La cooperación de las naciones del sur global será crucial

Jazmín González Zurita*

Las decisiones políticas recientes, como el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París bajo el liderazgo de Donald Trump, han significado un retroceso significativo en los esfuerzos globales para promover el financiamiento, la cooperación internacional y la transferencia tecnológica necesarias para enfrentar el cambio climático. Estas acciones podrían impactar especialmente a los países en desarrollo, que dependen de dichos recursos y tecnologías para implementar estrategias de mitigación y adaptación ante los inminentes efectos adversos que el cambio climático ya hace presente.

No obstante, el movimiento hacia tecnologías alternativas ha inspirado importantes iniciativas a nivel subnacional y local. En este contexto, se vuelve cada vez más crucial fortalecer la cooperación entre los países del Sur Global y aquellos países comprometidos con la acción climática, así como fomentar estrategias regionales y locales. Con activa participación de la ciudadanía y la implementación de soluciones basadas en la naturaleza que respondan a este reto tan apremiante.

En México, y particularmente en el estado de Morelos, este desafío es complejo . La alta vulnerabilidad socioecológica, la deforestación, la contaminación de cuerpos de agua y la creciente escasez hídrica plantean un panorama crítico. Frente a esto, es indispensable adoptar una gestión integral del agua que garantice su disponibilidad para la población y las actividades económicas esenciales. Esto requiere la cooperación local, regional e internacional, la participación comunitaria activa, especialmente de las mujeres y su involucramiento en procesos participativos y la innovación tecnológica, desde una visión integral.

Se vuelve apremiante priorizar la recuperación, conservación y resiliencia de los ecosistemas estratégicos para la recarga hídrica, como es el Bosque de Agua y el sistema de barrancas, esenciales para la recarga y el abastecimiento hídrico. Solo a través de estos esfuerzos integrados podremos enfrentar el gran desafío del cambio climático y asegurar el cumplimiento del Derecho Humano al Agua y al Saneamiento y el bienestar de los ecosistemas y la población.

*Reconcilia Eco Social A.C.

La eventualidad de lo impensable: ¿fascismo mundial o caída del imperio americano?

Rafael Segovia

Lo impensable: Donald Trump fue elegido presidente de los EE. UU. a pesar de estar acusado de docenas de cargos penales por atentar contra el sistema electoral y haber sido declarado culpable por jurado en uno de ellos por fraude financiero y en otro por violación; a pesar de haber generado una herida social imborrable incitando al ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021; a pesar de que la enorme mayoría de los funcionarios y sus propios exfuncionarios gubernamentales y militares del país lo acusaban de ineptitud, de nepotismo, de autoritarismo y de corrupción; a pesar también de una campaña electoral brillante, propositiva y con valores democráticos de Kamala Harris.

Esta expresión del electorado norteamericano lleva a varias conclusiones: que está profundamente desinformada; que tiene un miedo irracional muy manipulable; que es marcadamente de derecha, y tiene raíces muy profundas de puritanismo, racismo, incultura, extremadamente difíciles de erradicar.

Pero hay también una explicación geopolítica: EE. UU. está ya en una cuesta descendiente. El imperio norteamericano parece llegar a su fin, y la hegemonía mundial se pelea entre nuevos polos de poder a los que EE. UU. no podrá hacer frente. Esto sería lo que genera un desesperado empuje hacia el expansionismo, la limpieza étnica, las bravatas políticas, el proteccionismo económico y otras posturas que Trump no es el único en promover y defender. Es posible percibir todo esto como estertores de una bestia herida.

Y es muy probable que, en vez de reforzar al imperio, contribuyan a su colapso final. Se está dando ya una serie de batallas civiles que podrían llevar a un conflicto interno generalizado y no hay que descartar una virtual guerra civil entre facciones herederas de la Guerra de Secesión (de hecho, ese conflicto sigue vigente, tan solo trasladado a otros planos).

Para México, el blanco más cercano, pero también para los demás países o bloques a los que se dirigen las amenazas de la MAGA, esta agresividad geopolítica puede representar retos significativos, al tener que soportar el regreso de cientos de miles de ex migrantes, o dejar de exportar una serie de bienes. Pero se ha expuesto ya con claridad el reverso de la moneda: EE. UU. sufrirá probablemente las peores consecuencias, al generarse escasez e inflación de importaciones, falta de mano de obra, medidas contraofensivas por países afectados, etc.

México deberá responder a los ataques de manera ágil y creativa, pero no todo lo que suceda tiene que ser negativo. Por el contrario. Así como la llegada de la inmigración española, judía y europea después de la Segunda Guerra trajo a México a comunidades productivas y creativas, este retorno de migración podría traer un repunte de la actividad económica. Los aranceles que se nos impongan nos obligarán a diversificar mercados, y la amenaza militar dirigida a los cárteles se enfrentaría al repudio internacional, lo que podría obligar a los bravucones a ceder y aceptar estrategias de cooperación más civilizadas en materia de seguridad. El juego está abierto.

Cabe pensar también que, si EE. UU. se atreve a llevar a cabo sus amenazas de expansión territorial en Groenlandia, Panamá o México, además de otras estrategias belicistas, podría llegar a generar un bloque opositor semejante a lo que fue el contingente aliado en la 2a Guerra mundial. Ya no tiene todo el sartén por el mango.

Todas estas fuerzas en juego permiten moderar una visión alarmista en extremo, pero no cabe la menor duda de que el mundo entero, y México en particular, debe mantenerse en alerta y deberá luchar cotidianamente contra esta aberración política recién entronizada. El riesgo de un renacimiento del fascismo mundial, algo tan temido tras la caída de Hitler, está en juego.

La Jornada Morelos