Y no nos referimos a la gente sin convicción religiosa sino a la definición coloquial que acepta la RAE: a los que “pagan, generalmente por abuso, las cuentas o las culpas ajenas”; aquellos que aun habiendo sido responsables con su comunidad y pagado sus contribuciones y servicios se verán sin uno de ellos, quizá el más importante para una vida sana: el agua.

Desde luego en Jiutepec se solucionará el problema de adeudos que tiene el Ayuntamiento con la Comisión Federal de Electricidad porque el acceso al agua es un derecho constitucional y humano, pero mientras eso ocurre la ausencia del líquido tiene el efecto de poner de malas a quien lo padece.

Y tampoco se puede culpar a la CFE pues eso de bajar el switch es la legítima forma que tiene para no seguir prestando un servicio que no se le paga, aunque no sea una medida muy popular.

El Jiutepec, como antes de Cuernavaca -que llegó a deber más de 550 millones de pesos, la famosa deuda histórica heredada- y Xoxocotla -que calcula saldar en una década el adeudo también histórico con la Comisión-, la CFE comenzó a cancelar el suministro de energía eléctrica el pasado jueves con el tino de también suspender de golpe el suministro de agua a 13 colonias del municipio, que generaron airadas protestas de los vecinos casi de forma inmediata.

El alcalde David Ortiz acusó a la CFE de aplicar un trato desigual al municipio, señalando que otras localidades con deudas más elevadas no han enfrentado sanciones similares. Además, denunció que los cortes se realizaron antes del vencimiento del plazo para el pago, lo que generó indignación entre los vecinos. Aunque la CFE reanudó el servicio tras firmarse un compromiso de pago, este tipo de conflictos reflejan la necesidad de revisar las políticas de cobro pero también la responsabilidad civil de los gobiernos municipales pues en Jiutepec el edil llamó a la desobediencia ciudadana antes que buscar los canales de diálogo con la empresa y, quizá, el apoyo del gobierno estatal.

Por otro lado, loa reciente crisis financiera y de servicios públicos en el municipio pone en evidencia la complejidad de la gestión municipal y su impacto directo en la calidad de vida de los ciudadanos y en pocos meses generó una crisis que se creía muy lejana cuando Rafa Reyes se encontraba a la cabeza.

No sabremos si las actuales condiciones económicas del municipio serían otras si David Ortiz hubiera ganado las elecciones para repetir ya de manera formal en el cargo que hoy ocupa de forma provisional. El caso es que, como siempre, los paganos son siempre los mismos: los vecinos, incluso aquellos que, como decíamos allá arriba, se han mantenido al corriente con el pago de sus servicios, ejemplo que deberían seguir todos los Ayuntamientos, empezando por Jiutepec.

La Jornada Morelos