

En 1952, a su arribo a Morelos, el obispo Sergio Méndez Arceo no llegó siendo “Don Sergio” ni mucho menos “Patriarca de la Solidaridad”, tan populares nominaciones las fue adquiriendo al ritmo en que los años y la realidad lo fue moldeando e influenciando. Llegó como “Príncipe de la Iglesia” y para dirigirse a él verbalmente o por escrito había que anteponer los pomposos títulos de “Excelentísimo”, “Eminentísimo” o por lo menos “Señoría”. Y, además, llegó siendo sancochado simpatizante de la ola antisoviética y como prueba de ello está el semanario “Nuevo Mundo” teñido de anticomunismo que cada ocho días, en 1961, venía anexo al “Correo del Sur”, semanario auspiciado por él.
Recordar lo anterior para nada lo demerita. Al contrario, dimensiona el tamaño de su conversión.
Cuentan que el primero en derribar la boato para dirigirse a él fue el gran Iván Illich quien sencillamente lo llamó “don Sergio”.
Se sabe que Gabriel Muñoz “El Cobijero”, un humilde obrero del barrio de Teopanzolco, le dio tremenda sacudida al prelado el día que entró a visitarlo en la penitenciaría de Atlacomulco: “¿De qué lado está, de los patrones o de los obreros?”, lo conminó a definirse.
Ahí el obispo pronunció la espontánea frase “no soy juez, sino parte” que se volvió célebre no sólo porque la expresó en múltiples ocasiones, sino porque dio lugar a una nueva praxis en la pastoral obrera. El obispo se puso a visitar obreros y obreras en lucha, las fábricas y desde su cátedra catedralicia se solidarizó con ellos y ellas y, de paso, denunció a venales líderes amafiados con patrones.
El viraje definitivo, el parteaguas, el antes y después del obispo se da a partir del 2 de octubre de 1968. Esto último no me lo contaron. Fui testigo. Estaba cerca de él en calidad de seminarista. A partir de ahí él asume la estatura de profeta bíblico, el que denuncia injusticias y anuncia que el Reino de Dios es viable en la tierra.


Un domingo de 1969 José Aguilar Rodríguez “El Choni” captó a don Sergio luego de concluir una misa de mariachis. Logró la mejor y más popular foto del obispo Méndez Arceo. Ahora, Cristian Román Pérez dio machetazo a caballo de espadas y logró esta estupenda foto.

