Ana Sánchez Guerra.
Frente a estas quejas, el INAH llamó a trabajar juntos, pero aclaró que el tema del ordenamiento del comercio y la vigilancia de la publicidad en espacios públicos es responsabilidad del gobierno municipal.
En un recorrido realizado por Plaza de La Jornada Morelos se constató que es verdad que en algunas calles y plazas pública el número de comerciantes ambulantes y semi fijos es tan alto que no es posible mirar los edificios históricos. En otras partes, el volumen de la música de locales impide las explicaciones de visitas guiadas.
Más allá de constatar los problemas, es importante señalar un dato político sutil pero importante para la comprensión del conflicto: la senadora Guerra y la regidora Sánchez son militantes del partido político Morena, mientras que el presidente municipal fue militante del partido Morena y después cambió de filiación, por lo que llegó a su actual cargo apoyado por los partidos Revolucionario Institucional (PRI); Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Redes Sociales Progresistas (RSD). Esa variable también influye en la discordia.
El mismo recorrido realizado por este medio de comunicación permitió ver edificios centenarios con cuarteaduras graves, desprendimientos de techos, humedad y grafitis. La mayoría de esos inmuebles son de propiedad privada y no están bajo resguardo directo de los gobiernos federal, estatal o municipal, pero sí forman parte del núcleo urbano que estaba en pie cuando José María Morelos defendió Cuautla, en 1812. De acuerdo con el antropólogo Víctor Hugo Valencia, algunos de esos inmuebles están abandonados por estar involucrados en juicios sucesorios ya que quedaron intestados al fallecer sus dueños anteriores.
Lo que sí se ha logrado
El director del Centro INAH-Morelos, Víctor Hugo Valencia, subraya que, a pesar de las dificultades que implica el manejo de una zona de monumentos históricos tan densamente concentrada, como es el caso del Centro Histórico de Cuautla, el trabajo en esa ciudad es ejemplo nacional en diferentes sentidos: en primer lugar, por el hecho de que el decreto de protección surgió de una petición de la sociedad civil. El antropólogo cuenta que desde los años 70s comenzaron a realizarse reuniones de cronistas, profesores, comerciantes y otras personas interesadas en frenar la demolición arbitraria de inmuebles antiguos, de una sola planta, con el objetivo de construir nuevos edificios de tres o cuatro pisos, con estilos y materiales que no armonizaban con el patrimonio histórico.
“Iban en serio con la picota, tirando edificios aquí y allá”, dice el directivo del INAH. Fue así como los cuautlenses promovieron primero la declaración de Centro Histórico, avalada por el cabildo municipal en 1994 y luego colaboraron estrechamente con el gobierno federal para lograr el decreto de declaración de de zona de monumentos, en 2012. “Esa declaratoria no se hizo por caprichos sino después de la elaboración de un expediente muy riguroso que tuvo varias revisiones jurídicas e históricas”, dice Valencia, quien subraya nuevamente la importancia del trazo de las calles y la nomenclatura de ellas, que hace más de 200 años recibieron su actual nombre, para dejar memoria de hechos que en ellas ocurrieron, como Callejón del castigo, Callejón del temor, Calle de la defensa del agua, Calle de las balas, Calle del abrigo, Calle víctimas de Calleja o Calle escolta de Morelos.
“Sólo con el apoyo de la sociedad civil se puede lograr la conservación a largo plazo”, subraya el antropólogo. Además, indica que se tiene que realizar mucho trabajo de campo, diálogo y escucha para que todos los grupos sociales revaloren la historia de un lugar y todos trabajen en la misma dirección de proteger su herencia. “Nuestro trabajo puede llegar a tardar muchos años porque no se trata de llegar e imponer sino de realizar varios pasos como informar, divulgar, convencer y aplicar la normatividad. Nosotros como INAH no regulamos el uso de suelo ni tenemos policía propia. Trabajamos mucho con los ayuntamientos y con sus áreas relacionadas con el patrimonio, como la de desarrollo urbano y obras públicas, la de educación y la de turismo. En el caso de Cuautla, incluso, hay una Coordinación del Centro Histórico, con la que también trabajamos”.
Como parte del equipo del Centro INAH-Morelos, hablaron con el semanario PLAZA los responsables del área jurídica, la abogada Alma Rosa Cienfuegos, y de obras, el arquitecto Fernando Duarte. Ambos explicaron que en la zona de monumentos de Cuautla ya se cuenta con una paleta de colores para aplicar en los edificios históricos, y se trabaja con el ayuntamiento para regular el exceso de publicidad en espacios públicos, que muchas veces no respeta la normatividad por tamaño y ubicación.
“Estamos trabajando el proyecto piloto para ordenar toldos y anuncios. Conservar la zona de monumentos exige que todos cumplan con su responsabilidad, pero la base es que propios y extraños revaloren a Cuautla como zona de monumentos”, dice Alma Cienfuegos.
La gente tiene que saber que la guerra de Independencia de México pudo tener otro fin si José María Morelos y Pavón hubiera sido derrotado en Cuautla en 1812. Pero no murió; vivió. La memoria de esa gesta está en suelos y muros que todavía hablan, a residentes y visitantes con ojos, oídos y corazones atentos.

Entre los edificios históricos de Cuautla que fueron gravemente dañados por el sismo de 2017 está el Palacio Municipal que se rescató con siete años de trabajos.

La Casa de Morelos, que fue el cuartel insurgente durante el Sitio de Cuautla, es permanentemente restaurado e investigado por el INAH.

El monasterio del ex convento de San Diego también fue bastión independentista. Ha sido restaurado y hoy es un museo.

Los nombres de las calles históricas hacen referencia a hechos ocurridos en los 72 días de sitio militar, de 1812.

Algunos de los edificios deteriorados en el centro son de propiedad privada y están abandonados por aparentes juicios de sucesión de propietarios

El templo de Santiago Apóstol también fue restaurado por el INAH tras los daños que sufrió en el sismo de 2017.

En algunas calles y plazas el comercio ambulante y semifijo es tan abundante que impide ver los edificios centenarios.

Otros edificios desocupados en el centro de la ciudad ofrecen una enorme oportunidad para ser rescatados y abiertos al público.

Cañones, uniformes e instrumentos de guerra recuerdan a los cuautlenses la gesta heroica de 1812.

Murales artísticos modernos procuran recordar a los habitantes de la capital histórica de Morelos su legado en la Guerra de Independencia de México.

