Una de las noticias más importantes de la semana pasada fue la deportación de 119 migrantes de diferentes naciones a Panamá (Solís, 2025). Algunas nacionalidades son China, Uzbekistán, Pakistán y Afganistán, entre otras. Este tipo de prácticas no son contextuales, son históricas. Donald Trump sólo retoma un manual que se ha aplicado por muchas décadas, casi siglos. Aquí el manual.

Para deportar personas migrantes a otro país en búsqueda de asilo o refugio es necesario hacerlo bajo tres pretextos. De acuerdo con (Boyer, 2019) existen tres formas de manera histórica de delegar acciones de deportación: la seguridad, deportación y protección. La seguridad es la excusa bajo la que se despliegan acciones de deportación. El autor habla del caso de Nigeria en un artículo, sin embargo, algunas acciones son de corte global y aunque no se repitan del todo se retroalimentan y mejoran.

El primer vuelo llegó a Panamá el miércoles 12 de febrero con migrantes de origen asiático y otros tantos (Gazeau, 2025), fueron llevados a un albergue en la provincia del Darién. El presidente de Panamá José Raúl Mulino, señaló que la operación consiste en que su país sea un «puente aéreo» que el gobierno panameño ofreció a Estados Unidos para que transiten los migrantes expulsados del país norteamericano en Panamá antes de retornarlos en sus países de origen (Gazeau, 2025). La logística la «organiza y paga la Organización Internacional de Migración» y «no el gobierno de Panamá» (Gazeau, 2025). Desde el 2 de febrero Mulino propuso al secretario de Estado gringo una estrecha cooperación para la deportación de migrantes, en contraste las tensiones sobre el tema del Canal de Panamá incrementan (Gazeau, 2025). Otra de las medidas es tratar de deportar a países con los que Estados Unidos no tiene relaciones como Cuba o Venezuela.

Después de ganar una excusa, se puede presionar políticamente con subir aranceles, invasiones militares o quitar apoyos económicos. En el caso de Panamá la cooperación se ejerce como excusa para la deportación de personas migrantes. Está forma de delegar acciones se le denomina externalización. Las amenazas del actual presidente estadounidense de tomar el Canal pueden verse como otro factor de presión.

Además de la ayuda de gobiernos internacionales se necesita de Agencias no Gubernamentales para obtener información y capacitar globalmente a otros gobiernos. Otro dato preocupante pero recurrente es el de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Desde hace varias décadas se le ha delegado la capacitación de personal, obtención de datos y logística de diversos programas de esta índole. Así ha pasado entre Ruanda y Reino Unido en otros momentos con la transferencia e ilegalidad de solicitantes de asilo (ACNUR, 2024).

Deportar migrantes a Panamá desde Estados Unidos no sólo rompe pactos internacionales, sino que son ilegales. La ilegalidad de la externalización ha sido comprobada por ACNUR y son de interés en términos geopolíticos para el derecho internacional humanitario. Se deporta a personas que corren el riesgo de sufrir más violencia. Por algo huyen de su país y buscan mejores oportunidades.

Se cuestiona que en términos contemporáneos no existan marcos de protección legal que garanticen vías y formas más seguras para migrar. Aunque los mercados están deseosos de mano de obra barata, la producción de ilegalidad obliga a las personas migrantes a moverse de formas cada vez más riesgosas. Los gobiernos lucran con la producción de ilegalidad, ya sea que deseen recursos económicos, el incremento de recursos monetarios, el sostenimiento de acuerdos comerciales o evitar circunstancias contextuales como el incremento de aranceles.

Puedes aprender de la deportación de otros Estados para mejorar tus mecanismos de contención. La máquina de deportación está activa, desde hace décadas, sino es Estados Unidos con Guantánamo para los migrantes haitianos, es en Australia con Naru y Papúa Nueva Guinea, o en las costas del Mediterráneo entre España y Marruecos, Italia y Libia o Alemania y Turquía. Son prácticas globales con orígenes históricos, ideológicos y técnicos. En los últimos años las únicas constantes son: los discursos xenófobos como base fundamental, el capital como estructura global y la OIM como proveedora de información y técnica para la deportación. No hablamos sólo de 119 migrantes, hablamos de los sueños, familias y gastos de 119 personas frente a una maquinaria sistematizada de selección y deportación. Finalmente, logras la deportación global y la precarización de la mano de obra mundial con un par de maniobras inhumanas.

*Momoxca, internacionalista, escritor y migrantólogo.

Víctor Villarreal Cabello