Para aquellos que piensan, murmuran, predicen que el EZLN está muerto, que no pasa nada en tierras zapatistas, o especulan afirmando que los jóvenes se fueron a los Estados Unidos de migrantes o se incorporaron a las huestes de sicarios y delincuencia organizada, se equivocan, ellos y ellas jóvenes, adultos y viejos asistieron al encuentro para celebrar el treinta y uno aniversario del levantamiento zapatista, en 1994.

Tres días se reunieron cerca de dos mil personas en CIDECI la Universidad de la Tierra en San Cristóbal de las Casas. En las primeras mesas se escucharon análisis y propuestas de académicos comprometidos con luchas zapatistas. El análisis de la tormenta, el crimen, el verdugo y las víctimas ocupó las primeras intervenciones. Nada optimista el panorama del territorio nacional tomado por red de delincuentes actuando como ejército, guardia nacional, paramilitares, sicarios, narcos, crimen organizado de todo tipo. Red oculta por impunidad, corrupción y silencio. Sin embargo, los participantes dieron cuenta de movimientos populares en resistencia y rebeldía, brotes de autonomía tejiendo vida en lo común.

La participación del Capitán Marcos llamó la atención, hacía años no tomaba la palabra y lo hizo, como siempre, categórico y poeta, con cuentos, anécdotas y precisiones políticas realizó una genealogía del EZLN, con la mirada en el futuro rememoró eventos sobresalientes en estos treinta y un años de aparición pública. La Marcha del Color de la Tierra, la Otra Campaña, la Escuelita, las Juntas de Buen Gobierno, reuniones de mujeres, viaje a la Europa insumisa en el barco la Montaña, el encuentro de hace un año con veinte mil personas nacionales e internacionales. Un despliegue de actividades asombrosas, cada una con resonancia nacional e internacional. El recorrido de la memoria del EZLN muestra un continuo movimiento, cambios, propuestas nuevas, acciones. Un movimiento en movimiento.

Asombra su capacidad crítica y autocritica que surge de sus acciones, es en la práctica, cometiendo errores y asertos que caminan, cambian, proponen, se expanden.

Desde el año pasado en su treinta aniversario anunciaron cambios en sus estructuras organizativas, disolver las Juntas de Buen Gobierno, por permitir acumulación de información en capas pequeñas, y obstaculizar el fluir de la comunicación y la autonomía. Ahora estrenan los GAL Gobiernos Autónomos Locales, también colectivos. Organización horizontal que abarque a los pueblos. Un reto que se articula con lo común.

Las compañeras zapatistas dieron cuenta de cómo trabajan el común, experiencias pequeñas, que van abriéndose camino. Antes, l@s jovenas de cada región organizaban su evento cultural, de manera de unirse en la celebración los doce caracoles con su propuesta local. Ahora no, se reunieron representantes de las doce regiones y juntos planearon el evento cultural final. Un evento común.

Lo común es no privatizar la tierra, que no es propiedad de la comunidad o de cualquier otro dueño. Hoy es común. Así se los enseñaron las tatarabuelas y abuelas que sufrieron como peones de hacienda. Hace cien años vivían como esclavos, las mujeres obligadas a pernada. Si uno se rebelaba y escapaba, los capataces lo perseguían y mataban delante de los otros, como escarmiento. Si huían en grupo, sucedía lo mismo, los atrapaban y torturaban delante de sus compañeros de infortunio, para que nadie se atreviera a huir. Pero llego el día en que decidieron salir en montón, todos para afuera, se treparon a los montes y comenzaron a trabajar en común, resistieron y su rebelión fue exitosa.

Las zapatistas de hoy dieron con el común como fuerza invencible. Las mujeres expresaron los logros que tienen como zapatistas, muchas nacieron después de la guerra del 1994, y ocupan cargos en la dirección de la organización, son milicianas; promotoras de educación, salud, gestión comercial. Salen y entran en libertad, alternan con sus hombres las faenas de hijos y casas. Hoy están ocupadas en dialogar con aquellas que aún no se incorporan, preocupadas por evitar que el alcoholismo acabe con las familias. Resulta que en las zonas que circundan los territorios zapatistas, se encuentran los “hermanos partidistas” que reciben el “sembrando vida”, que individualiza el dinero, y ha servido, entre otras cosas, para que se compre alcohol. Por eso los zapatistas llaman al programa “sembrando muerte”, es la manera de atraer a los jóvenes al consumo individualizado. Las mujeres bajo pasamontañas van de casa en casa a hablar con sus hermanas ignorantes de los cambios hacia la vida que florecen en territorios zapatistas. En este punto, uno piensa lo heroico que es trabajar para detener la maquinaria de muerte que se articula desde el poder de mero arriba.

Una ética sobre la vida nace entre las compañeras que reflexionan – Hay quienes dicen, soy libre me voy a los Estados Unidos a trabajar. Eligen un camino que no las lleva a la libertad, sino al contrario, pierden familia y tierra, se tienen que defender de criminales, soldados, policías, guardias nacionales, agentes de emigración que viven de su dolor y sacrificio. Nada de libertad, si está no nos lleva a la libertad en común. Una ética basada en libertad para la vida.

El evento fue difundido, miles siguieron la trasmisión en vivo, que ha sido replicada en redes sociales, y medio informativos libres. Una vez más el EZLN muestra, que, a pesar de estar rodeado de paramilitares, y resistir la guerra en Chiapas, están vivos y con alegría. Feliz aniversario treinta uno y muchos más.

¡Justicia para Mafer!

¡Alto al genocidio en Gaza!

Oralba Castillo Nájera