El 28 de diciembre de 2023 en la madrugada comenzaron a llegar noticias en Facebook de la desaparición de María Fernanda Rejón, algunos pensamos se trataba de una falsa noticia propia del día de los inocentes. Pero a medio día la hermana de Mafer avisó de su muerte y cayó el silencio.

Desapareció el 22 de diciembre, ni la familia ni los amigos se preocuparon. Mafer era una joven autónoma capaz de estar en una fiesta sin cuidado de avisar a su familia. Ella era una mujer libre.

Su asesinato a golpes confirmado por la familia, acompañado de la terrible aparición de su cadáver tirado, envuelto en un sarape a la orilla de la carretera, cerca del puente Sin fin causo indignación.

De inmediato la comunidad feminista, a la cual pertenecía, como colectivos cultuales en los que trabajó, más sus amigos se manifestaron en mítines y marchas. Hubo tambores, consignas y reclamos justos a la fiscalía de Morelos, que como sabemos no hace nada, absolutamente nada con cientos de feminicidios que ocurren frente a nuestros ojos.

— “¡Señor, señora no sea indiferente, nos matan la cara de la gente”! es unos de los potentes gritos que acompañan las movilizaciones feministas.

María Molina la madre de Mafer, en la marcha del Día Internacional para eliminar la violencia en contra de las mujeres, denunció que su familia tuvo que salir de Cuernavaca por seguridad. “A Mafer la golpearon brutalmente y le metieron un balazo en la cabeza”, reveló la madre el 25 de noviembre pasado.

Es Morelos, tristemente conocido por ser uno de los estados con más feminicidios. En este año han sido asesinadas ciento ocho mujeres. Se mata poque se puede, porque se es inmune, la impunidad es asombrosa. La madre de Mafer contó su sufrimiento y la cerrazón de las autoridades que le dijeron que el arma con la que balearon a Mafer era la misma que usaban delincuentes, mismos que, afirma están vinculados con el gobernador (pasado) y con la fiscalía. Por tal razón no hacen nada para hacer justicia. Los forenses están rebasados y no cuentan con presupuesto para realizar su trabajo de investigación.

Ya se nos olvidó lo ocurrido en Chihuahua, en Juárez, las mujeres de ese estado que en los noventas sufrieron miles de feminicidios, por el solo hecho de ser mujer se puede violar, maltratar, golpear, prostituir, matar, sin que el poder patriarcal mueva un dedo. Es allí en donde nació el termino de feminicidio, muerte por ser mujer.

Los asesinatos de gente inocente o luchadora se repiten. No acabamos de llorar el asesinato del compañero Samir Flores Soberanes, cuando nos sacudimos de dolor y rabia por lo ocurrido a María Fernanda Rejón, compañera que asistía a los plantones de Huesca, en contra de la termoeléctrica, del Plan Integral Morelos, ella con su guitarra acompañaba a los luchadores, o en el Huerto, espacio de cultura alternativa realizaba eventos por la tierra y el maíz. También pintaba cuadros como el dedicado a Malcolm Lowry “El Colgado”, asistía a cuanta marcha por libertad, y justicia había. Por todo ello, aunado a su juventud injustamente truncada se levantó un movimiento, que hoy clama nuevamente por justicia para ella y los cientos de mujeres asesinadas en feminicidio en el estado de Morelos y del territorio nacional. Esperamos que la llegada al gobierno de una mujer tenga la sensibilidad de tomar en serio la situación angustiosa de las mujeres de la eterna primavera. Al tiempo.

Oralba Castillo Nájera